martes, 31 de marzo de 2020

Ver con la luz de la resurrección...


Martes de la V Semana de Cuaresma
Los fariseos siguen escépticos ante la personalidad, la misión y la identidad de Jesús. Pero a Jesús solo podemos entenderlo desde el acontecimiento Pascual al que nos dirigimos. A Jesús no se le entiende sin la Pascua, sin el paso por la cruz y la autentificación del Padre en la Resurrección del Hijo. No podemos quedarnos en los episodios del Jesús histórico, es carente de sentido si no llegamos a contemplar al Cristo de la fe. Nos encaminamos a vivir los días centrales del misterio de nuestra fe, y somos muy dados a quedarnos con la parte dolorosa, con el siervo sufriente, pero nada tiene sentido sin la mirada enfocada a la Resurrección.

Juan 8, 21-30
En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:
«Yo me voy y me buscaréis, y moriréis por vuestro pecado. Donde yo voy no podéis venir vosotros».
Y los judíos comentaban:
«¿Será que va a suicidarse, y por eso dice: “Donde yo voy no podéis venir vosotros”?».
Y él les dijo:
«Vosotros sois de aquí abajo, yo soy de allá arriba: vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo. Con razón os he dicho que moriréis en vuestros pecados: pues, si no creéis que “Yo soy”, moriréis por vuestros pecados».
Ellos le decían:
«¿Quién eres tú?»
Jesús les contestó:
«Lo que os estoy diciendo desde el principio. Podría decir y condenar muchas cosas en vosotros; pero el que me ha enviado es veraz, y yo comunico al mundo lo que he aprendido de él».
Ellos no comprendieron que les hablaba del Padre.
Y entonces dijo Jesús:
«Cuando levantéis en alto al Hijo del hombre, sabréis que “Yo soy”, y que no hago nada por mi cuenta, sino que hablo como el Padre me ha enseñado. El que me envió está conmigo, no me ha dejado solo; porque yo hago siempre lo que le agrada».
Cuando les exponía esto, muchos creyeron en él.

lunes, 30 de marzo de 2020

Libres de qué...?


Lunes de la V Semana de Cuaresma
Nos resulta demasiado fácil juzgar a los demás por sus comportamientos. Sin embargo, casi nunca nos detenemos a entender sus porqués. La enseñanza del Evangelio de hoy nos alerta, precisamente, de ese peligro, el de convertirnos en jueces acusadores de los demás. La óptica de la fe no puede ser esa. Jesús no vino a condenar a los pecadores, sino a salvarlos. Esta postura rompe los esquemas de los demás.

Juan 8, 1 -11
En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba.
Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio y, colocándola en medio, le dijeron:
«Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?».
Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo.
Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo.
Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo:
«El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra».
E inclinándose otra vez, siguió escribiendo.
Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos.
Y quedó solo Jesús, con la mujer, que seguía allí delante.
Jesús se incorporó y le preguntó:
«Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?»
Ella contestó:
«Ninguno, Señor».
Jesús dijo:
«Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más».

domingo, 29 de marzo de 2020

Una llama de esperanza...


V Domingo de Cuaresma
La cercanía afectiva de Jesús a Lázaro y su familia es evidente. Jesús siente y se acerca con pesar a Marta y María. Sin embargo ruega al Padre una oración de agradecimiento y pide un signo, pero no para él, sino para aumentar la fe de los testigos. Así debemos interpretar la Resurrección de Lázaro. Es la antesala de la resurrección del Hijo de Dios. Es el Padre quien toma la iniciativa y el creyente responde con la fe. La resurrección de Lázaro es la antesala de la gran obra de Dios.

