sábado, 30 de septiembre de 2023

El reino de los cielos...

San Jerónimo, prebítero y doctor

Sábado de la XXV Semana del T.O.

Es muy posible que los cristianos tengamos la tentación de pensar que por tradición y cumplimiento de algunos ritos demos por hecho que ya lo tenemos todo conseguido, incluso que ya somos mejores que los demás. La verdad es que ir a misa los domingos no es la garantía de la salvación. Tendremos que mirar a nuestro interior y, sobre todo, dejarnos mirar por Dios.


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Mt 13,47-52

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:

-«El reino de los cielos se parece a la red que echan en el mar y recoge toda clase de peces; cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, y reúnen los buenos en cestos, y los malos los tiran.

Lo mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles, separarán a los malos de los buenos y los echarán al horno encendido. Allí será el llanto y el rechinar de dientes.

¿Entendéis bien todo esto?»

Ellos le contestaron:

-«Sí.»

Él les dijo:

-«Ya veis, un escriba que entiende del reino de los cielos es como un padre de familia que va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo.»


viernes, 29 de septiembre de 2023

De qué me conoces?

 Santos Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael

Viernes de la XXV Semana del T.O.

El Señor nos conoce y nos interpela. Quizá la llamada es el primer signo que nos interroga. ¿Quién soy yo para que llames? Y además por nuestro nombre. En este encuentro íntimo al que Dios te llama, él siempre toma la iniciativa, pero nada ocurre sin el encuentro de los dos. Tras la llamada viene la respuesta. Siempre desde la más absoluta libertad.


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Jn 1,47-51

En aquel tiempo, vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él:

«Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño».

Natanael le contesta:

«¿De qué me conoces?».

Jesús le responde:

«Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi».

Natanael respondió:

«Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel».

Jesús le contestó:

«¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores».

Y le añadió:

«En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre».

jueves, 28 de septiembre de 2023

Tenía ganas de verlo...

 San Wenceslao, mártir

Jueves de la XXV Semana del T.O.

No parece que Jesús dejase a nadie indiferente. Incluso aquellos que no le buscaban para seguirle se interrogan. Hoy nosotros seguimos creyendo que algunas personas no buscan, ni se interrogan ante el mensaje de Jesús. Pero no es así. Unos por curiosidad, otros porque buscan sentido a su vida y otros por admiración, Jesús sigue siendo motivo de búsqueda. Evangelizar sigue siendo llevar el mensaje de Jesús a todos. Dios siembra en los corazones de los hombres.


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Lc 9,7-9

En aquel tiempo, el tetrarca Herodes se enteró de lo que pasaba sobre Jesús y no sabía a qué atenerse, porque unos decían que Juan había resucitado de entre los muertos; otros, en cambio, que había aparecido Elías, y otros que había vuelto a la vida uno de los antiguos profetas.

Herodes se decía:

«A Juan lo mandé decapitar yo. ¿Quién es este de quien oigo semejantes cosas?».

Y tenía ganas de verlo.

miércoles, 27 de septiembre de 2023

Se pusieron en camino...

San Vicente de Paúl

Miércoles de la XXV Semana del T.O.

¿En cuántas ocasiones hemos caído en la tentación de creer que la misión a la que somos enviados es nuestra? No pocas, seguro. Solemos hacer de la misión del Señor nuestra misión, y eso está muy bien, nos comprometemos, nos implicamos, la hacemos nuestra. Pero lo siguiente es hacer que nuestros objetivos se conviertan en la misión del Señor. Y en esto es posible que necesitemos la verdadera conversión pastoral de la que habla el Papa Francisco y que ahora todos nombramos sin cesar.


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Lc 9,1-6

En aquel tiempo, habiendo convocado Jesús a los Doce, les dio poder y autoridad sobre toda clase de demonios y para curar enfermedades.

Luego los envió a proclamar el reino de Dios y a curar a los enfermos, diciéndoles:

«No llevéis nada para el camino: ni bastón ni alforja, ni pan ni dinero; tampoco tengáis dos túnicas cada uno.

Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio.

Y si algunos no os reciben, al salir de aquel pueblo sacudíos el polvo de vuestros pies, como testimonio contra ellos».

Se pusieron en camino y fueron de aldea en aldea, anunciando la Buena Noticia y curando en todas partes.

lunes, 25 de septiembre de 2023

Nada hay oculto...

