miércoles, 31 de enero de 2024

Se admiraba de su falta de fe...

San Juan Bosco

Miércoles de la IV Semana del T.O.

Parece que quienes desde la infancia conocían más y mejor al hijo de María y José no eran capaces de mirar con otros ojos que la vecindad. No fueron capaces de traspasar el significado de las acciones de Jesús. Y es que para entender el significado de los gestos del Señor es necesaria la fe. De lo contrario nos quedaremos con una pequeñísima parte de la obra del Dios que se perdería en los inicios de nuestra era.


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Mc 6,1-6

En aquel tiempo, Jesús se dirigió a su ciudad y lo seguían sus discípulos.

Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada:

«¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada? ¿Y esos milagros que realizan sus manos? ¿No es este el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?».

Y se escandalizaban a cuenta de él.

Les decía:

«No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa».

No pudo hacer allí ningún milagro, solo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se admiraba de su falta de fe.

Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.


martes, 30 de enero de 2024

Contigo hablo, levántate...

Martes de la IV Semana del T.O.

Dos signos más en el evangelio de hoy en los que el destinatario de la acción salvadora de Dios necesita sanar. Una mujer confía ciegamente en que el Señor es su única posibilidad de salvación. Un padre de familia acude a Jesús para que sane a su hija. En este caso no la necesidad de la fe la señala Jesús al padre de la pequeña enferma. Y es que la fe nos hace levantarnos, ponernos en camino y salir de nuestro círculo.


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Mc 5,21-41

En aquel tiempo, Jesús atravesó de nuevo en barca a la otra orilla, se le reunió mucha gente a su alrededor y se quedó junto al mar.

Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y, al verlo, se echó a sus pies, rogándole con insistencia:

«Mi niña está en las últimas; ven, impón las manos sobre ella, para que se cure y viva».

Se fue con él y lo seguía mucha gente que lo apretujaba.

Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía doce años. Había sufrido mucho a manos de los médicos y se había gastado en eso toda su fortuna; pero, en vez de mejorar, se había puesto peor. Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le tocó el manto, pensando:

«Con solo tocarle el manto curaré».

Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias y notó que su cuerpo estaba curado. Jesús, notando que había salido fuerza de él, se volvió enseguida, en medio de la gente y preguntaba:

«¿Quién me ha tocado el manto?».

Los discípulos le contestaban:

«Ves cómo te apretuja la gente y preguntas: "¿Quién me ha tocado?"».

Él seguía mirando alrededor, para ver a la que había hecho esto. La mujer se acercó asustada y temblorosa, al comprender lo que le había ocurrido, se le echó a los pies y le confesó toda la verdad.

Él le dice:

«Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz y queda curada de tu enfermedad».

Todavía estaba hablando, cuando llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle:

«Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?».

Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga:

«No temas; basta que tengas fe».

No permitió que lo acompañara nadie, más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegan a casa del jefe de la sinagoga y encuentra el alboroto de los que lloraban y se lamentaban a gritos y después de entrar les dijo:

«¿Qué estrépito y qué lloros son estos? La niña no está muerta; está dormida».

Se reían de él. Pero él los echó fuera a todos y, con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes, entró donde estaba la niña, la cogió de la mano y le dijo:

«Talitha qumi» (que significa: «Contigo hablo, niña, levántate»).

La niña se levantó inmediatamente y echó a andar; tenía doce años. Y quedaron fuera de sí llenos de estupor.

Les insistió en que nadie se enterase; y les dijo que dieran de comer a la niña.


lunes, 29 de enero de 2024

Gritando e hiriéndose...

Lunes de la IV Semana del T.O.

El endemoniado de Gerasa no causaba daño a otros, sino que él se hacía daño a sí mismo. Muchos de nosotros también padecemos esta capacidad de provocar en nuestro interior un profundo daño. Necesitamos sanar, que alguien nos ayude a recuperarnos, a sacar lo mejor de nosotros y encauzar las energías y los recursos en el servicio a los demás. Dios nos ofrece ese camino, la posibilidad sanadora de levantarnos y ponernos en camino escuchando su palabra.


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Mc 5,1-20

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron a la otra orilla del mar, a la región de los gerasenos.