Jn 11,3-7.17.20-27.33b-45
En aquel tiempo, las hermanas de Lázaro mandaron recado a Jesús, diciendo:
-«Señor, tu amigo está enfermo.»
Jesús, al oírlo, dijo:
-«Esta enfermedad no acabará en la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.»
Jesús amaba a Marta, a su hermana y a Lázaro. Cuando se enteró de que estaba enfermo, se quedó todavía dos días en donde estaba.
Sólo entonces dice a sus discípulos:
-«Vamos otra vez a Judea. »
Cuando Jesús llegó, Lázaro llevaba ya cuatro días enterrado.
Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedaba en casa. Y dijo Marta a Jesús:
-«Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano.
Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá. »
Jesús le dijo:
-«Tu hermano resucitará.»
Marta respondió:
-«Sé que resucitará en la resurrección del último día.»
Jesús le dice:
-«Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto?»
Ella le contestó:
-«Sí, Señor: yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo.»
Jesús sollozó y, muy conmovido, preguntó:
-«¿Dónde lo habéis enterrado?»
Le contestaron:
-«Señor, ven a verlo.»
Jesús se echó a llorar. Los judíos comentaban:
-«¡Cómo lo quería!»
Pero algunos dijeron:
-«Y uno que le ha abierto los ojos a un ciego, ¿no podía haber impedido que muriera éste?»
Jesús, sollozando de nuevo, llega al sepulcro. Era una cavidad cubierta con una losa.
Dice Jesús:
-«Quitad la losa.»
Marta, la hermana del muerto, le dice:
-«Señor, ya huele mal, porque lleva cuatro días.»
Jesús le dice:
-«¿No te he dicho que si crees verás la gloria de Dios?»
Entonces quitaron la losa.
Jesús, levantando los ojos a lo alto, dijo:
-«Padre, te doy gracias porque me has escuchado; yo sé que tú me escuchas siempre; pero lo digo por la gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado.»
Y dicho esto, gritó con voz potente:
-«Lázaro, ven afuera.»
El muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y la cara envuelta en un sudario. Jesús les dijo:
-«Desatadlo y dejadlo andar.»
Y muchos judíos que habían venido a casa de María, al ver lo que había hecho Jesús, creyeron en él.

sábado, 28 de marzo de 2020

¿Quién es...?


Sábado de la IV Semana de Cuaresma
Conocer a Jesús no deja a nadie indiferente. Y la pregunta que todos se hacen es quién es Jesús. Para algunos Jesús es un profeta, un enviado de Dios para anunciar tiempos mejores y denunciar las injusticias. Para otros es el Mesías, el esperado, el Hijo de Dios que se hace presente en medio de su pueblo. Pero a otros la presencia de Jesús molesta y buscan su final. Aún en el siglo XXI nos preguntamos quién es Jesús y esa pregunta no es indiferente a los hombres y mujeres.

Jn 7,40-53
En aquel tiempo, algunos de entre la gente, que habían oído los discursos de Jesús, decían:
- «Éste es de verdad el profeta.»
Otros decían:
- «Éste es el Mesías.»
Pero otros decían:
- «¿Es que de Galilea va a venir el Mesías? ¿No dice la Escritura que el Mesías vendrá del linaje de David, y de Belén, el pueblo de David?»
Y así surgió entre la gente una discordia por su causa.
Algunos querían prenderlo, pero nadie le puso la mano encima.
Los guardias del templo acudieron a los sumos sacerdotes y fariseos, y éstos les dijeron:
- «¿Por qué no lo habéis traído?»
Los guardias respondieron:
- «Jamás ha hablado nadie como ese hombre.»
Los fariseos les replicaron:
- «¿También vosotros os habéis dejado embaucar? ¿Hay algún jefe o fariseo que haya creído en él? Esa gente que no entiende de la Ley son unos malditos.»
Nicodemo, el que había ido en otro tiempo a visitarlo y que era fariseo, les dijo:
_«¿Acaso nuestra ley permite juzgar a nadie sin escucharlo primero y averiguar lo que ha hecho?»
Ellos le replicaron:
- «¿También tú eres galileo? Estudia y verás que de Galilea no salen profetas.»
Y se volvieron cada uno a su casa.

