domingo, 31 de diciembre de 2023

Mis ojos han visto a tu Salvador...

Sagrada Familia

Domingo 31 de diciembre

Jesús nace y crece en el seno de una familia humilde de Nazaret. Una familia creyente y esperanzada en que Dios actúe y libere a su pueblo. Mientras los tiempos se cumplen la familia se muestra unida en torno a los lazos de amor y en ella el Hijo de Dios se hace y se construye plenamente humano. La experiencia del amor y la entrega generosa en la familia de Nazaret enriquece al pequeño y deja un poso en él que permanece para siempre. El amor de Dios se extiende a la familia de Nazaret.


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Lc 2,22-40

Cuando se cumplieron los días de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo varón primogénito será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones».

Había entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo estaba con él. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo.

Y cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo acostumbrado según la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:

«Ahora, Señor, según tu promesa,

puedes dejar a tu siervo irse en paz.

Porque mis ojos han visto a tu Salvador,

a quien has presentado ante todos los pueblos:

luz para alumbrar a las naciones

y gloria de tu pueblo Israel».

Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo y dijo a María, su madre:

«Este ha sido puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; y será como un signo de contradicción -y a ti misma una espada te traspasará el alma-, para que se pongan de manifiesto los pensamientos de muchos corazones».

Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, ya muy avanzada en años. De joven había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones noche y día. Presentándose en aquel momento, alababa también a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.

Y, cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño, por su parte, iba creciendo y robusteciéndose, lleno de sabiduría; y la gracia de Dios estaba con él.

viernes, 29 de diciembre de 2023

Luz para alumbrar a las naciones...

 Santo Tomás Becket, obispo y mártir

29 de diciembre

Quienes confían y esperan se alegran al reconocer en el niño Jesús a Dios mismo encarnado y caminando delante de los hombres. El Hijo de Dios es piedra de tropiezo para muchos, predice Simeón a María. Signo de contradicción. Hoy podemos decir que mirar con los ojos de la fe, con la mirada de Dios exige mirar al mundo de otra manera, como Dios nos mira.


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Lc 2,22-35

Cuando se cumplieron los días de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: «Todo varón primogénito será consagrado al Señor», y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: «un par de tórtolas o dos pichones».

Había entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo estaba con él. Le había sido revelado por el Espíritu Santo que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo.

Y cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo acostumbrado según la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:

«Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz.

Porque mis ojos "han visto a tu Salvador",

a quien has presentado ante todos los pueblos:

"luz para alumbrar a las naciones"

y gloria de tu pueblo Israel».

Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo y dijo a María, su madre: «Este ha sido puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; y será como un signo de contradicción -y a ti misma una espada te traspasará el alma-, para que se pongan de manifiesto los pensamientos de muchos corazones».

jueves, 28 de diciembre de 2023

Un grito se oye en Ramá...

 Los Santos Inocentes

Jueves 28 de diciembre

A lo largo de la historia no han sido pocas las situaciones en las que los inocentes se convierten en las víctimas de las iras de los poderosos, víctimas de la sinrazón, de la pobreza, de la desigualdad y de la injusticia. No hace falta irnos atrás en el tiempo. En el conflicto de Israel y Hamas ya se calculan 21000 muertos, de los que la tercera parte son niños. En el siglo XXI seguimos ejecutando inocentes. Su sangre y su sufrimiento siguen clamando al cielo.


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Mt 2,13-18

Cuando se retiraron los magos, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo:

«Levántate, toma al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al niño para matarlo».

José se levantó, tomó al niño y a su madre, de noche, se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de Herodes para que se cumpliese lo que dijo el Señor por medio del profeta:

«De Egipto llamé a mi hijo».

Al verse burlado por los magos, Herodes montó en cólera y mandó matar a todos los niños de dos años para abajo, en Belén y sus alrededores, calculando el tiempo por lo que había averiguado de los magos.

Entonces se cumplió lo dicho por medio del profeta Jeremías:

«Un grito se oye en Ramá, llanto y lamentos grandes;

es Raquel que llora por sus hijos

y rehúsa el consuelo, porque ya no viven».

miércoles, 27 de diciembre de 2023

Vio y creyó...

 San Juan, evangelista y apóstol

Miércoles 27 de diciembre

Juan y Pedro corrieron hacia el sepulcro esperanzados. La única certeza era la fe. Nada más que la fe movía a estos dos seguidores de Cristo. Eso los puso en camino, los movió de la desesperanza y el confort donde estaban instalados. Y encontraron lo que dio razón a su existencia, a su vida de fe. Solo el encuentro personal con el Dios que ha nacido y reconocido en la tumba vacía hace realidad la fe y la Iglesia.