Apenas desembarcó, le salió al encuentro, de entre los sepulcros, un hombre poseído de espíritu inmundo. Y es que vivía entre los sepulcros; ni con cadenas podía ya nadie sujetarlo; muchas veces lo habían sujetado con cepos y cadenas, pero él rompía las cadenas y destrozaba los cepos, y nadie tenía fuerza para dominarlo. Se pasaba el día y la noche en los sepulcros y en los montes, gritando e hiriéndose con piedras.

Viendo de lejos a Jesús, echó a correr, se postró ante él y gritó con voz potente:

«¿Qué tienes que ver conmigo, Jesús, Hijo de Dios altísimo? Por Dios te lo pido, no me atormentes».

Porque Jesús le estaba diciendo:

«Espíritu inmundo, sal de este hombre».

Y le preguntó:

«¿Cómo te llamas?».

Él respondió:

«Me llamo Legión, porque somos muchos».

Y le rogaba con insistencia que no los expulsara de aquella comarca.

Había cerca una gran piara de cerdos paciendo en la falda del monte. Los espíritus le rogaron:

«Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos».

Él se lo permitió. Los espíritus inmundos salieron del hombre y se metieron en los cerdos; y la piara, unos dos mil, se abalanzó acantilado abajo al mar y se ahogó en el mar.

Los porquerizos huyeron y dieron la noticia en la ciudad y en los campos. Y la gente fue a ver qué había pasado.

Se acercaron a Jesús y vieron al endemoniado que había tenido la legión, sentado, vestido y en su juicio. Y se asustaron.

Los que lo habían visto les contaron lo que había pasado al endemoniado y a los cerdos. Ellos le rogaban que se marchase de su comarca.

Mientras se embarcaba, el que había estado poseído por el demonio le pidió que le permitiese estar con él. Pero no se lo permitió, sino que le dijo:

«Vete a casa con los tuyos y anúnciales lo que el Señor ha hecho contigo y que ha tenido misericordia de ti».

El hombre se marchó y empezó a proclamar por la Decápolis lo que Jesús había hecho con él; todos se admiraban.


domingo, 28 de enero de 2024

Estaban asombrados...

IV Domingo del T.O.

Las palabras de Jesús no dejan a nadie indiferente. Pero la autoridad no es tiranía. Dios propone libremente y acompaña las palabras de gestos coherentes. No solo dice, sino que su palabra se cumple. De ahí procede la grandísima autoridad que perciben sus contemporáneos. Quizá nuestra iglesia, que empieza a tener poca relevancia social debe ganar en coherencia para que su presencia sea significativa.


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Mc 1,21-28

En la ciudad de Cafarnaún, el sábado entra Jesús en la sinagoga a enseñar; estaban asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad y no como los escribas. Había precisamente en su sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo y se puso a gritar:

«¿Qué tenemos que ver nosotros contigo, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios».

Jesús lo increpó:

«¡Cállate y sal de él!»

El espíritu inmundo lo retorció violentamente y, dando un grito muy fuerte, salió de él. Todos se preguntaron estupefactos: «¿Qué es esto? Una enseñanza nueva expuesta con autoridad. Incluso manda a los espíritus inmundos y lo obedecen».

Su fama se extendió enseguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.


sábado, 27 de enero de 2024

¿Aun no tenéis fe?

Sábado de la III Semana del T.O.

Ante la tempestad los discípulos se asustan. Temerosos no saben a quien acudir. Despiertan al maestro que descansa en la barca. Y él calma la tempestad y calma los corazones inquietos de sus compañeros de viaje. No deben tener miedo. Deben confiar, deben tener fe. No es raro que esto nos ocurra a nosotros. Asentamos nuestra confianza en pequeñas seguridades que se ven zarandeadas por lo cotidiano. Si dejamos al Señor fuera la barca zozobra.


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Mc 4,35-41

Aquel día, al atardecer, dice Jesús a sus discípulos:

«Vamos a la otra orilla».

Dejando a la gente, se lo llevaron en barca, como estaba; otras barcas lo acompañaban. Se levantó una fuerte tempestad y las olas rompían contra la barca hasta casi llenarla de agua. Él estaba en la popa, dormido sobre un cabezal.

Lo despertaron, diciéndole:

«Maestro, ¿no te importa que perezcamos?».