viernes, 27 de marzo de 2020

Necrológica: La Hiniesta

En medio de esta excepcional situación que estamos viviendo, es nuestro deber, como Hijos de Dios y miembros de la Iglesia, dirigir a Dios nuestra oración por nuestros difuntos. Hoy ha fallecido Doña María Asunción Enríquez Sesma. Ante la imposibilidad de celebrar el funeral y orar juntos, como solemos hacer, os dejamos aquí una oración por el eterno descanso de nuestra hermana.
Haz click en la imagen para unirte a toda la Iglesia en oración por nuestra hermana Asunción


Necrologica: Montamarta

En medio de esta excepcional situación que estamos viviendo, es nuestro deber, como Hijos de Dios y miembros de la Iglesia, dirigir a Dios nuestra oración por nuestros difuntos. Hoy ha fallecido Doña Dorotea Corcero Corcero. Ante la imposibilidad de celebrar el funeral y orar juntos, como solemos hacer, os dejamos aquí una oración por el eterno descanso de nuestra hermana.
Haz click en la imagen para unirte a toda la Iglesia en oración por nuestra hermana Dorotea


¿No es este el que intentan matar...?


Viernes de la IV Semana de Cuaresma
Reconocer a Jesús como el Mesías, el Señor, es ponerlo en el centro de nuestra propia vida, de modo que todo lo que hagamos y seamos esté orientado por nuestra fe. Es Jesucristo quien inunda nuestra vida, la llena y la completa y eso se nota en nuestros actos. No nos anunciamos a nosotros mismos, anunciamos a nuestro liberador.

Jn 7,1-2.10.25-30
En aquel tiempo, recorría Jesús la Galilea, pues no quería andar por Judea porque los judíos trataban de matarlo. Se acercaba la fiesta judía de las tiendas. Después que sus parientes se marcharon a la fiesta, entonces subió él también, no abiertamente, sino a escondidas. Entonces algunos que eran de Jerusalén dijeron:
- «¿No es éste el que intentan matar? Pues mirad cómo habla abiertamente, y no le dicen nada. ¿Será que los jefes se han convencido de que éste es el Mesías? Pero éste sabemos de dónde viene, mientras que el Mesías, cuando llegue, nadie sabrá de dónde viene.»
Entonces Jesús, mientras enseñaba en el templo, gritó:
- «A mí me conocéis, y conocéis de dónde vengo. Sin embargo, yo no vengo por mi cuenta, sino enviado por el que es veraz; a ése vosotros no lo conocéis; yo lo conozco, porque procedo de él, y él me ha enviado.»
Entonces intentaban agarrarlo; pero nadie le pudo echar mano, porque todavía no había llegado su hora.

jueves, 26 de marzo de 2020

Tal cual es...


Jueves de la IV Semana de Cuaresma
Nadie conoce al Padre si no es por su Hijo. Durante siglos el hombre buscaba acercarse a Dios y conocerlo. Es Jesucristo quien nos lo presenta tal cual es. Aún así los que rechazan a Jesús están rechazando al Padre.

Jn 5,31-47
En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos:
- «Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es válido. Hay otro que da testimonio de mí, y sé que es válido el testimonio que da de mí. Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él ha dado testimonio de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para que vosotros os salvéis. Juan era la lámpara que ardía y brillaba, y vosotros quisisteis gozar un instante de su luz. Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan las obras que el Padre me ha concedido realizar; esas obras que hago dan testimonio de mí: que el Padre me ha enviado. Y el Padre que me envió, él mismo ha dado testimonio de mí. Nunca habéis escuchado su voz, ni visto su semblante, y su palabra no habita en vosotros, porque al que él envió no le creéis. Estudiáis las Escrituras pensando encontrar en ellas vida eterna; pues ellas están dando testimonio de mí, ¡y no queréis venir a mí para tener vida! No recibo gloria de los hombres; además, os conozco y sé que el amor de Dios no está en vosotros. Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibisteis; si otro viene en nombre propio, a ése si lo recibiréis. ¿Cómo podréis creer vosotros, que aceptáis gloria unos de otros y no buscáis la gloria que viene del único Dios? No penséis que yo os voy a acusar ante el Padre, hay uno que os acusa: Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza. Si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. Pero, si no dais fe a sus escritos, ¿cómo daréis fe a mis palabras?»

miércoles, 25 de marzo de 2020

No temas...