 Lunes de la XXV Semana del Tiempo Ordinario

La luz del evangelio no se puede ocultar eternamente. Tarde o temprano se dará a conocer a todos. Sea por ceguera propia, sea porque otros no nos permiten ver tardaremos o no, pero ella misma se presentar a todos los hombres y mujeres. Abramos los sentidos para que entre a nuestro corazón.


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Lc 8,16-18

En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:

«Nadie que ha encendido una lámpara, la tapa con una vasija o la mete debajo de la cama, sino que la pone en el candelero para que los que entren vean la luz.

Pues nada hay oculto que no llegue a descubrirse ni nada secreto que no llegue a saberse y hacerse público.

Mirad, pues, cómo oís, pues al que tiene se le dará y al que no tiene se le quitará hasta lo que cree tener».

domingo, 24 de septiembre de 2023

Regalo o tarea...?

 Jornada Mundial del Migrante y el Refugiado

XXV Domingo del Tiempo Ordinario

Somos seres humanos en camino, en ocasiones por senderos llenos de obstáculos. Quizá por ello no acertamos a mirar como Dios nos mira a nosotros. Dios nos mira a cada uno a los ojos, nos llama y nos interpela, nos invita a caminar a su lado y a alcanzar la vida eterna junto a él. Pero nosotros nos esforzamos en ver este camino no como un don, sino como el fruto de un esfuerzo voluntarioso. Por ello esperamos la salvación como una recompensa directamente proporcional a nuestro esfuerzo, a nuestras horas de trabajo. Paremos… reflexionemos… La oferta de Dios es fruto de su regalo, no de nuestro esfuerzo.


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Mt 20,1-16

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:

«El reino de los cielos se parece a un propietario que al amanecer salió a contratar jornaleros para su viña. Después de ajustarse con ellos en un denario por jornada, los mandó a la viña.

Salió otra vez a media mañana, vio a otros que estaban en la plaza sin trabajo y les dijo:

“Id también vosotros a mi viña y os pagaré lo debido”.

Ellos fueron.

Salió de nuevo hacia mediodía y a media tarde, e hizo lo mismo.

Salió al caer la tarde y encontró a otros, parados, y les dijo:

“¿Cómo es que estáis aquí el día entero sin trabajar?”.

Le respondieron:

“Nadie nos ha contratado”.

Él les dijo:

“Id también vosotros a mi viña”.

Cuando oscureció, el dueño dijo al capataz:

“Llama a los jornaleros y págales el jornal, empezando por los últimos y acabando por los primeros”.

Vinieron los del atardecer y recibieron un denario cada uno.

Cuando llegaron los primeros, pensaban que recibirían más, pero ellos también recibieron un denario cada uno. Al recibirlo se pusieron a protestar contra el amo:

“Estos últimos han trabajado solo una hora y los has tratado igual que a nosotros, que hemos aguantado el peso del día y el bochorno”.

Él replicó a uno de ellos:

“Amigo, no te hago ninguna injusticia. ¿No nos ajustamos en un denario? Toma lo tuyo y vete. Quiero darle a este último igual que a ti. ¿Es que no tengo libertad para hacer lo que quiera en mis asuntos? ¿O vas a tener tú envidia porque yo soy bueno?”.

Así, los últimos serán primeros y los primeros, últimos».

sábado, 23 de septiembre de 2023

Algo cayó al borde...

 Sábado de la XXIV semana del Tiempo Ordinario

La fe es un don, no cabe duda, que debe cuidarse, mimarse. Si el agricultor no cuida y riega sus tierras, tarde o temprano dejarán de dar fruto. Nuestra vida de fe también necesita de ese cuidado especial. La tierra debe prepararse, nuestra vida también. Un corazón que siente, que padece, que contempla, es un corazón dispuesto para que la fe fructifique.


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Lc 8,4-15

En aquel tiempo, habiéndose reunido una gran muchedumbre y gente que salía de toda la ciudad, dijo Jesús en parábola:

«Salió el sembrador a sembrar su semilla.

Al sembrarla, algo cayó al borde del camino, lo pisaron, y los pájaros del cielo se lo comieron.

Otra parte cayó en terreno pedregoso, y, después de brotar, se secó por falta de humedad.