Se puso en pie, increpó al viento y dijo al mar:

«¡Silencio, enmudece!».

El viento cesó y vino una gran calma.

Él les dijo:

«¿Por qué tenéis miedo? ¿Aún no tenéis fe?».

Se llenaron de miedo y se decían unos a otros:

«¿Pero quién es este? ¡Hasta el viento y el mar lo obedecen!».


viernes, 26 de enero de 2024

La tierra va produciendo fruto sola...

San Timoteo y San Tito

Viernes de la III Semana del T.O.

El reino de Dios crece y crece y a veces no acabamos de entender humanamente cómo. Dios actúa, interpela cada corazón y siempre encuentra interiores abiertos a su palabra. Es su palabra la que transforma los corazones de hombres y mujeres que extienden el reino en lo cotidiano.


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Mc 4,26-34

En aquel tiempo, Jesús decía al gentío:

«El reino de Dios se parece a un hombre que echa semilla en la tierra. Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo. La tierra va produciendo fruto sola: primero los tallos, luego la espiga, después el grano. Cuando el grano está a punto, se mete la hoz, porque ha llegado la siega».

Dijo también:

«¿Con qué podemos comparar el reino de Dios? ¿Qué parábola usaremos? Con un grano de mostaza: al sembrarlo en la tierra es la semilla más pequeña, pero después de sembrada crece, se hace más alta que las demás hortalizas y echa ramas tan grandes que los pájaros del cielo pueden anidar a su sombra».

Con muchas parábolas parecidas les exponía la palabra, acomodándose a su entender. Todo se lo exponía con parábolas, pero a sus discípulos se lo explicaba todo en privado.


jueves, 25 de enero de 2024

Id al mundo entero...

Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. Día 8

Conversión de San Pablo

Jueves de la III Semana del T.O.

La misión de anunciar el Evangelio no acaba con la existencia encarnada de Jesús. Su muerte y su resurrección le dan credibilidad. Él se convierte ahora en el mensaje del nuevo reino de Dios. En él se identifica el evangelio. Y Pablo recibe la llamada de Dios a ser testigo comprometido de todo esto. Él se convertirá en el principal artífice de la iglesia misionera de los primeros años, desde el diálogo con la diversidad y la certeza de una fe comprometida.


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Mc 16,15-18

En aquel tiempo, Jesús se apareció a los once y les dijo:

«Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación.

El que crea y sea bautizado se salvará; el que no crea será condenado.

A los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre, hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán sanos».


miércoles, 24 de enero de 2024

Les enseñaba...

Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. Día 7

San Francisco de Sales, Obispo y doctor

Miércoles de la III Semana del T.O.

Dios no deja de sembrar. Pero no sirve de nada si la tierra no está dispuesta para dar frutos. Y suele resultarnos fácil juzgar al entorno, a los de fuera, al mundo y a la sociedad como los responsables de la apatía a la llamada de Dios. Pero los sentidos no se duermen desde afuera, el corazón lo endurecemos nosotros mismos.


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Mc 4,1-20

En aquel tiempo, Jesús se puso a enseñar otra vez junto al mar. Acudió un gentío tan enorme, que tuvo que subirse a una barca y, ya en el mar, se sentó; y el gentío se quedó en tierra junto al mar.

Les enseñaba muchas cosas con parábolas y les decía instruyéndolos:

«Escuchad: salió el sembrador a sembrar; al sembrar, algo cayó al borde del camino, vinieron los pájaros y se lo comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra; como la tierra no era profunda, brotó enseguida; pero en cuanto salió el sol, se abrasó y, por falta de raíz, se secó. Otra parte cayó entre abrojos; los abrojos crecieron, la ahogaron y no dio grano. El resto cayó en tierra buena; nació, creció y dio grano; y la cosecha fue del treinta o del sesenta o del ciento por uno».

Y añadió:

«El que tenga oídos para oír, que oiga».

Cuando se quedó a solas, los que lo rodeaban y los Doce le preguntaban el sentido de las parábolas.

Él les dijo:

«A vosotros se os ha dado el misterio del reino de Dios; en cambio a los de fuera todo se les presenta en parábolas, para que "por más que miren, no vean, por más que oigan, no entiendan, no sea que se conviertan y sean perdonados"».