La Anunciación del Señor. Miércoles de la IV Semana de Cuaresma
En medio de la Cuaresma, nueve meses antes de la Navidad, celebramos la fiesta de la Anunciación del Señor. Fiesta de la disponibilidad de María, pero fiesta de la entrega amorosa de Dios a todos los hombres. En el sí de María van muchos síes. El de cada uno de nosotros…

Lc 1,26-38
En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo:
-«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»
Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo:
-«No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.»
Y María dijo al ángel:
-«¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?»
El ángel le contestó:
-«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.»
María contestó:
-«Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.»
Y la dejó el ángel.

martes, 24 de marzo de 2020

Has quedado sano...


Martes de la IV Semana de Cuaresma
Jesús sigue con su misión de liberar al hombre de sus ataduras. También a nosotros. 38 años llevaba el hombre atado a su camilla. Cada uno de nosotros sabe, perfectamente a qué está atado, qué es lo que le impide alcanzar la verdadera libertad. Enfrente quien busca juzgar cada uno de los actos liberadores del Señor con el único objeto de destruir, desvirtuar y desacreditar la misión del Señor. ¿Y nosotros, en qué lado estamos?

Jn 5,1-3.5-16
En aquel tiempo, se celebraba una fiesta de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Hay en Jerusalén, junto a la puerta de las ovejas, una piscina que llaman en hebreo Betesda. Ésta tiene cinco soportales, y allí estaban echados muchos enfermos, ciegos, cojos, paralíticos. Estaba también allí un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo. Jesús, al verlo echado, y sabiendo que ya llevaba mucho tiempo, le dice:
- «¿Quieres quedar sano?»
El enfermo le contestó:
- «Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se remueve el agua; para cuando llego yo, otro se me ha adelantado.»
Jesús le dice:
- «Levántate, toma tu camilla y echa a andar.»
Y al momento el hombre quedó sano, tomó su camilla y echó a andar. Aquel día era sábado, y los judíos dijeron al hombre que había quedado sano:
- «Hoy es sábado, y no se puede llevar la camilla.»
Él les contestó:
- «El que me ha curado es quien me ha dicho: Toma tu camilla y echa a andar.»
Ellos le preguntaron:
- «¿Quién es el que te ha dicho que tomes la camilla y eches a andar?»
Pero el que había quedado sano no sabía quién era, porque Jesús, aprovechando el barullo de aquel sitio, se había alejado. Más tarde lo encuentra Jesús en el templo y le dice:
- «Mira, has quedado sano; no peques más, no sea que te ocurra algo peor.»
Se marchó aquel hombre y dijo a los judíos que era Jesús quien lo había sanado. Por esto los judíos acosaban a Jesús, porque hacía tales cosas en sábado.

lunes, 23 de marzo de 2020

Aviso muy importante...

Hacemos un llamamiento importante y urgente a todas las personas de la Unidad Pastoral que reciben cada mes alguna de las capillas domiciliarias. Ya sabemos que es una tradición de años y que en muchas de las casas viene de padres y abuelos. Aún así ROGAMOS QUE LAS CAPILLAS SE DETENGAN EN LAS CASAS EN LAS QUE SE ENCUENTREN HASTA NUEVO AVISO. Seguir llevando la capilla de casa en casa es un posible riesgo de contagio y promover el incumplimiento del Estado de Alarma que restringe los movimientos de las personas. Ahora, más que nunca, podemos hacer mucho bien quedándonos en casa. #YoMeQuedoEnCasa


Como no veáis signos...


Santo Toribio de Mogroviejo. Lunes de la IV Semana de Cuaresma
La propuesta de Jesús se extiende más allá del pueblo Judío. La única actitud necesaria para obrar el milagro es la disposición del corazón humano a acoger la Palabra de Dios, la respuesta de fe.