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Jn 20,2-8

El primer día de la semana, María la Magdalena echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo:

«Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto».

Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; e, inclinándose, vio los lienzos tendidos; pero no entró.

Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio los lienzos tendidos y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no con los lienzos, sino enrollado en un sitio aparte.

Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.

martes, 26 de diciembre de 2023

El que persevere, se salvará...

 San Esteban, protomártir

Martes 26 de diciembre

¿Qué hemos hecho mal para que las desastrosas palabras del Evangelio se cumplan generación tras generación? Hermanos que se odia y de destruyen unos a otros. Pueblos enteros sumidos en la tragedia de la guerra, perseguidos por su forma de pensar, por su origen, o por sus creencias. Somos los protagonistas de esta deshumanización brutal. La vida de fe nos debería ayudar a sobrellevar esta sinrazón.


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Mt 10,17-22

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«¡Cuidado con la gente!, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes por mi causa, para dar testimonio ante ellos y ante los gentiles.

Cuando os entreguen, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en aquel momento se os sugerirá lo que tenéis que decir, porque no seréis vosotros los que habléis, sino que el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros. El hermano entregará al hermano a la muerte, el padre al hijo; se rebelarán los hijos contra sus padres y los matarán.

Y seréis odiados por todos a causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el final, se salvará».

lunes, 25 de diciembre de 2023

Dios ha nacido...

 La Natividad del Señor

Dios ha nacido. Llevabas tiempo esperando, buscando. Ni siquiera sabías muy bien qué esperar. En quién confiar. El camino se fue allanando en estas pasadas semanas de adviento en el que la Palabra de Dios te guiaba hasta este momento. Te hablaron de estrellas en el cielo, de pastores y de reyes. Te sugirieron que Dios no falla. Aquí está. Inocente y vulnerable como un niño que es. Levántate. Es Él. Ya está aquí. ¿Lo reconoces ahora? Está en la verdad, en la sencillez, en el cercano y el alejado. En el herido y el maltrecho. En el desesperado y en el eufórico. Sí, en todos, porque Dios se ha abierto a toda la humanidad.


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Jn 1,1-5.9-14

En el principio existía el Verbo,

y el Verbo estaba junto a Dios,

y el Verbo era Dios.

Él estaba en el principio junto a Dios.

Por medio de él se hizo todo,

y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho.

En él estaba la vida,

y la vida era la luz de los hombres.

Y la luz brilla en la tiniebla,

y la tiniebla no lo recibió.

El Verbo era la luz verdadera,

que alumbra a todo hombre,

viniendo al mundo.

En el mundo estaba;

el mundo se hizo por medio de él,

y el mundo no lo conoció.

Vino a su casa,

y los suyos no lo recibieron.

Pero a cuantos lo recibieron,

les dio poder de ser hijos de Dios,

a los que creen en su nombre.

Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne,

ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios.

Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros,

y hemos contemplado su gloria:

gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.

viernes, 22 de diciembre de 2023

El poderoso ha hecho obras grandes por mí...

Viernes de la III Semana de Adviento

La alegría desbordante de María ante lo que está aconteciendo en su vida se transforma en una oración de agradecimiento. María ha respondido a la llamada de Dios con generosidad y en ello reconoce la grandeza de Dios. A través de ella va a realizar cosas grandes por el pueblo elegido. Ella es e medio por el que Dios responde a la desesperanza de un pueblo reprimido y silenciado. Pero la fe del pequeño resto de Israel ha tenido efecto, Dios, de nuevo, ha escuchado el clamor de su pueblo. Contempla que cosas grandes ha hecho Dios en tu vida...


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Lc 1,46-56

En aquel tiempo, María dijo:

«Proclama mi alma la grandeza del Señor,

"se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;

porque ha mirado la humildad de su esclava".

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,

porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí:

"su nombre es santo,

y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación".

Él hace proezas con su brazo:

dispersa a los soberbios de corazón,

"derriba del trono a los poderosos

y enaltece a los humildes,

a los hambrientos los colma de bienes

y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia"

-como lo había prometido a "nuestros padres"-

en favor de Abrahán y su descendencia por siempre».

María se quedó con Isabel unos tres meses y volvió a su casa.


jueves, 21 de diciembre de 2023

La criatura saltó de alegría en mi vientre...

San Pedro Canisio, presbítero y doctor

Jueves de la III Semana de Adviento

Tras el anuncio del ángel, los encuentros de María con otras personas son una explosión de alegría. Todos acaban alegres, porque la esperanza de la que es portadora María es vida y alegría para todos. Es sentido, es culmen, es plenitud y anhelo de la humanidad. ¿Qué estamos haciendo quienes hoy somos portadores de la alegría que a veces parece que estamos inmersos en una profunda tristeza?