Y añadió:

«¿No entendéis esta parábola? ¿Pues cómo vais a conocer todas las demás? El sembrador siembra la palabra. Hay unos que están al borde del camino donde se siembra la palabra; pero en cuanto la escuchan, viene Satanás y se lleva la palabra sembrada en ellos. Hay otros que reciben la semilla como terreno pedregoso; son los que al escuchar la palabra enseguida la acogen con alegría, pero no tienen raíces, son inconstantes, y cuando viene una dificultad o persecución por la palabra, enseguida sucumben. Hay otros que reciben la semilla entre abrojos; estos son los que escuchan la palabra, pero los afanes de la vida, la seducción de las riquezas y el deseo de todo lo demás los invaden, ahogan la palabra, y se queda estéril. Los otros son los que reciben la semilla en tierra buena; escuchan la palabra, la aceptan y dan una cosecha del treinta o del sesenta o del ciento por uno».


martes, 23 de enero de 2024

Te buscan...

Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos. Día 6

San Ildefonso, Obispo

Martes de la III Semana del T.O.

Los vínculos de la nueva familia de Dios no se miden por la pureza de la sangre. Padre, madre y hermanos adquieren una nueva dimensión. La paternidad de Dios nos hace a todos hermanos. Y esto tiene graves consecuencias. Difíciles de cumplir, porque implica superar las diferencias que la sangre, las ideas, las razas, etc… proponen. Dios es padre y todos sus hijos estamos llamados a formar parte de la familia.


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Mc 3,31-35

En aquel tiempo, llegaron la madre de Jesús y sus hermanos y, desde fuera, lo mandaron llamar.

La gente que tenía sentada alrededor le dice:

«Mira, tu madre y tus hermanos y tus hermanas están fuera y te buscan».

Él les pregunta:

«¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?».

Y mirando a los que estaban sentados alrededor, dice:

«Estos son mi madre y mis hermanos. El que haga la voluntad de Dios, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre».


lunes, 22 de enero de 2024

Una familia dividida no puede subsistir...

 Semana por la Unidad de los Cristianos. Día 5

San Vicente, mártir

Lunes de la III Semana T.O.

La unidad de los cristianos es una asignatura pendiente. Desde los inicios de la vida de la Iglesia hubo diferencias en cuanto a ciertos asuntos, pero la cabeza de la Iglesia, que es Cristo mantuvo a los discípulos unidos. Con el paso de los siglos surgieron en el mismo seno del cristianismo diferencias aún mayores que ahora parecen irreconciliables. Más que caminar hacia el reino de Dios, parece que hemos hecho en el interior del cristianismo reinos de taifas. Por eso es tan importante que oremos por recuperar esa unidad en torno a Jesucristo para continuar con la misión iniciada por él.


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Mc 3,22-30

En aquel tiempo, los escribas que habían bajado de Jerusalén decían:

«Tiene dentro a Belzebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios».

Él los invitó a acercarse y les hablaba en parábolas:

«¿Cómo va a echar Satanás a Satanás? Un reino dividido internamente no puede subsistir; una familia dividida no puede subsistir. Si Satanás se rebela contra sí mismo, para hacerse la guerra, no puede subsistir, está perdido. Nadie puede meterse en casa de un hombre forzudo para arramblar con su ajuar, si primero no lo ata; entonces podrá arramblar con la casa.

En verdad os digo, todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre».

Se refería a los que decían que tenía dentro un espíritu inmundo.

viernes, 19 de enero de 2024

Llamó a los que él quiso...

Viernes de la II Semana del T.O.

Entre los muchos discípulos del Señor, él elige a doce para que estén con él. Estar con él significa profundizar en intimidad, crecer en el conocimiento del Señor e intimar con él. El discípulo alimenta su fe en el encuentro más íntimo con el Señor. Por eso nosotros cuidamos y cultivamos ese encuentro más intenso. 


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Mc 3,13-19

En aquel tiempo, Jesús subió al monte, llamó a los que quiso y se fueron con él.

E instituyó doce para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar, y que tuvieran autoridad para expulsar a los demonios:

Simón, a quien puso el nombre de Pedro, Santiago el de Zebedeo, y Juan, el hermano de Santiago, a quienes puso el nombre de Boanerges, es decir, los hijos del trueno, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el de Caná y Judas Iscariote, el que lo entregó.


jueves, 18 de enero de 2024

Lo siguió una muchedumbre...