Jn 4,43-54
En aquel tiempo, salió Jesús de Samaria para Galilea. Jesús mismo había hecho esta afirmación: «Un profeta no es estimado en su propia patria.» Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta. Fue Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había un funcionario real que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún. Oyendo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verle, y le pedía que bajase a curar a su hijo que estaba muriéndose. Jesús le dijo:
- «Como no veáis signos y prodigios, no creéis.»
El funcionario insiste:
- «Señor, baja antes de que se muera mi niño.»
Jesús le contesta:
- «Anda, tu hijo está curado.»
El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino. Iba ya bajando, cuando sus criados vinieron a su encuentro diciéndole que su hijo estaba curado. Él les preguntó a qué hora había empezado la mejoría. Y le contestaron:
- «Hoy a la una lo dejó la fiebre.»
El padre cayó en la cuenta de que ésa era la hora cuando Jesús le había dicho: «Tu hijo está curado.» Y creyó él con toda su familia. Este segundo signo lo hizo Jesús al llegar de Judea a Galilea.

domingo, 22 de marzo de 2020

De las tinieblas a la luz...


IV Domingo de Cuaresma
Frente a la concepción errónea de culpabilizar de la enfermedad de un individuo a sus antepasados, Jesús se presenta como la luz. La luz que permite a todos, no solo al ciego de nacimiento, pasar de las tinieblas, de la oscuridad, de la ceguera obstinada, a la verdad plena. No es un proceso inmediato. La conversión, el proceso de fe es un proceso evolutivo que encuentra su máxima fortaleza en el encuentro personal con el que es la Luz. Sin embargo, algunos continúan ciegos y no quieren ver la Luz.

Jn 9,1.6-9.13-17.34-38
En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento.
Y escupió en tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego y le dijo:
-«Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado).»
Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban:
-«¿No es ése el que se sentaba a pedir?»
Unos decían:
-«El mismo.»
Otros decían:
-«No es él, pero se le parece.»
El respondía:
-«Soy yo.»
Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista.
Él les contestó:
-«Me puso barro en los ojos, me lavé, y veo.»
Algunos de los fariseos comentaban:
-«Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado.»
Otros replicaban:
-«¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?»
Y estaban divididos. Y volvieron a preguntarle al ciego:
-«Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?»
Él contestó:
-«Que es un profeta.»
Le replicaron:
-«Empecatado naciste tú de pies a cabeza, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?»
Y lo expulsaron. Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo:
-«¿Crees tú en el Hijo del hombre?»
El contestó:
-«¿Y quién es, Señor, para que crea en él?»
Jesús le dijo:
-«Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es.»
Él dijo:
-«Creo, Señor.»
Y se postró ante él.

sábado, 21 de marzo de 2020

La gracias inclusiva...


Sábado de la III Semana de Cuaresma
La Cuaresma es un camino que recorremos los cristianos para encontrarnos al final con la fuerza radicalmente transformadora de la resurrección. Dos actitudes se pueden mezclar. Por un lado la de quien pone toda su voluntad y confía en sus propias fuerzas para conseguir la conversión y, por otro, la de quien se pone en manos de la gracia de Dios y disponiendo su corazón y su vida deja que Dios actúe en su vida. La conversión no es fruto exclusivo de nuestras fuerzas.

Lc 18,9-14
En aquel tiempo, a algunos que, teniéndose por justos, se sentían seguros de sí mismos y despreciaban a los demás, dijo Jesús esta parábola:
-«Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, un publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: "¡Oh Dios!, te doy gracias, porque no soy como los demás: ladrones, injustos, adúlteros; ni como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo."
El publicano, en cambio, se quedó atrás y no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo; sólo se golpeaba el pecho, diciendo: "¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador."
Os digo que éste bajó a su casa justificado, y aquél no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»

viernes, 20 de marzo de 2020

El primero de todos...


Viernes de la III Semana de Cuaresma
Algunos de los escribas y sacerdotes de la época se acercaban a Jesús con preguntas de segundas intenciones. Sin embargo, nos encontramos con un escriba que busca la verdad en las palabras y gestos de Jesús. El conglomerado de normas y leyes no dejaban ver claro a los judíos. La respuesta de Jesús es clarificadora: solo el amor a Dios hace posible el amor al prójimo. En este tiempo que exige una responsabilidad social mucho mayor, los cristianos debemos dar de nosotros el 200%.