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Lc 1,39-45

En aquellos días, María se levantó y se puso en camino de prisa hacia la montaña, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.

Aconteció que, en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel de Espíritu Santo y, levantando la voz, exclamó:

«¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?

Pues, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre.

Bienaventurada la que ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá».


miércoles, 20 de diciembre de 2023

El Señor está contigo...

Miércoles de la III Semana de Adviento

Al contemplar este relato del evangelio podemos fijarnos en numerosos aspectos. La iniciativa de Dios. La escucha de María. Su radical disponibilidad. Podemos detenernos en una frase e interiorizarla. Repetirla y rezarla. Pero hay algo que ni a María ni a nosotros nos falta: Dios siempre está con nosotros, siempre. Pero no siempre nosotros somos conscientes.


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Lc 1,26-38

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.

El ángel, entrando en su presencia, dijo:

«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».

Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo:

«No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».

Y María dijo al ángel:

«¿Cómo será eso, pues no conozco varón?».

El ángel le contestó:

«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, "porque para Dios nada hay imposible"».

María contestó:

«He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».

Y el ángel se retiró.


martes, 19 de diciembre de 2023

Te llenarás de alegría y gozo...

Martes de la III Semana de Adviento

Nos acercamos paso a paso a la celebración del misterio de la Navidad. Un tiempo de alegría interior que se contagia a nuestros gestos externos. Por eso contemplamos esperanzados cada acontecimiento salvador. La fe inquebrantable de Zacarías y la esperanza a pesar de la dificultad. Los ruegos de Zacarías son atendidos por Dios cuando parecía que no había alternativa. Dios sigue actuando en el silencio, en la dificultad, en la pobreza y en el dolor. Muchas veces lejos de los focos y de los objetivos de las cámaras.


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Lc 1,5-25

En los días de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote de nombre Zacarías, del turno de Abías, casado con una descendiente de Aarón, cuyo nombre era Isabel.

Los dos eran justos ante Dios, y caminaban sin falta según los mandamientos y leyes del Señor. No tenían hijos, porque Isabel era estéril, y los dos eran de edad avanzada.

Una vez que Zacarías oficiaba delante de Dios con el grupo de su turno, según la costumbre de los sacerdotes, le tocó en suerte a él entrar en el santuario del Señor a ofrecer el incienso; la muchedumbre del pueblo estaba fuera rezando durante la ofrenda del incienso.

Y se le apareció el ángel del Señor, de pie a la derecha del altar del incienso. Al verlo, Zacarías se sobresaltó y quedó sobrecogido de temor.

Pero el ángel le dijo:

«No temas, Zacarías, porque tu ruego ha sido escuchado: tu mujer Isabel te dará un hijo, y le pondrás por nombre Juan. Te llenarás de alegría y gozo, y muchos se alegrarán de su nacimiento. Pues será grande a los ojos del Señor: no beberá vino ni licor; estará lleno del Espíritu Santo ya en el vientre materno, y convertirá muchos hijos de Israel al Señor, su Dios. Irá delante del Señor, con el espíritu y poder de Elias, "para convertir los corazones de los padres hacia los hijos", y a los desobedientes, a la sensatez de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto».

Zacarías replicó al ángel:

«¿Cómo estaré seguro de eso? Porque yo soy viejo, y mi mujer es de edad avanzada».

Respondiendo el ángel, le dijo:

«Yo soy Gabriel, que sirvo en presencia de Dios; he sido enviado para hablarte y comunicarte esta buena noticia. Pero te quedarás mudo, sin poder hablar, hasta el día en que esto suceda, porque no has dado fe a mis palabras, que se cumplirán en su momento oportuno».

El pueblo, que estaba aguardando a Zacarías, se sorprendía de que tardase tanto en el santuario. Al salir no podía hablarles, y ellos comprendieron que había tenido una visión en el santuario. Él les hablaba por señas, porque seguía mudo.

Al cumplirse los días de su servicio en el templo, volvió a casa.

Días después concibió Isabel, su mujer, y estuvo sin salir de casa cinco meses, diciendo:

«Esto es lo que ha hecho por mí el Señor, cuando se ha fijado en mí para quitar mi oprobio ante la gente».


lunes, 18 de diciembre de 2023

No temas acoger a María...