Jueves de la II Semana del T.O.

Jesús se muestra cercano a aquellos que se acercan a él con corazón sincero. Han oído que sus palabras y sus acciones liberan al hombre y de todos los lugares se le acercan porque buscan la libertad. El que ya cree sentirse libre no lo busca. El que cree estar completamente sano no busca a Jesús. ¿En qué grupo nos encontramos?


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Mc 3,7-12

En aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del mar y lo siguió una gran muchedumbre de Galilea.

Al enterarse de las cosas que hacía, acudía mucha gente de Judea, Jerusalén, Idumea, Transjordania y cercanías de Tiro y Sidón.

Encargó a sus discípulos que le tuviesen preparada una barca, no lo fuera a estrujar el gentío.

Como había curado a muchos, todos los que sufrían de algo se le echaban encima para tocarlo.

Los espíritus inmundos, cuando lo veían, se postraban ante él y gritaban:

«Tú eres el Hijo de Dios.»

Pero él les prohibía severamente que lo diesen a conocer.


miércoles, 17 de enero de 2024

¿Qué está permitido en sábado'

San Antonio Abad

Miércoles de la II Semana del T.O.

Qué peligro tiene la actitud de aquellos que están esperando a ver si el otro se equivoca, si hace aquello que “no debe”, si compromete alguna norma aprendida… Un solo Señor será quien examine el amor que pusimos en lo que hicimos, pero ¡cuánto nos gusta ponernos como regla de comportamientos morales…!



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Mc 3,1-6

En aquel tiempo, Jesús entró otra vez en la sinagoga y había allí un hombre que tenía una mano paralizada. Lo estaban observando, para ver si lo curaba en sábado y acusarlo.

Entonces le dice al hombre que tenía la mano paralizada: «Levántate y ponte ahí en medio.»

Y a ellos les pregunta:

«¿Qué está permitido en sábado?, ¿hacer lo bueno o lo malo?, ¿salvarle la vida a un hombre o dejarlo morir?»

Ellos callaban. Echando en torno una mirada de ira y dolido por la dureza de su corazón, dice al hombre:

«Extiende la mano.»

La extendió y su mano quedó restablecida.

En cuanto salieron, los fariseos se confabularon con los herodianos para acabar con él.


martes, 16 de enero de 2024

El sábado se hizo para el hombre...

Martes de la II Semana del T.O.

Originariamente le ley del sábado nace como un precepto divino con el objetivo de honrar a Dios y dedicar la semana al Señor. Los Israelitas buscan la forma de distinguirse de los demás pueblos y honrar a su dios. Pero cuando la norma se estanca en el tiempo, se prolonga y se radicaliza deshumanizándose el mismo Dios se rebela. Eso no es lo que Dios quiere. Debemos seguir discerniendo los signos de los tiempos y escuchar la verdadera voluntad de Dios.


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Mc 2,23-28

Sucedió que un sábado Jesús atravesaba un sembrado, y sus discípulos, mientras caminaban, iban arrancando espigas.

Los fariseos le preguntan:

«Mira, ¿por qué hacen en sábado lo que no está permitido?» Él les responde:

«¿No habéis leído nunca lo que hizo David, cuando él y sus hombres se vieron faltos y con hambre, cómo entró en la casa de Dios, en tiempo del sumo sacerdote Abiatar, comió de los panes de la proposición, que solo está permitido comer a los sacerdotes, y se los dio también a quienes estaban con él?»

Y les decía:

«El sábado se hizo para el hombre y no el hombre para el sábado; así que el Hijo del hombre es señor también del sábado.»


lunes, 15 de enero de 2024

A vino nuevo, odres nuevos...

Lunes de la II Semana del T.O.

El ayuno, como tantas otras costumbres humanas insertadas en lo religioso, corren el riesgo de convertirse en herramientas que esclavizan al hombre. Eso le ocurría al judaísmo oficial de la época de Jesús. Dios actúa libremente guiado por su infinito amor a los hombres. Las mediaciones que nos acercan a él y al prójimo deberían ser igualmente liberadoras. En esto aún nos queda por delante un camino de discernimiento.


