lunes, 7 de enero de 2019

Convertíos... está cerca el reino de los cielos

El mensaje de cercanía del Reino de Dios va acompañado de gestos concretos. Las enfermedades son curadas, así como todas las dolencias del pueblo. Por lo tanto la palabra que anuncia la llegada del Reino lleva consigo el crédito más significativo, va acompañada de obras concretas.
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Mateo 4, 12-17. 23-25
En aquel tiempo, al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan se retiró a Galilea.
Dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, junto al lago, en el territorio de Zabulón y Neftalí para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías:
Tierra de Zabulón y país de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló.
Desde entonces comenzó Jesús a predicar diciendo:
Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos.
Jesús recorría toda Galilea enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.
Su fama se extendió por toda Siria y le traían todos los enfermos aquejados de toda clase de enfermedades y dolores, endemoniados, lunáticos y paralíticos. Y él los curó.
Y lo seguían multitudes venidas de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y Transjordania.

domingo, 6 de enero de 2019

Y, cayendo de rodillas, lo adoraron...

Solemnidad de la Epifanía del Señor
La fiesta de la epifanía es la manifestación de Dios a todos los hombres. La adoración de los magos de oriente es el culmen del reconocimiento al Hijo de Dios. En ellos estamos todos representados. Reconocemos que Jesús es el Hijo de Dios esperado por el pueblo. Y del mismo modo sus regalos nos presentan la identidad del Hijo de Dios: Oro de reyes, Incienso de Dios y Mirra de hombre. Conocer e identificar los símbolos nos ayudará a acercarnos al misterio.
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Mateo 2, 1-12
Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando:
¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo.
Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó, y todo Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías.
Ellos le contestaron:
En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta:
Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres ni mucho menos la última de las poblaciones de Judá, pues de ti saldrá un jefe que pastoreará a mi pueblo Israel".
Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles:
ld y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo.
Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino, y de pronto, la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.
Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.
Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se marcharon a su tierra por otro camino.

sábado, 5 de enero de 2019

Antes de que Felipe te llamara, te vi...

El Evangelista Juan nos relata la llamada de los discípulos en la que Jesús se adelanta. La mirada del Señor es previa a la atención prestada por el hombre. Dios nos ha mirado, nos ha elegido y espera nuestra respuesta. En la respuesta que damos va inmerso el reconocimiento de Jesús como centro de nuestra vida.
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Juan 1, 43-51
En aquel tiempo, determinó Jesús salir para Galilea; encuentra a Felipe y le dice:
Sígueme.
Felipe era de Betsaida, ciudad de Andrés y de Pedro. Felipe encuentra a Natanael y le dice:
Aquel de quien escribieron Moisés en la Ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret.
Natanael le replicó:
¿De Nazaret puede salir algo bueno?
Felipe le contestó:
Ven y verás.
Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él:
Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño.
Natanael le contesta:
¿De qué me conoces?
Jesús le responde:
Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.
Natanael respondió:
Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.
Jesús le contestó:
¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees?
Has de ver cosas mayores.
Y le añadió:
En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.

viernes, 4 de enero de 2019

Deja que el niño te cambie...

En estos días previos a la fiesta de la Epifanía, recorremos el camino de algunos de los episodios de la vida de Jesús en los que el encuentro con él se convierte en un momento de gracia para los demás. Reconocen la mesianidad de Jesús y sus vidas cambian de rumbo. Nos dispusimos en Adviento a recibirlo en nuestro interior… ¿Qué le hemos dejado cambiar en nuestras vidas?
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Juan 1, 35-42
En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice: Este es el Cordero de Dios. Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta: ¿Qué buscáis? Ellos le contestaron: Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives? - Él les dijo: Venid y lo veréis. Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; era como la hora décima. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice: Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo). Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo: Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce Pedro).

jueves, 3 de enero de 2019

Encuentros que transforman...

Juan, tras el encuentro con Jesús, no puede dejar de anunciar lo que ha visto y oído. Se siente renovado en su interior y profundamente transformado. El encuentro personal con Jesús transforma al hombre. ¿Nos sentimos transformados después del encuentro con el Señor?
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Juan 1,29-34
Al día siguiente, al ver Juan a Jesús que venía hacia él, exclamó: Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Este es aquel de quien yo dije: "Tras de mí viene un hombre que está por delante de mí, porque existía antes que yo" Yo no lo conocía, pero he salido a bautizar con agua, para que sea manifestado a Israel.
Y Juan dio testimonio diciendo: He contemplado al Espíritu que bajaba del cielo como una paloma, y se posó sobre él. Yo no lo conocía, pero el que me envió a bautizar con agua me dijo: "Aquél sobre quien veas bajar el Espíritu y posarse sobre él, ése es el que bautiza con Espíritu Santo." Y yo lo he visto, y he dado testimonio de que este es el Hijo de Dios.

miércoles, 2 de enero de 2019

¿Qué navidad estamos viviendo...?

San Basilio Magno y San Gregorio Nacianceno
Los judíos esperaban un Mesías radiante, que apareciese en el alero del templo y brillase por encima del resto. No esperaban un Mesías niño, alguien que desde la sencillez y la inocencia revelase la auténtica esencia de Dios. Es posible que el “mesías” que nosotros esperamos sea también así, el que viene entre las espléndidas luces de la navidad consumista… es posible que por ello nos cueste encontrar el rostro de Dios…
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Juan 1, 19-28
Este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a que le preguntaran:
¿Tú quién eres?
Él confesó y no negó; confesó:
Yo no soy el Mesías.
Le preguntaron:
¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías?
Él dijo:
No lo soy.
- ¿Eres tú el Profeta?
Respondió: No.
Y le dijeron:
¿Quién eres, para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?
El contestó:
Yo soy la voz que grita en el desierto: "Allanad el camino del Señor", como dijo el profeta Isaías.
Entre los enviados había fariseos y le preguntaron:
Entonces, ¿por qué bautizas si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?
Juan les respondió:
- Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia.
Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde Juan estaba bautizando.

martes, 1 de enero de 2019

Los humildes enaltecidos en el Niño...


Santa María, Madre de Dios
María siempre presente en medio del misterio de la encarnación de Dios, pero siempre sencilla, humilde y callada. María se dispone y contempla meditando todo en su interior, sin protagonismos. Los pastores, desde la humildad se ponen en manos del niño y le ceden el protagonismo. ¿Y nosotros? Entre la celebración festiva cegada por las luces de la navidad y el reconocimiento de la presencia del Señor en nosotros que nos transforma.
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Lucas 2, 16-21
En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo hacía Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño.
Todos los que lo oían se admiraban de lo que les habían dicho los pastores. María, por su parte, conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.
Y se volvieron los pastores dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían oído y visto; conforme a lo que se les había dicho.
Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.