Mc 12,28b-34
En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó:
- «¿Qué mandamiento es el primero de todos?»
Respondió Jesús:
- «El primero es: "Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser." El segundo es éste: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo." No hay mandamiento mayor que éstos.»
El escriba replicó:
- «Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios.»
Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo:
- «No estás lejos del reino de Dios.»
Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

jueves, 19 de marzo de 2020

Que se haga tu voluntad...


San José, esposo de la Virgen. Jueves de la III Semana de Cuaresma
El hijo de María es el Hijo de Dios. Eso lo deja claro este texto del Evangelio. En esa divinidad confluye todo. Y sin embargo, es fundamental el papel de José. Guiado por el Espíritu decide no repudiar a María y protegerla a ella y a su Hijo. José es un hombre bueno que abre todos los sentidos para escuchar la voluntad de Dios y hacer que se cumpla.

Mt 1,16.18-21.24a
Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.
El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera:
María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:
-«José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.»
Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor.

miércoles, 18 de marzo de 2020

Desde lo hondo a la plenitud...


San Cirilo de Jerusalén. Miércoles de la III Semana de Cuaresma
Frente a la casuística de las leyes humanas, la propuesta de Jesucristo es más completa. Se hunde en las raíces del interior del hombre y afecta a toda la vida. Supera cada uno de los casos y transforma la vida entera.

Mt 5,17-19
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
- «No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.
Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley.
El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos.
Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos.»

martes, 17 de marzo de 2020

Orientaciones para la celebración del sacramento de la penitencia

En este tiempo de cuaresma, no de manera exclusiva, la Iglesia llama a la Conversión, al cambio de vida. Un aspecto fundamental de nuestra vida de creyentes es acercarnos con humildad a recibir el sacramento de la Penitencia. Todos los sacramentos son una muestra inequívoca del amor que Dios nos tiene; pero la Penitencia es, de manera especial, el sacramento del amor del Padre.
En el perdón va la gracia del amor, la experiencia de sentirse acogido, reconfortado y fortalecido en la vida de fe, al tiempo que su fuerza transformadora acerca nuestra vida a la del resucitado. Solo quien se siente profundamente perdonado es capaz de llevar a su vida el perdón como una forma de ser y estar en nuestra sociedad.
Os ofrecemos dos materiales a propósito de este sacramento. Por un lado tenéis unas orientaciones sobre el sacramento de la Penitencia, significado y forma de celebrarse. Por otro tenéis una oración-meditación que nos ayude a prepararnos para recibir el perdón de Dios Padre. Que la intimidad de estar en casa nos ayude a profundizar en este sacramento.


Amor sin límites, perdón sin fronteras...


San Patricio. Martes de la III Semana de Cuaresma
Perdonar de corazón va más allá de la cantidad de la deuda. Solo quien ha experimentado la gracia de Dios tiene esa capacidad de perdonar sin fronteras. En definitiva, es el amor la fuente del perdón. Y el amor no tiene límites.

Mt 18,21-35
En aquel tiempo, se adelantó Pedro y preguntó a Jesús:
- «Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?»
Jesús le contesta:
- «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
Y a propósito de esto, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así.
El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo:
"Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo, "
El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero, al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo:
"Págame lo que me debes."
El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo:
"Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré"
Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía.
Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo:
"¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?"
Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.
Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano.»

lunes, 16 de marzo de 2020

Necesitamos profetas...


Lunes de la III Semana de Cuaresma
Hay que ser muy valiente para ir a tu pueblo y gritar las verdades. Los pueblos convierten en norma o costumbre ciertas cosas que no siempre son verdad. El profeta se rebela y corre el riesgo del rechazo. Es más fácil y cómodo quedarse en la zona de confort sin sentir el rechazo. Pero ¿es lo más fiel al evangelio?

