domingo, 30 de abril de 2023

La propuesta de Dios para ti...

 IV Domingo de Pascua

El evangelista Juan empieza a utilizar la imagen del pastor. No se centra en las ovejas, sino en las características del pastor. De aquel que cuida las ovejas, las conoce a pesar de ser muchas y diferentes, cada una con sus características y circunstancias. Vela por su bienestar. Muchos nos harán propuestas de felicidad, pero debemos discernir antes de elegir. ¿Nos ofrecen todos lo mismo?


Reza Laudes en tu dispositivo

Reza Vísperas en tu dispositivo

Jn 10,1-10

En aquel tiempo, dijo Jesús:

«En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ese es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A este le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz: a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños».

Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:

«En verdad, en verdad os digo: yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.

Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.

El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estragos; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante».

viernes, 28 de abril de 2023

Comunión...

 Viernes de la III Semana de Pascua

La eucaristía es el culmen de la vida del creyente. En ella se alimenta la vida de fe y a ella acudimos los discípulos porque es el encuentro más intenso y profundo con Dios. Aún así corremos el riesgo de acudir a los sacramentos sin dotarlos del sentido genuino y verdadero. No perdamos el horizonte de nuestra vida de fe.


Reza Laudes en tu dispositivo

Reza Vísperas en tu dispositivo

Jn 6,52-59

En aquel tiempo, disputaban los judíos entre sí:

«¿Cómo puede este darnos a comer su carne?».

Entonces Jesús les dijo:

«En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.

Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.

El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él.

Como el Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre, así, del mismo modo, el que me come vivirá por mí.

Este es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre».

Esto lo dijo Jesús en la sinagoga, cuando enseñaba en Cafarnaún.

jueves, 27 de abril de 2023

Yo soy el pan vivo...

 Jueves de la III Semana de Pascua

La referencia al pan es una constante alusión a la eucaristía. El pan que viene de Dios es el alimento que perdura. Así es Jesucristo. Quien lo conoce y se acerca a él no se siente defraudado, queda saciado. ¡Cuántos panes hemos probado que no nos sacian!


Reza Laudes en tu dispositivo

Reza Vísperas en tu dispositivo

Jn 6,44-51

En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:

«Nadie puede venir a mí si no lo atrae el Padre que me ha enviado. Y yo lo resucitaré en el último día.

Está escrito en los profetas: "Serán todos discípulos de Dios".

Todo el que escucha al Padre y aprende, viene a mí.

No es que alguien haya visto al Padre, a no ser el que está junto a Dios: ese ha visto al Padre. En verdad, en verdad os digo: el que cree tiene vida eterna.

Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron; este es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera.

Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre.

Y el pan que yo daré es mi carne por la vida del mundo».

martes, 25 de abril de 2023

Os acompañarán estos signos...

San Marcos, evangelista 

Lunes de la III Semana de Pascua

La celebración de la fiesta del evangelista Marcos en Pascua es un signo de esperanza para los creyentes del siglo XXI. En medio del rigor y de las persecuciones Marcos redactó el evangelio, el testimonio valiente de un seguidor de Cristo que vivió dificultades y peligros, incluso de su propia vida. En esa situación su testimonio cobra un carácter especial. Hoy nosotros vivimos una situación eclesial de gran complejidad. Disminuye la sensibilidad religiosa, disminuye el peso social de la Iglesia y la penuria vocacional se acentúa. En tiempos recios necesitamos esperanza.


Reza Laudes en tu dispositivo

Reza Vísperas en tu dispositivo

Mc 16,15-20

En aquel tiempo, se apareció Jesús a los once y les dijo: «Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación.

El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado.

A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos». Después de hablarles, el Señor Jesús fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios.

Ellos se fueron a predicar por todas partes, y el Señor cooperaba confirmando la palabra con las señales que los acompañaban.

lunes, 24 de abril de 2023

Trabajad por el alimento que perdura...