Otra parte cayó entre abrojos, y los abrojos, creciendo al mismo tiempo, la ahogaron.

Y otra parte cayó en tierra buena, y, después de brotar, dio fruto al ciento por uno».

Dicho esto, exclamó:

«El que tenga oídos para oír, que oiga».

Entonces le preguntaron los discípulos qué significaba esa parábola.

Él dijo:

«A vosotros se os ha otorgado conocer los misterios del reino de Dios; pero a los demás, en parábolas, "para que viendo no vean y oyendo no entiendan".

El sentido de la parábola es este: la semilla es la palabra de Dios.

Los del borde del camino son los que escuchan, pero luego viene el diablo y se lleva la palabra de sus corazones, para que no crean y se salven.

Los del terreno pedregoso son los que, al oír, reciben la palabra con alegría, pero no tienen raíz; son los que por algún tiempo creen, pero en el momento de la prueba fallan.

Lo que cayó entre abrojos son los que han oído, pero, dejándose llevar por los afanes, riquezas y placeres de la vida, se quedan sofocados y no llegan a dar fruto maduro.

Lo de la tierra buena son los que escuchan la palabra con un corazón noble y generoso, la guardan y dan fruto con perseverancia».

viernes, 22 de septiembre de 2023

Y algunas mujeres...

 Viernes de la XXIV semana del Tiempo Ordinario

No hubiese resultado extraño que Jesús fuese acompañado de un grupo de hombres, más o menos reducido, pero hombres. El texto del evangelio de Lucas que hoy proclamamos es, sin duda, un testimonio del papel fundamental que las mujeres ocuparon en la vida de Jesús y en las primeras comunidades. Pero conviene que la Iglesia continúe escuchando al Espíritu Santo y leyendo a la luz de evangelio los signos de los tiempos. Y este, es tiempo de dar mayor protagonismo a la mujer.


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Lc 8,1-3

En aquel tiempo, Jesús iba caminando de ciudad en ciudad y de pueblo en pueblo, proclamando y anunciando la Buena Noticia del reino de Dios, acompañado por los Doce, y por algunas mujeres, que habían sido curadas de espíritus malos y de enfermedades: María la Magdalena, de la que habían salido siete demonios; Juana, mujer de Cusa, un administrador de Herodes; Susana y otras muchas que les servían con sus bienes.

jueves, 21 de septiembre de 2023

Sígueme...

 San Mateo, apóstol

Jueves de la XXIV Semana del Tiempo Ordinario

Es cierto que los cobradores de impuestos no han gozado nunca de buena fama. Si además eran colaboradores del reino invasor su mala fama se incrementaba notablemente. Algo así le ocurría a Mateo. Su mala fama lo perseguía. Pero además era mala fama pública, lo que empeoraba las cosas. Precisamente por ello la llamada de Jesús al seguimiento es más sorprendente. Pero el mensaje es convincente: si al pecador público Dios lo elige, es porque Dios viene a quien de verdad no necesita, el enfermo público.


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Mt 9,9-13

En aquel tiempo, al pasar vio Jesús a un hombre llamado Mateo sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo:

«Sígueme».

Él se levantó y lo siguió.

Y estando en la casa, sentado a la mesa, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaban con Jesús y sus discípulos.

Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos:

«¿Cómo es que vuestro maestro come con publicanos y pecadores?».

Jesús lo oyó y dijo:

«No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa "Misericordia quiero y no sacrificio": que no he venido a llamar a justos sino a pecadores».

miércoles, 20 de septiembre de 2023

Hemos tocado la flauta...

 San Andrés Kim Taegon, presbítero y

San Pablo Chong Hasang, y compañeros mártires

Miércoles de la XXIV semana del Tiempo Ordinario

La generación que escucha al Señor está confusa, pero en actitud de búsqueda. Jesús critica su indiferencia, su queja constante, su escasa participación constructiva. Lejos de escuchar a lo profundo de su interior y a Dios están centrados en lo externo. Quizá nosotros nos parecemos al iceberg que esconde lo importante y se centra en lo superficial.


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Lc 7,31-35

En aquel tiempo, dijo el Señor:

«¿A quién, pues, compararé los hombres de esta generación? ¿A quién son semejantes?