Lc 4,24-30
En aquel tiempo, dijo Jesús al pueblo en la sinagoga de Nazaret:
- «Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel había muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses, y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, más que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, más que Naamán, el sirio.»
Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba.

domingo, 15 de marzo de 2020

#yomequedoencasayrezo

Os presentamos una iniciativa de la Unidad Pastoral La Hiniesta Montamarta. Suspendidas todas las actividades litúrgicas, cerrados los templos, privados de la libertad de movimientos, la fe no se detiene. La fe es un regalo que seguimos cultivando. Es verdad que la fe se vive en comunidad y que ahora tenemos limitada la posibilidad de reunirnos. No es un capricho. Es un acto de responsabilidad con el resto de la sociedad, especialmente con los más débiles y vulnerables.
Sin embargo, os proponemos una forma de cultivar nuestra fe en la estancia en nuestras casas. Os hacemos una propuesta de oración para todos, porque cuando oramos nos dirigimos al Padre común de todos los creyentes y eso nos une como Iglesia. Encontraréis en la parte derecha del blog una imagen, como la que aparece más abajo, que nos anima a hacer un rato de oración. Porque nuestra fe no se detiene. Pasar más tiempo en nuestras casas debe animarnos a reflexionar y orar. Recuerda: por responsabilidad...
  #yomequedoencasayrezo


Sedientos de qué?


III Domingo de Cuaresma
La mujer samaritana representa a tantas y tantas personas que siguen buscando la hondura de su propia vida. Sumergidos en la vorágine de nuestros días, anhelamos alcanzar una existencia llena de sentido. Nuestras agendas se han llenado de eventos inconexos que necesitan mostrar vida, porque una vida sin sentido no es vida. La mujer samaritana pasa de una existencia vacía a una vida llena tras el encuentro con el Señor. Su sed de Dios se calma, porque el agua del encuentro verdadero colma nuestras insatisfacciones. Ahora vive una vida completamente transformada. Dejémonos encontrar por Dios para que transforme también nuestro día a día.


Jn 4,5-15.19b-26.39a.40-42
En aquel tiempo, llegó Jesús a un pueblo de Samaría llamado Sicar, cerca del campo que dio Jacob a su hijo José; allí estaba el ma­nantial de Jacob.
Jesús, cansado del camino, estaba allí sentado junto al manantial. Era alrededor del mediodía.
Llega una mujer de Samaria a sacar agua, y Jesús le dice:
-«Dame de beber.»
Sus discípulos se habían ido al pueblo a comprar comida.
La samaritana le dice:
-«¿Cómo tú, siendo judío, me pides de beber a mí, que soy samaritana? »
Porque los judíos no se tratan con los samaritanos.
Jesús le contestó:
-«Si conocieras el don de Dios y quién es el que te pide de beber, le pedirías tú, y él te daría agua viva. »
La mujer le dice:
-«Señor, si no tienes cubo, y el pozo es hondo, ¿de dónde sacas el agua viva?; ¿eres tú más que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, y de él bebieron él y sus hijos y sus ganados?»
Jesús le contestó:
-«El que bebe de esta agua vuelve a tener sed; pero el que beba del agua que yo le daré nunca más tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna.»
La mujer le dice:
-«Señor, dame esa agua: así no tendré más sed, ni tendré que ve­nir aquí a sacarla. Veo que tú eres un profeta. Nuestros padres die­ron culto en este monte, y vosotros decís que el sitio donde se debemos dar culto está en Jerusalén.»
Jesús le dice:
-«Créeme, mujer: se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén daréis culto al Padre. Vosotros dais culto a uno que no conocéis; nosotros adoramos a uno que conocemos, porque la salva­ción viene de los judíos.
Pero se acerca la hora, ya está aquí, en que los que quieran dar culto verdadero adorarán al Padre en espíritu y verdad, porque el Padre desea que le den culto así. Dios es espíritu, y los que le dan culto deben hacerlo en espíritu y verdad.»
La mujer le dice:
-«Sé que va a venir el Mesías, el Cristo; cuando venga, él nos lo dirá todo.»
Jesús le dice:
-«Soy yo, el que habla contigo.»
En aquel pueblo muchos creyeron en él. Así, cuando llegaron a verlo los samaritanos, le rogaban que se quedara con ellos. Y se quedó allí dos días. Todavía creyeron muchos más por su predicación, y decían a la mujer:
-«Ya no creemos por lo que tú dices; nosotros mismos lo hemos oído y sabemos que él es de verdad el Salvador del mundo.»

sábado, 14 de marzo de 2020

Agradecidos...