Lunes de la III Semana de Pascua

Nuestra vida de fe se pone en juego ante las dificultades de la vida. Nos habituamos al ritmo que muchas veces nos impone la sociedad, las diferentes mentalidades y el ritmo laboral, marcado fundamentalmente por nuestras prioridades económicas y las preocupaciones. A veces nos hemos olvidado de Dios, del Dios Vivo. A veces recurrimos a él cuando nos apremian las necesidades. Cuando tenemos hambre, como los seguidores del evangelio. Sin embargo, sabemos que una vida de fe intensa nos da ese sentido a la vida que la hace más feliz.


Reza Laudes en tu dispositivo

Reza Vísperas en tu dispositivo

Jn 6,22-29

Después de que Jesús hubo saciado a cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el mar.

Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del mar notó que allí no había habido más que una barca y que Jesús no había embarcado con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían marchado solos.

Entretanto, unas barcas de Tiberíades llegaron cerca del sitio donde habían comido el pan después que el Señor había dado gracias. Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaún en busca de Jesús.

Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron:

«Maestro, ¿cuándo has venido aquí?».

Jesús les contestó:

«En verdad, en verdad os digo: me buscáis no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a este lo ha sellado el Padre, Dios».

Ellos le preguntaron:

«Y, ¿qué tenemos que hacer para realizar las obras de Dios?».

Respondió Jesús:

«La obra de Dios es esta: que creáis en el que él ha enviado». 

domingo, 23 de abril de 2023

Sus ojos no eran capaces de reconocerlo...

 III Domingo de Pascua

En el camino, en la vida. Así es como Dios se nos acerca, nos acompaña y va dejando huellas de su paso. Pero ¿lo reconocemos? Quizá estamos tan inmersos en nuestros propio yo y en el entorno de nuestras preocupaciones que no vemos la actuación de Dios. Pascua es tiempo para reconocerlo. Es tiempo de abrirse al Otro en lo cotidiano.


Reza Laudes en tu dispositivo

Reza Vísperas en tu dispositivo

Lc 24,13-35: Lo reconocieron al partir el pan.

Aquel mismo día, el primero de la semana, dos de los discípulos de Jesús iban caminando a una aldea llamada Emaús, distante de Jerusalén unos sesenta estadios; iban conversando entre ellos de todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo.

Él les dijo:

«¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?».

Ellos se detuvieron con aire entristecido. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le respondió:

«¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabes lo que ha pasado allí estos días?».

Él les dijo:

«¿Qué?».

Ellos le contestaron:

«Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él iba a liberar a Israel, pero, con todo esto, ya estamos en el tercer día desde que esto sucedió. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado, pues habiendo ido muy de mañana al sepulcro, y no habiendo encontrado su cuerpo, vinieron diciendo que incluso habían visto una aparición de ángeles, que dicen que está vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron».

Entonces él les dijo:

«¡Qué necios y torpes sois para creer lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto y entrara así en su gloria?».

Y, comenzando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicó lo que se refería a él en todas las Escrituras.

Llegaron cerca de la aldea adonde iban y él simuló que iba a seguir caminando; pero ellos lo apremiaron, diciendo:

«Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída».

Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció de su vista.

Y se dijeron el uno al otro:

«¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?».

Y, levantándose en aquel momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo:

«Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón».

Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

viernes, 21 de abril de 2023

Doscientos denarios de pan no bastan...

 Viernes de la II Semana de Pascua

Jesús es el verdadero pan que sacia el hambre del ser humano. No se trata solo de un episodio aislado en el que se satisfacen necesidades biológicas. No. El evangelio es un todo en que Dios se hace presente en cada momento histórico. Todo hombre y toda mujer sufre la ceguera, la sordera, la sed y el hambre. Pero cada uno de nosotros debemos identificar de qué hambre nos sacia Dios.


Reza Laudes en tu dispositivo

Reza Vísperas en tu dispositivo

Jn 6,1-15

En aquel tiempo, Jesús se marchó a la otra parte del mar de Galilea, o de Tiberíades. Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos.

Subió Jesús entonces a la montaña y se sentó allí con sus discípulos.

Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos. Jesús entonces levantó los ojos y, al ver que acudía mucha gente, dice a Felipe:

«¿Con qué compraremos panes para que coman estos?».

Lo decía para probarlo, pues bien sabía él lo que iba a hacer.

Felipe le contestó:

«Doscientos denarios de pan no bastan para que a cada uno le toque un pedazo».

Uno de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice:

«Aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces; pero ¿qué es eso para tantos?».

Jesús dijo:

«Decid a la gente que se siente en el suelo».

Había mucha hierba en aquel sitio. Se sentaron; solo los hombres eran unos cinco mil.

Jesús tomó los panes, dijo la acción de gracias y los repartió a los que estaban sentados, y lo mismo todo lo que quisieron del pescado.

Cuando se saciaron, dice a sus discípulos:

«Recoged los pedazos que han sobrado; que nada se pierda».

Los recogieron y llenaron doce canastos con los pedazos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido. La gente entonces, al ver el signo que había hecho, decía:

«Este es verdaderamente el Profeta que va a venir al mundo».

Jesús, sabiendo que iban a llevárselo para proclamarlo rey, se retiró otra vez a la montaña él solo.

miércoles, 19 de abril de 2023

El que obra la verdad se acerca a la luz...

 Miércoles de la II Semana de Pascua

La Pascua es un camino de luz. Todo apunta a la luz. No podemos recrearnos en la dureza de la cruz, es necesario que el discípulo descubra la luz como la clave que oriente el camino de la fe.


Reza Laudes en tu dispositivo

Reza Vísperas en tu dispositivo

Jn 3,16-21

Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna.

Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.

El que cree en él no será juzgado; el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el nombre del Unigénito de Dios.

Este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron la tiniebla a la luz, porque sus obras eran malas. Pues todo el que obra el mal detesta la luz, y no se acerca a la luz, para no verse acusado por sus obras.

En cambio, el que obra la verdad se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios.

martes, 18 de abril de 2023

Tenéis que nacer de nuevo...

 Martes de la II Semana de Pascua

El diálogo de Jesús y Nicodemo nos ayuda a entender un poco mejor la novedad de la fe. No se trata solo de entender con el entendimiento humano, se trata de mirar con los ojos de la fe para ver cómo Dios actúa. Conocemos a Dios por sus palabras y sus gestos, por Jesucristo su Hijo. Es en él en quien debemos fijar nuestra mirada.


Reza Laudes en tu dispositivo

Reza Vísperas en tu dispositivo

Jn 3,5a.7b-15

En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo:

«Tenéis que nacer de nuevo; el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni adónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu».

Nicodemo le preguntó:

«¿Cómo puede suceder eso?».

Le contestó Jesús:

«¿Tú eres maestro en Israel, y no lo entiendes? En verdad, en verdad te digo: hablamos de lo que sabemos y damos testimonio de lo que hemos visto, pero no recibís nuestro testimonio. Si os hablo de las cosas terrenas y no me creéis, ¿cómo creeréis si os hablo de las cosas celestiales? Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre.

Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna».

domingo, 16 de abril de 2023

Si no veo...

II Domingo de Pascua

La presencia del resucitado en medio del grupo de los discípulos va acompañada siempre de paz y alegría. Jesús aporta siempre la paz, y ellos muestran siempre alegría. Tomás no está presente en la aparición y al regresar con el grupo duda, necesita certezas… También nosotros dudamos y necesitamos esas certezas en nuestra vida de fe. No siempre somos capaces de reconocer al Señor. Por eso los momentos de encuentro íntimo con Él se convierten en luz.


Reza Laudes en tu dispositivo

Reza Vísperas en tu dispositivo

Jn 20,19-31

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:

«Paz a vosotros».

Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:

«Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo».

Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo:

«Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían:

«Hemos visto al Señor».

Pero él les contestó:

«Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo».

A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:

«Paz a vosotros».

Luego dijo a Tomás:

«Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente».

Contestó Tomás:

«¡Señor mío y Dios mío!».