Se asemejan a unos niños, sentados en la plaza, que gritan a otros aquello de:

“Hemos tocado la flauta

y no habéis bailado,

hemos entonado lamentaciones,

y no habéis llorado”.

Porque vino Juan el Bautista, que ni come pan ni bebe vino, y decís: “Tiene un demonio”; vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y decís: “Mirad qué hombre más comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores”.

Sin embargo, todos los hijos de la sabiduría le han dado la razón».

martes, 19 de septiembre de 2023

Se compadeció de ella...

 Martes de la XXIV semana del Tiempo Ordinario

El Señor se compadeció de ella. Ante el dolor de la madre que acaba de perder a su hijo, Jesús muestra la compasión de Dios. Un rasgo más de los muchos que definen a Dios. El Dios que se revela en Jesús es cercano, sufre con quien sufre y, sobre todo, mira con amor. Ojalá nuestra mirada se sienta interrogada por aquellos que sufren.


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Lc 7,11-17

En aquel tiempo, iba Jesús camino de una ciudad llamada Naín, y caminaban con él sus discípulos y mucho gentío.

Cuando se acercaba a la puerta de la ciudad, resultó que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda; y un gentío considerable de la ciudad la acompañaba.

Al verla el Señor, se compadeció de ella y le dijo:

«No llores».

Y acercándose al ataúd, lo tocó (los que lo llevaban se pararon) y dijo:

«¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!».

El muerto se incorporó y empezó a hablar, y se lo entregó a su madre.

Todos, sobrecogidos de temor, daban gloria a Dios diciendo:

«Un gran Profeta ha surgido entre nosotros», y «Dios ha visitado a su pueblo».

Este hecho se divulgó por toda Judea y por toda la comarca circundante.

domingo, 17 de septiembre de 2023

¿Cuántas veces tengo que perdonar...?

 XXIV Domingo del Tiempo Ordinario

Si el domingo pasado el evangelio nos animaba a practicar la corrección fraterna, este domingo el Señor nos habla del perdón. Sin duda es la actitud que abre las puertas del corazón de par en par. Un corazón dispuesto a perdonar es un corazón limpio y sincero en el que habita Dios y eso se nota en la vida diaria.


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Mt 18,21-35

En aquel tiempo, acercándose Pedro a Jesús le preguntó:

«Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?».

Jesús le contesta:

«No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.

Por esto, se parece el reino de los cielos a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus criados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así.

El criado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo:

"Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo".

Se compadeció el señor de aquel criado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero al salir, el criado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba diciendo:

"Págame lo que me debes".

El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba diciendo:

"Ten paciencia conmigo y te lo pagaré".

Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía.

Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo:

"¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo rogaste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?".

Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.

Lo mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si cada cual no perdona de corazón a su hermano».

viernes, 15 de septiembre de 2023

Ahí tienes a tu hijo...

 Nuestra Señora, La Virgen de los Dolores

Viernes de la XXIII Semana del Tiempo Ordinario

Junto a la cruz, a los pies de la misma, los más cercanos y representativos de la nueva Iglesia. La madre, el discípulo y la mujer que perdonada se convirtió en incondicional del Señor. Junto a la cruz hoy, ¿quién?


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Jn 19,25-27

En aquel tiempo, junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, la de Cleofás, y María, la Magdalena. Jesús, al ver a su madre y junto a ella al discípulo al que amaba, dijo a su madre: «Mujer, ahí tienes a tu hijo».

Luego, dijo al discípulo: «Ahí tienes a tu madre».

Y desde aquella hora, el discípulo la recibió como algo propio.

miércoles, 13 de septiembre de 2023

El sembrador siembra la Palabra...

 San Juan Crisóstomo, Obispo y doctor

Martes de la XXIII Semana del Tiempo Ordinario

La fe es don y tarea. Es un regalo que Dios pone a nuestro alcance, pero es tarea. Y de nosotros depende abonar nuestro interior para que la fe se mantenga fresca y sea fértil. No se trata de esperar al borde del camino, ni de recorrer terrenos estériles, somos corresponsables y destinatarios privilegiados de la acción de Dios.