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Mc 2,18-22

En aquel tiempo, como los discípulos de Juan y los fariseos estaban ayunando, vinieron unos y le preguntaron a Jesús:

«Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan. ¿Por qué los tuyos no?»

Jesús les contesta:

«¿Es que pueden ayunar los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos? Mientras el esposo está con ellos, no pueden ayunar.

Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán en aquel día.

Nadie echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado; porque la pieza tira del manto -lo nuevo de lo viejo- y deja un roto peor.

Tampoco se echa vino nuevo en odres viejos; porque el vino revienta los odres, y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos.»


domingo, 14 de enero de 2024

¿Qué buscáis?

Sábado de la I Semana del T.O.

No solo es necesario que Dios llame, parece que se hace imprescindible que el hombre escuche y que muestre cierto interés. Dios no obliga ni impone. Dios hace una propuesta de sentido al ser humano. Los discípulos del evangelio buscan. Quizá no aciertan a decir qué o a quién, pero la mirada de Jesús y su palabra los han seducido ya. Es posible que estemos tan sobre estimulados que hayamos perdido la capacidad de dejarnos seducir. ¿Tantos estímulos han dañado nuestros sentidos?


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Jn 1,35-42

En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice:

«Este es el Cordero de Dios».

Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús.

Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta:

«¿Qué buscáis?».

Ellos le contestaron:

«Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?».

Él les dijo:

«Venid y veréis».

Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; era como la hora décima.

Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice:

«Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo)».

Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo:

«Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce: Pedro)».


sábado, 13 de enero de 2024

Sino los enfermos...

Sábado de la I Semana del T.O.

Es posible que en el reino de las apariencias y la superficialidad quede mejor sentarse a la mesa con los guapos, famosos y poderosos. Sí, todo apunta que así es. Los objetivos de las cámaras captan mejor la visibilidad del poderoso caballero don dinero. Pero el evangelio a los cristianos nos pide otra cosa. Nos exige comprometernos con los que de verdad lo necesitan, con los enfermos, con los apartados y alejados. Ellos son lo que a los ojos de Dios necesitan visibilidad.


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Mc 2,13-17

En aquel tiempo, Jesús salió de nuevo a la orilla del mar; toda la gente acudía a él y les enseñaba.

Al pasar vio a Leví, el de Alfeo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dice:

«Sígueme.»

Se levantó y lo siguió.

Sucedió que, mientras estaba él sentado a la mesa en casa de Leví, muchos publicanos y pecadores se sentaban con Jesús y sus discípulos, pues eran ya muchos los que lo seguían.

Los escribas de los fariseos, al ver que comía con pecadores y publicanos, decían a sus discípulos:

«¿Por qué come con publicanos y pecadores?»

Jesús lo oyó y les dijo:

«No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar a justos, sino a pecadores.»


viernes, 12 de enero de 2024

¿Por qué pensáis eso?

 Viernes de la I Semana T.O.

El mensaje y las acciones de Jesús resultan atractivas para la mayoría de la gente. Pero algunas de las acciones chocan con lo oficial. Porque no podemos obviar que también en lo religioso existe lo oficial. Y en ocasiones lo oficial ahoga la fuerza liberadora del espíritu de Dios, su voluntad. Debe este texto hacernos reflexionar si nosotros abrimos las puertas a la voluntad del Señor o ahogamos su voluntad.


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Mc 2,1-12

Cuando a los pocos días entró Jesús en Cafarnaún, se supo que estaba en casa.

Acudieron tantos que no quedaba sitio ni a la puerta. Y les proponía la palabra.

Y vinieron trayéndole un paralítico llevado entre cuatro y, como no podían presentárselo por el gentío, levantaron la techumbre encima de donde él estaba, abrieron un boquete y descolgaron la camilla donde yacía el paralítico. Viendo Jesús la fe que tenían, le dice al paralítico: «Hijo, tus pecados te son perdonados».

Unos escribas, que estaban allí sentados, pensaban para sus adentros:

«¿Por qué habla este así? Blasfema. ¿Quién puede perdonar pecados, sino solo uno, Dios?».