Jesús le dijo:

«¿Porque me has visto has creído? Bienaventurados los que crean sin haber visto».

Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos han sido escritos para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.

jueves, 13 de abril de 2023

Paz a vosotros...

 Jueves de la Octava de Pascua

El corazón de los discípulos estaba inquieto tras la muerte del maestro de forma cruel en la cruz. Se sentían más cercanos a la muerte que nunca. Y sería una muerte fruto de un fracaso. Por ello la presencia del resucitado es el signo de la paz. Como siempre, el Señor da aquello que necesitamos.


Reza Laudes en tu dispositivo

Reza Vísperas en tu dispositivo

Lc 24,35-48

En aquel tiempo, los discípulos de Jesús contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Estaban hablando de estas cosas, cuando él se presentó en medio de ellos y les dice:

«Paz a vosotros».

Pero ellos, aterrorizados y llenos de miedo, creían ver un espíritu.

Y él les dijo:

«¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro corazón? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un espíritu no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo».

Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Pero como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo:

«¿Tenéis ahí algo de comer?».

Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos.

Y les dijo:

«Esto es lo que os dije mientras estaba con vosotros: que era necesario que se cumpliera todo lo escrito en la Ley de Moisés y en los Profetas y Salmos acerca de mí».

Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras.

Y les dijo:

«Así está escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se proclamará la conversión para el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto».

miércoles, 12 de abril de 2023

En el camino...

 Miércoles de la Octava de Pascua

El relato de los discípulos camino de Emaús es uno de los que recogen mejor la dinámica del encuentro con el resucitado. El encuentro se produce en el camino de la vida, en lo cotidiano, en aquel ritmo vital que cualquiera de nosotros recorre y en el que nos centramos tanto que perdemos la sintonía de la fe. Da igual que nos cuenten, que nos expliquen… necesitamos detenernos, hacer noche, asentar lo que hemos oído y encontrar el gesto que nos conduzca de nuevo ante Dios.


Reza Laudes en tu dispositivp

Reza Vísperas en tu dispositivo

Lc 24,13-35

Aquel mismo día, el primero de la semana, dos de los discípulos de Jesús iban caminando a una aldea llamada Emaús, distante de Jerusalén unos sesenta estadios; iban conversando entre ellos de todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo.

Él les dijo:

«¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?».

Ellos se detuvieron con aire entristecido. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le respondió:

«¿Eres tú el único forastero en Jerusalén que no sabes lo que ha pasado allí estos días?».

Él les dijo:

«¿Qué?».

Ellos le contestaron:

«Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él iba a liberar a Israel, pero, con todo esto, ya estamos en el tercer día desde que esto sucedió. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado, pues habiendo ido muy de mañana al sepulcro, y no habiendo encontrado su cuerpo, vinieron diciendo que incluso habían visto una aparición de ángeles, que dicen que está vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron».

Entonces él les dijo:

«¡Qué necios y torpes sois para creer lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto y entrara así en su gloria?».

Y, comenzando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les explicó lo que se refería a él en todas las Escrituras.

Llegaron cerca de la aldea adonde iban y él simuló que iba a seguir caminando; pero ellos lo apremiaron, diciendo:

«Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída».

Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció de su vista.

Y se dijeron el uno al otro:

«¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?».

Y, levantándose en aquel momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo:

«Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón».

Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

martes, 11 de abril de 2023

He visto al Señor...

 Martes de la Octava de Pascua

Otro encuentro con el resucitado que tiene sus frutos. Quien descubre al resucitado en su vida siente como ésta se transforma. Del llanto, la tristeza, la desesperación y el miedo pasamos a la alegría desbordante, a la esperanza y el testimonio sincero y valiente.


Reza Laudes en tu dispositivo

Reza Vísperas en tu dispositivo

Jn 20,11-18

En aquel tiempo, estaba María fuera, junto al sepulcro, llorando. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro y vio dos ángeles vestidos de blanco, sentados, uno a la cabecera y otro a los pies, donde había estado el cuerpo de Jesús.