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Mc 4,1-10.13-20

En aquel tiempo, Jesús se puso a enseñar otra vez junto al lago. Acudió un gentío tan enorme que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y el gentío se quedó en la orilla. Les enseñó mucho rato con parábolas, como él solía ensenar:

-«Escuchad: Salió el sembrador a sembrar; al sembrar, algo cayó al borde del camino, vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra; como la tierra no era profunda, brotó en seguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y, por falta de raíz, se secó. Otro poco cayó entre zarzas; las zarzas crecieron, lo ahogaron, y no dio grano. El resto cayó en tierra buena: nació, creció y dio grano; y la cosecha fue del treinta o del sesenta o del ciento por uno.»

Y añadió:

-«El que tenga oídos para oír, que oiga.»

Cuando se quedó solo, los que estaban alrededor y los Doce le preguntaban el sentido de las parábolas.

Y añadió:

-«¿No entendéis esta parábola? ¿Pues, como vais a entender las demás? El sembrador siembra la palabra. Hay unos que están al borde del camino donde se siembra la palabra; pero, en cuanto la escuchan, viene Satanás y se lleva la palabra sembrada en ellos. Hay otros que reciben la simiente como terreno pedregoso; al escucharla, la acogen con alegría, pero no tienen raíces, son inconstantes y, cuando viene una dificultad o persecución por la palabra, en seguida sucumben. Hay otros que reciben la simiente entre zarzas; estos son los que escuchan la palabra, pero los afanes de la vida, la seducción de las riquezas y el deseo de todo lo demás los invaden, ahogan la palabra, y se queda estéril. Los otros son los que reciben la simiente en tierra buena; escuchan la palabra, la aceptan y dan una cosecha del treinta o del sesenta o del ciento por uno.»

martes, 12 de septiembre de 2023

Cuando se hizo de día...

 Martes de la XXIII Semana del Tiempo Ordinario

Antes de una gran decisión Jesús se retira y pasa bastante rato en oración. En la intimidad con el Padre sopesa las decisiones clave de su vida. Elegir a los apóstoles, al grupo reducido que va compartir intimidad con él antes del desenlace final no es una tarea cualquiera. Ojalá los cristianos encontrásemos en la oración la serenidad necesaria para tomar decisiones importantes de nuestra vida.


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Lc 6,12-19

En aquellos días, Jesús salió al monte a orar y pasó la noche orando a Dios.

Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, escogió de entre ellos a doce, a los que también nombró apóstoles: Simón, al que puso de nombre Pedro, y Andrés, su hermano; Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Simón, llamado el Zelote; Judas el de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor.

Después de bajar con ellos, se paró en una llanura con un grupo grande de discípulos y una gran muchedumbre del pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón.

Venían a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; los atormentados por espíritus inmundos quedaban curados, y toda la gente trataba de tocarlo, porque salía de él una fuerza que los curaba a todos.

lunes, 11 de septiembre de 2023

Estaban al acecho...

 Lunes de la XXIII Semana del Tiempo Ordinario

El corazón y la mente humana se mueven, a veces, por esos oscuros espacios de la sospecha mal entendida. Una cosa es hacerse preguntas, bueno y necesario, y otra muy distinta es preguntar con la intención de buscar el error del otro, su vulnerabilidad y su fracaso. Prejuzgar, que diríamos nosotros. No podemos acercarnos a Jesús prejuzgando. Dios nos pide que nos acerquemos abiertos a escuchar… solo eso, abiertos


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Lc 6,6-11

Un sábado, entró Jesús en la sinagoga y se puso a enseñar.

Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada.

Los escribas y los fariseos estaban al acecho para ver si curaba en sábado, y encontrar de qué acusarlo.

Pero él conocía sus pensamientos y dijo al hombre de la mano atrofiada:

«Levántate y ponte en medio».

Y, levantándose, se quedó en pie.

Jesús les dijo:

«Os voy a hacer una pregunta: ¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer el bien o el mal, salvar una vida o destruirla?».

Y, echando en torno una mirada a todos, le dijo:

«Extiende tu mano».

Él lo hizo y su mano quedó restablecida.

Pero ellos, ciegos por la cólera, discutían qué había que hacer con Jesús.

domingo, 10 de septiembre de 2023

Salvar al hermano...

 XXIII Domingo del Tiempo Ordinario

En la era de twitter no está muy de moda la corrección fraterna, sino lo contrario. Sin embargo, es una actitud muy cristiana ponerse en el lugar del otro y, lejos de juzgar, corregir, con el único fin de ayudar a tu hermano a ser mejor. La gran familia de Jesús se construye en torno al amor que acoge, corrige y aúpa a la persona a recuperar la dignidad.