Jesús se dio cuenta enseguida de lo que pensaban y les dijo:

«¿Por qué pensáis eso? ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: "Tus pecados te son perdonados", o decir: "Levántate, coge la camilla y echa a andar"?

Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene autoridad en la tierra para perdonar pecados -dice al paralítico-: "Te digo: levántate, coge tu camilla y vete a tu casa"».

Se levantó, cogió inmediatamente la camilla y salió a la vista de todos. Se quedaron atónitos y daban gloria a Dios, diciendo: «Nunca hemos visto una cosa igual».

jueves, 11 de enero de 2024

Compadecido...

Jueves de la I Semana del T.O.

En estos días se habla mucho de la película de J.A. Bayona, La sociedad de la nieve, en la que un grupo de afectados en un accidente aéreo en los Andes en 1972 consigue sobrevivir gracias al trabajo de equipo, la esperanza y la constancia. La lepra era en la época de Jesús una enfermedad que te excluía de la sociedad. Frente a ella Jesús sana y transforma en inclusión lo que la sociedad había abandonado. Dos ejemplos significativos. Una sociedad que construye y una que excluye. Y Dios que transforma la realidad. Tú decides si te sumas al trabajo del reino o continúas con la dinámica de exclusión.


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Mc 1,40-45

En aquel tiempo, se acerca a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas:

«Si quieres, puedes limpiarme».

Compadecido, extendió la mano y lo tocó diciendo:

«Quiero: queda limpio.»

La lepra se le quitó inmediatamente y quedó limpio.

Él lo despidió, encargándole severamente:

«No se lo digas a nadie; pero para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó

Moisés, para que les sirva de testimonio.»

Pero cuando se fue, empezó a pregonar bien alto y a divulgar el hecho, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en lugares solitarios; y aun así acudían a él de todas partes.


miércoles, 10 de enero de 2024

Allí se puso a orar...

Miércoles de la I Semana del T.O.

Los hombres y mujeres buscan constantemente aquello que sacie sus necesidades más relevantes. Posiblemente la salud del cuerpo y del alma sea una de esas necesidades que nos urgen, seguramente porque perderla supone sufrir un deterioro de nuestra existencia, nos hace precarios y vulnerables, nos quita la felicidad y nos hace dudar sobre el sentido de nuestra propia existencia. Justo ahí es donde Dios actúa y nos hace una propuesta radicalmente novedosa de sentido. Y antes y después de la acción, la oración. El encuentro íntimo con Dios dota de sentido la acción.


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Mc 1,29-39

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a la casa de Simón y Andrés.

La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, e inmediatamente le hablaron de ella. Él se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles.

Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar.

Se levantó de madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se marchó a un lugar solitario y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron en su busca y, al encontrarlo, le dijeron: «Todo el mundo te busca».

Él les responde:

«Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido.»

Así recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios.


martes, 9 de enero de 2024

Sé quién eres...

Martes de la I Semana del T.O.

Desde el primer momento la interpelación de Jesús no deja a las personas indiferentes. Toca algo del ser humano que le hace reaccionar. No cabe la indiferencia. Recibe aprobación o rechazo. Ello significa que Dios tiene algo que decir en nuestras vidas. No es raro escuchar que el hombre de hoy es indiferente a lo que Dios le propone. ¿O es posible que no sea así? La autoridad ya no brota de las palabras, ni de la sabiduría del maestro, sino de la coherencia de su vida.


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Mc 1,21-28

En la ciudad de Cafarnaún, el sábado entra Jesús en la sinagoga a enseñar; estaban asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba con autoridad y no como los escribas. Había precisamente en su sinagoga un hombre que tenía un espíritu inmundo y se puso a gritar:

«¿Qué tenemos que ver nosotros contigo, Jesús Nazareno? ¿Has venido a acabar con nosotros? Sé quién eres: el Santo de Dios».

Jesús lo increpó:

«¡Cállate y sal de él!»

El espíritu inmundo lo retorció violentamente y, dando un grito muy fuerte, salió de él. Todos se preguntaron estupefactos: «¿Qué es esto? Una enseñanza nueva expuesta con autoridad. Incluso manda a los espíritus inmundos y lo obedecen».

Su fama se extendió enseguida por todas partes, alcanzando la comarca entera de Galilea.


lunes, 8 de enero de 2024

Creed en el Evangelio...