Ellos le preguntan:

«Mujer, ¿por qué lloras?».

Ella les contesta:

«Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto».

Dicho esto, se vuelve y ve a Jesús, de pie, pero no sabía que era Jesús.

Jesús le dice:

«Mujer, ¿por qué lloras?, ¿a quién buscas?».

Ella, tomándolo por el hortelano, le contesta:

«Señor, si tú te lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo lo recogeré».

Jesús le dice:

«¡María!».

Ella se vuelve y le dice:

«¡Rabbuní!», que significa: «¡Maestro!».

Jesús le dice:

«No me retengas, que todavía no he subido al Padre. Pero, anda, ve a mis hermanos y diles: "Subo al Padre mío y Padre vuestro, al Dios mío y Dios vuestro"».

María la Magdalena fue y anunció a los discípulos:

«He visto al Señor y ha dicho esto».

lunes, 10 de abril de 2023

Alegraos...

 Lunes de la Octava de Pascua

Las mujeres acuden al sepulcro y al comprobar la tumba abierta salen huyendo llenas de miedo. El miedo no deja ver más allá de la propia preocupación. Solo la presencia del resucitado serena los ánimos y torna el miedo en alegría. Una alegría que conduce a la fe.


Reza Laudes en tu dispositivo

Reza Vísperas en tu dispositivo

Mt 28,8-15

En aquel tiempo, las mujeres se marcharon a toda prisa del sepulcro; llenas de miedo y de alegría corrieron a anunciarlo a los discípulos.

De pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo:

«Alegraos».

Ellas se acercaron, le abrazaron los pies y se postraron ante él.

Jesús les dijo:

«No temáis: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán».

Mientras las mujeres iban de camino, algunos de la guardia fueron a la ciudad y comunicaron a los sumos sacerdotes todo lo ocurrido. Ellos, reunidos con los ancianos, llegaron a un acuerdo y dieron a los soldados una fuerte suma, encargándoles:

«Decid que sus discípulos fueron de noche y robaron el cuerpo mientras vosotros dormíais. Y si esto llega a oídos del gobernador, nosotros nos lo ganaremos y os sacaremos de apuros».

Ellos tomaron el dinero y obraron conforme a las instrucciones. Y esta historia se ha ido difundiendo entre los judíos hasta hoy.

domingo, 9 de abril de 2023

Ha resucitado...

 Domingo de Resurrección

En el evangelio de hoy se suceden una carrera de personajes y testimonios para dar a conocer la gran noticia. María Magdalena es la primera en llegar, ve signos que no espera, pero no entra, corre a buscar a los apóstoles. Pedro y el discípulo amado corren al sepulcro ya vacío. Esa es la prueba objetiva, el sepulcro está vacío. Entra primero Pedro, representando a la nueva etapa de la historia de la Salvación. Luego Juan. Vieron y creyeron… Dios lo ha resucitado. Está vivo… ¿Y tú, estás vivo?


Reza Laudes en tu dispositivo

Reza Vísperas en tu dispositivo

Jn 20,1-9: Él había de resucitar de entre los muertos.

El primer día de la semana, María la Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro.

Echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo:

«Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto».

Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; e, inclinándose, vio los lienzos tendidos; pero no entró.

Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio los lienzos tendidos y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no con los lienzos, sino enrollado en un sitio aparte.

Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.

Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.

viernes, 7 de abril de 2023

Silencio...

 Viernes Santo

Silencio. Dios se hizo silencio. Entre el griterío humano toma fuerza este silencio profundo de Dios. Un silencio que es la antesala de la gran obra divina. Silencio que se ofrece al ser humano como punto de partida necesario para emprender algo radicalmente nuevo y novedoso. Silencio.


Reza Laudes en tu dispositivo

Reza Vísperas en tu dispositivo

Jn 18,1-19,42: Pasión de nuestro Señor Jesucristo.