Sábado de la II Semana de Cuaresma
Qué diferente sentido de la fraternidad, de la justicia y de la misericordia tenemos los hombres respecto del sentido que tiene Dios. Mientras nuestra justicia se aferra al sentido de reposición de la culpa por la pena, la justicia de Dios restituye, justifica y reconstruye al ser humano desde lo más profundo de su ser. Dios recupera al hombre y lo devuelve a la vida sin reproches. Debemos sentirnos agraciados ante la misericordia de Dios.

Lc 15,1-3.11-32
En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publicanos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos:
- «Ése acoge a los pecadores y come con ellos.»
Jesús les dijo esta parábola:
-«Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: "Padre, dame la parte que me toca de la fortuna." El padre les repartió los bienes.
No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de saciarse de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer.
Recapacitando entonces, se dijo: "Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros."
Se puso en camino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo. Su hijo le dijo: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo." Pero el padre dijo a sus criados: "Sacad en seguida el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado."
Y empezaron el banquete. Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba. Éste le contestó: "Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud."
Él se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Y él replicó a su padre: "Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado." El padre le dijo: "Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado."»

viernes, 13 de marzo de 2020

Comunicado Oficial del Obispado de Zamora ante la crisis del Coronavirus

El Obispado de Zamora acaba de realizar un comunicado oficial en relación a la crisis del coronavirus en el que se decide:
  1. Suspender todos los encuentros de catequesis, formativos,... y cualquier tipo de actos a celebrar en dependencias diocesanas o en otro tipo de instalaciones de la Iglesia. 
  2. El cierre, para cualquier actividad, de todos los templos. 

Haz clic en la imagen y accede al texto íntegro del comunicado


Una llamada a la oración por todos los afectados por el Coronavirus

Ante la situación actual que sufrimos en todo el país y en nuestra zona en particular, os proponemos que desde la serenidad y el recogimiento que se nos pide elevemos a Dios nuestra oración por aquellos que están padeciendo la enfermedad, especialmente por aquellos que nos son tan cercanos. La Iglesia dedica de una manera singular los viernes de cuaresma a la oración del Vía Crucis. Junto con toda la Iglesia mundial nos hacemos uno en la oración a nuestro Señor.
Haciendo clic en la imagen accedes al vía crucis


Importante: Suspensión de las catequesis...


Éste es el heredero...


Viernes de la II Semana de Cuaresma
Este nuevo anuncio de la pasión levanta ampollas entre quienes escuchaban a Jesús. Aquellos que se erigen en la máxima autoridad religiosa no han sabido reconocer al Hijo del dueño de la viña. Las palabras no solo advierten a los fariseos. Las Palabras de Jesucristo advierten a los cristianos de todos los tiempos. También a la jerarquía eclesial. A quienes se han adueñado de la administración de la viña. Los nuevos administradores no pueden dejar a un lado la óptica del dueño de la viña, pues la viña es de Dios, no de sus administradores temporales. Su labor es sacar fruto, respetar al Hijo del dueño, acogerlo.

Mt 21,33-43.45-46
En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
-«Escuchad otra parábola: Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje. Llegado el tiempo de la vendimia, envió sus criados a los labradores, para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon. Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último les mandó a su hijo, diciéndose: "Tendrán respeto a mi hijo." Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: "Éste es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia." Y, agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo mataron. Y ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?»
Le contestaron:
-«Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores, que le entreguen los frutos a sus tiempos.»
Y Jesús les dice:
-«¿No habéis leído nunca en la Escritura: "La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente"? Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos.»
Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír sus parábolas, comprendieron que hablaba de ellos. Y, aunque buscaban echarle mano, temieron a la gente, que lo tenía por profeta.