 Lunes de la I Semana T.O.

El mensaje de la Navidad se ha centrado en el nacimiento de Jesús. Dios hecho hombre nace en el seno de una humilde familia de Nazaret. Pero la misión de Jesucristo se inicia anunciando un tiempo nuevo marcado por la cercanía del Reino de Dios. No se anuncia a sí mismo, sino a la misión. Poco a poco la identificación de la fe en Jesucristo con la misión será real y concreta. Palabra, gesto y Dios se harán en Jesús una sola cosa. Por eso el discipulado es la adhesión personal a Cristo para llevar a cabo la misión.


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Mc 1,14-20

Después de que Juan fue entregado, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios; decía:

«Se ha cumplido el tiempo y está cerca el reino de Dios.

Convertíos y creed en el Evangelio».

Pasando junto al mar de Galilea, vio a Simón y a Andrés, el hermano de Simón, echando las redes en el mar, pues eran pescadores.

Jesús les dijo:

«Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres». Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron.

Un poco más adelante vio a Santiago, el de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. A continuación los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon en pos de él.

domingo, 7 de enero de 2024

En ti me complazco...

 Bautismo del Señor

Tras la Epifanía del Señor que celebramos ayer, hoy el Padre nos presenta a su Hijo, al que le une un vínculo especial, el amor. Ese amor es la causa de que Dios haya decidido hacerse hombre, salir a nuestro encuentro para sanarnos. Pero este camino iniciado por Dios va a necesitar de una respuesta del hombre. El bautismo del Señor nos interpela. Interpela directamente a nuestro propio bautismo. Como inicio de la respuesta a Dios y compromiso vital evangélico.


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Mc 1,7-11

En aquel tiempo, proclamaba Juan:

«Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo y no merezco agacharme para desatarle la correa de sus sandalias.

Yo os he bautizado con agua, pero él os bautizará con Espíritu Santo».

Y sucedió que por aquellos días llegó Jesús desde Nazaret de Galilea y fue bautizado por Juan en el Jordán.

Apenas salió del agua, vio rasgarse los cielos y al Espíritu que bajaba hacia él como una paloma. Se oyó una voz desde los cielos:

«Tú eres mi Hijo amado, en ti me complazco».

sábado, 6 de enero de 2024

¿Dónde está el Rey de los judíos?

 Epifanía del Señor

6 de enero

La tradición cristiana ha dado a este evangelio una iconografía precisa que ha llegado hasta nuestros días. Los magos de oriente se han convertido en reyes. Los regalos ofrecidos al niño los han convertido en tres. Pero esto es anecdótico. Deberíamos valorar dos aspectos. Dios se manifiesta a todos los hombres, representados en los tres continentes conocidos hasta el momento. Los regalos que el niño recibe no son apropiados para un niño, pero son representativos de lo que Jesús significa. Hombre, Dios y Rey. El Dios de Jesucristo se ha revelado a todos los hombres y a todos les ofrece su amor.


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Mt 2,1-12

Habiendo nacido Jesús en Belén de Judea en tiempos del rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén preguntando:

«¿Dónde está el Rey de los judíos que ha nacido? Porque hemos visto salir su estrella y venimos a adorarlo».

Al enterarse el rey Herodes, se sobresaltó y toda Jerusalén con él; convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas del país, y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías.

Ellos le contestaron:

«En Belén de Judea, porque así lo ha escrito el profeta:

"Y tú, Belén, tierra de Judá,

no eres ni mucho menos la última

de las poblaciones de Judá,

pues de ti saldrá un jefe

que pastoreará a mi pueblo Israel"».

Entonces Herodes llamó en secreto a los magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén, diciéndoles:

«Id y averiguad cuidadosamente qué hay del niño y, cuando lo encontréis, avisadme, para ir yo también a adorarlo».

Ellos, después de oír al rey, se pusieron en camino y, de pronto, la estrella que habían visto salir comenzó a guiarlos hasta que vino a pararse encima de donde estaba el niño.

Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con María, su madre, y cayendo de rodillas lo adoraron; después, abriendo sus cofres, le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra.

Y habiendo recibido en sueños un oráculo, para que no volvieran a Herodes, se retiraron a su tierra por otro camino.