C. En aquel tiempo, salió Jesús con sus discípulos al otro lado del torrente Cedrón, donde había un huerto, y entraron allí él y sus discípulos. Judas, el que lo iba a entregar, conocía también el sitio, porque Jesús se reunía a menudo allí con sus discípulos. Judas entonces, tomando una cohorte y unos guardias de los sumos sacerdotes y de los fariseos, entró allá con faroles, antorchas y armas. Jesús, sabiendo todo lo que venía sobre él, se adelantó y les dijo:

+ «¿A quién buscáis?».

C. Le contestaron:

S. «A Jesús, el Nazareno».

C. Les dijo Jesús:

+ «Yo soy».

C. Estaba también con ellos Judas, el que lo iba a entregar. Al decirles: «Yo soy», retrocedieron y cayeron a tierra. Les preguntó otra vez:

+ «¿A quién buscáis?».

C. Ellos dijeron:

jueves, 6 de abril de 2023

¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros...?

 Jueves Santo

Quizá el gesto más sencillo y significativo de este Jueves Santo sea lavar los pies a los discípulos. Fácil de entender y muy significativo. Que no tiene una única dimensión, sino un sentido mucho más profundo. Es el servicio a los demás, pero no un servicio cualquiera. Es la antesala de la entrega en la cruz y de la fracción del pan. Gestos todos que adelantan el significado de la cruz, no como suplicio y sufrimiento, sino como acto de amor, entrega generosa del Hijo de Dios para salvar a todos los hombres. ¿Acaso hay prueba de amor más grande?


Reza Laudes en tu dispositivo


Jn 13,1-15

Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.

Estaban cenando; ya el diablo había suscitado en el corazón de Judas, hijo de Simón Iscariote, la intención de entregarlo; y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido.

Llegó a Simón Pedro, y este le dice:

«Señor, ¿lavarme los pies tú a mí?».

Jesús le replicó:

«Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde».

Pedro le dice:

«No me lavarás los pies jamás».

Jesús le contestó:

«Si no te lavo, no tienes parte conmigo».

Simón Pedro le dice:

«Señor, no solo los pies, sino también las manos y la cabeza».

Jesús le dice:

«Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También vosotros estáis limpios, aunque no todos».

Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: «No todos estáis limpios».

Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo:

«¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros? Vosotros me llamáis "el Maestro" y "el Señor", y decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros: os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis».

miércoles, 5 de abril de 2023

¿Soy yo acaso, Señor?

 Miércoles Santo

Otra traición. Más dura, más cruel y con consecuencias fatales. Pero otra traición. Pedro niega a Jesús. Judas lo traiciona. El ser humano se mueve en esas intensas contradicciones de amar y traicionar por miedo, por dinero o por muchas otras razones… A pesar de todo, Dios permanece fiel.


Reza Laudes en tu dispositivo

Reza Vísperas en tu dispositivo

Mt 26,14-25

En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, fue a los sumos sacerdotes y les propuso:

«¿Qué estáis dispuestos a darme si os lo entrego?».

Ellos se ajustaron con él en treinta monedas de plata. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.

El primer día de los Ácimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:

«¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?».

Él contestó:

«Id a la ciudad, a casa de quien vosotros sabéis, y decidle: "El Maestro dice: mi hora está cerca; voy a celebrar la Pascua en tu casa con mis discípulos"».

Los discípulos cumplieron las instrucciones de Jesús y prepararon la Pascua.

Al atardecer se puso a la mesa con los Doce. Mientras comían dijo:

«En verdad os digo que uno de vosotros me va a entregar».

Ellos, muy entristecidos, se pusieron a preguntarle uno tras otro:

«¿Soy yo acaso, Señor?».

Él respondió:

«El que ha metido conmigo la mano en la fuente, ese me va a entregar. El Hijo del hombre se va como está escrito de él; pero, ¡ay de aquel por quien el Hijo del hombre es entregado!, ¡más le valdría a ese hombre no haber nacido!».

Entonces preguntó Judas, el que lo iba a entregar:

«¿Soy yo acaso, Maestro?».

Él respondió:

«Tú lo has dicho».