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Mt 18,15-20

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Si tu hermano peca contra ti, repréndelo estando los dos a solas. Si te hace caso, has salvado a tu hermano. Si no te hace caso, llama a otro o a otros dos, para que todo el asunto quede confirmado por boca de dos o tres testigos. Si no les hace caso, díselo a la comunidad, y si no hace caso ni siquiera a la comunidad, considéralo como un pagano o un publicano.

En verdad os digo que todo lo que atéis en la tierra quedará atado en los cielos, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en los cielos.

Os digo, además, que si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra para pedir algo, se lo dará mi Padre que está en los cielos. Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos».

sábado, 9 de septiembre de 2023

Señor del sábado...

Sábado de la XXII Semana del Tiempo Ordinario

Nos hemos empeñado en encasillar los comportamientos y las actitudes de las personas, quizá en un intento de construir un marco para la convivencia, pero corremos el grave riesgo de encasillar a las personas en su complejidad y a Dios en su enorme bondad. Si encerramos a Dios y al hombre destruimos la grandeza de su relación, de la libertad y del amor.


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Lc 6,1-5

Un sábado, iba Jesús caminando por medio de un sembrado y sus discípulos arrancaban y comían espigas, frotándolas con las manos.

Unos fariseos dijeron:

«¿Por qué hacéis en sábado lo que no está permitido?».

Respondiendo Jesús, les dijo:

«¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y sus compañeros sintieron hambre?

Entró en la casa de Dios, y tomando los panes de la proposición, que solo está permitido comer a los sacerdotes, comió él y dio a los que estaban con él».

Y les decía:

«El Hijo del hombre es señor del sábado».


viernes, 8 de septiembre de 2023

María, su madre...

La Natividad de la Virgen María

Viernes de la XXII Semana del Tiempo Ordinario

María, quien desde la libertad abre su corazón a la voluntad de Dios y acepta la complicada misión de ser madre del Salvador. Un reto siempre difícil, a todas luces casi imposible para la sociedad de su época. Así de difícil nos puede parecer a nosotros la llamada de Dios hoy. Pero la fe no es algo que se vive en soledad, la fe es vida compartida en la intimidad del encuentro con el Señor y en la celebración con la comunidad de creyentes.


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Mt 1,18-23

La generación de Jesucristo fue de esta manera:

María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.

José, su esposo, como era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:

«José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados».

Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por medio del profeta:

«Mirad: la virgen concebirá y dará a luz un hijo

y le pondrán por nombre Enmanuel,

que significa "Dios-con-nosotros"».


jueves, 7 de septiembre de 2023

Rema mar adentro...

Jueves de la XXII Semana del Tiempo Ordinario

La misión de Dios hace partícipes a los hombres. Llamados a ser corresponsables en la misión, los discípulos emprenden un camino de intimidad con Dios, reman mar adentro, para reconocer al Señor y participar de su maravillosa tarea, colaborar en la llegada del Reino de Dios.


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Lc 5,1-11

En aquel tiempo, la gente se agolpaba en torno a Jesús para oír la palabra de Dios. Estando él de pie junto al lago de Genesaret, vio dos barcas que estaban en la orilla; los pescadores, que habían desembarcado, estaban lavando las redes.

Subiendo a una de las barcas, que era la de Simón, le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente.

Cuando acabó de hablar, dijo a Simón:

«Rema mar adentro, y echad vuestras redes para la pesca».

Respondió Simón y dijo:

«Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos recogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes».

Y, puestos a la obra, hicieron una redada tan grande de peces que las redes comenzaban a reventarse. Entonces hicieron señas a los compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Vinieron y llenaron las dos barcas, hasta el punto de que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús diciendo:

«Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador».

Y es que el estupor se había apoderado de él y de los que estaban con él, por la redada de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.

Y Jesús dijo a Simón:

«No temas; desde ahora serás pescador de hombres».

Entonces sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.


miércoles, 6 de septiembre de 2023

Los iba curando...

Miércoles de la XXII Semana del Tiempo Ordinario

El Reino de Dios ha llegado y se nota en las palabras, pero también en los hechos. Los signos del Reino son signos de libertad frente a cualquier tipo de atadura. El Dios de Jesucristo es un Dios de libertad y amor y no pone límites, somos nosotros los que pretendemos limitar su acción.


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Lc 4,38-44

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, entró en la casa de Simón.

La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta y le rogaron por ella.

Él, inclinándose sobre ella, increpó a la fiebre, y se le pasó; ella, levantándose enseguida, se puso a servirles.

Al ponerse el sol, todos cuantos tenían enfermos con diversas dolencias se los llevaban, y él, imponiendo las manos sobre cada uno, los iba curando.

De muchos de ellos salían también demonios, que gritaban y decían:

«Tú eres el Hijo de Dios».

Los increpaba y no les dejaba hablar, porque sabían que él era el Mesías.

Al hacerse de día, salió y se fue a un lugar desierto.

La gente lo andaba buscando y, llegando donde estaba, intentaban retenerlo para que no se separara de ellos.

Pero él les dijo:

«Es necesario que proclame el reino de Dios también a las otras ciudades, pues para esto he sido enviado».

Y predicaba en las sinagogas de Judea.


martes, 5 de septiembre de 2023

Su fama se difundía...

 Martes de la XXII Semana del Tiempo Ordinario

Tras el discurso en la sinagoga sobre los nuevos tiempos, comienzan los gestos. Las palabras no se quedan en vacío, se hacen realidad y los más humildes y necesitados son los primeros en reconocer a Jesús como el Señor. Los intérpretes de la ley, los sacerdotes y las clases poderosas no reconocen a Jesús.


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Lc 4,31-37

En aquel tiempo, Jesús bajó a Cafarnaún, ciudad de Galilea, y los sábados les enseñaba.

Se quedaban asombrados de su enseñanza, porque su palabra estaba llena de autoridad.

Había en la sinagoga un hombre poseído por un espíritu de demonio inmundo y se puso a gritar con fuerte voz:

«¡Basta! ¿Qué tenemos que ver nosotros contigo, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios».

Pero Jesús le increpó diciendo:

«¡Cállate y sal de él!».

Entonces el demonio, tirando al hombre por tierra en medio de la gente, salió sin hacerle daño.

Quedaron todos asombrados y comentaban entre sí:

«¿Qué clase de palabra es esta? Pues da órdenes con autoridad y poder a los espíritus inmundos, y salen».

Y su fama se difundía por todos los lugares de la comarca.

lunes, 4 de septiembre de 2023

¿No es este el hijo de José?

 Lunes de la XXII Semana del Tiempo Ordinario

Ante la comunidad judía, Jesús lee el fragmento de Isaías e inaugura un nuevo tiempo, el del cumplimiento de las profecías. Pero sus palabras no son bien acogidas por el judaísmo oficial. El Dios de Jesucristo no resulta fácil de reconocer para quienes han esperado un Mesías en unas formas concretas, en lo exterior, pero se han olvidado del corazón, de lo que las personas sienten, anhelan y necesitan. Puede que a nosotros nos pase algo de esto…


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Lc 4,16-30

En aquel tiempo, Jesús fue a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el rollo del profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito:

«El Espíritu del Señor está sobre mí,

porque él me ha ungido.

Me ha enviado a evangelizar a los pobres,

a proclamar a los cautivos la libertad,

y a los ciegos, la vista;

a poner en libertad a los oprimidos;

a proclamar el año de gracia del Señor».

Y, enrollando el rollo y devolviéndolo al que lo ayudaba, se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos clavados en él.

Y él comenzó a decirles:

«Hoy se ha cumplido esta Escritura que acabáis de oír».

Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de su boca.

Y decían:

«¿No es este el hijo de José?».

Pero Jesús les dijo:

«Sin duda me diréis aquel refrán: "Médico, cúrate a ti mismo", haz también aquí, en tu pueblo, lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaún».

Y añadió:

«En verdad os digo que ningún profeta es aceptado en su pueblo. Puedo aseguraros que en Israel había muchas viudas en los días de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías sino a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo, sin embargo, ninguno de ellos fue curado sino Naamán, el sirio».

Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo echaron fuera del pueblo y lo llevaron hasta un precipicio del monte sobre el que estaba edificado su pueblo, con intención de despeñarlo.

Pero Jesús se abrió paso entre ellos y seguía su camino.