Lunes de la III Semana de Adviento

Dios actúa, en muchas ocasiones, de las formas que los seres humanos no esperamos ni sospechamos. Dios convirtió la cruz, signo de maldición y traición, en el mayor gesto de amor de la historia. Con José interviene tocando su corazón para que de la ruptura se pase a la paternidad. La vergüenza se vence con fe, sin miedo. 


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Mt 1,18-24

La generación de Jesucristo fue de esta manera:

María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.

José, su esposo, como era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados».

Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por medio del profeta:

«Mirad: la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán por nombre Enmanuel, que significa "Dios-con-nosotros"».

Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y acogió a su mujer.


domingo, 17 de diciembre de 2023

Yo no soy el Mesías...

III Domingo de Adviento

Pese a las preguntas de sus paisanos, del judaísmo oficial y de la clase sacerdotal, Juan no se manifiesta más que como quien anuncia al Hijo de Dios, al esperado. La misión no es de Juan, es de Dios. Juan no se anuncia a sí mismo. Juan anuncia al que es más importante. El camino del Adviento nos tiene que ayudar a entender que nuestra misión no es nuestra, sino que recibimos un encargo, pero que el promotor es Dios.


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Jn 1,6-8.19-28

Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: este venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.

No era él la luz, sino el que daba testimonio de la luz.

Y este es el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a que le preguntaran:

«¿Tú quién eres?».

Él confesó y no negó; confesó:

«Yo no soy el Mesías».

Le preguntaron:

«¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías?».

Él dijo:

«No lo soy».

«¿Eres tú el Profeta?».

Respondió:

«No».

Y le dijeron:

«¿Quién eres, para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?».

Él contestó:

«Yo soy la voz que grita en el desierto: “Allanad el camino del Señor”, como dijo el profeta Isaías».

Entre los enviados había fariseos y le preguntaron:

«Entonces, ¿por qué bautizas si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?».

Juan les respondió:

«Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia».

Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde Juan estaba bautizando.


sábado, 16 de diciembre de 2023

Han hecho con él lo que han querido...

Sábado de la II Semana de Adviento

Las consecuencias de no ceder a la voluntad de algunos hombres son duras. El poder que intenta controlar cómo debe actuar Dios no cede y elimina a quienes se oponen. Dios no es manejable, no es manipulable y tiene la enorme capacidad de hacer todas las cosas buenas, porque brotan del amor. La respuesta del hombre poderosa brota del rencor.


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Mt 17,10-13

Cuando bajaban del monte, los discípulos preguntaron a Jesús:

«¿Por qué dicen los escribas que primero tiene que venir Elías?».

Él les contestó:

«Elías vendrá y lo renovará todo. Pero os digo que Elías ya ha venido y no lo reconocieron, sino que han hecho con él lo que han querido. Así también el Hijo del hombre va a padecer a manos de ellos».

Entonces entendieron los discípulos que se refería a Juan el Bautista.


viernes, 15 de diciembre de 2023

Hemos tocado la flauta...

 Viernes de la II Semana de Adviento

Ciertamente los seres humanos somos inconformistas, insatisfechos y nada parece completarnos. Todo es objeto de nuestra discusión y de nuestro reproche. Somos exigentes en el juicio que realizamos sobre los demás y benévolos cuando se nos somete a juicio. Y así encajamos también la obra de Dios en nosotros. Queremos manejar a Dios, hacer que haga y diga lo que a nosotros nos interesa. Hacer de Él un títere de nuestro antojo. Pero no, la sabiduría de Dios ha quedado acreditada con obras. ¿somos capaces de verlo?


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Mt 11,16-19

En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:

«¿A quién compararé esta generación?

Se asemeja a unos niños sentados en la plaza, que gritan diciendo:

"Hemos tocado la flauta, y no habéis bailado;

hemos entonado lamentaciones, y no habéis llorado".

Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: "Tiene un demonio". Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: "Ahí tenéis a un comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores".

Pero la sabiduría se ha acreditado por sus obras».

jueves, 14 de diciembre de 2023

Agudiza los sentidos...

 San Juan de la Cruz, prebítero y doctor

Jueves de la II Semana de Adviento

En medio del tiempo de adviento nos encontramos con una de las figuras clave, Juan Bautista. El tránsito del Antiguo Pueblo de Dios a la nueva era que el Hijo de Dios inicia. Y Juan tiene la misión de anunciarlo a un pueblo con pocas esperanzas. Un pueblo conquistado, sometido y escaso de libertad. Como tantas otras realidades nuestras donde el dolor, la desesperanza y la falta de libertad son dueñas del sinsentido. En esas realidades Dios sigue haciéndose presente a través de muchos Juan Bautista.


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Mt 11,11-15

En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:

«En verdad os digo que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él.

Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora el reino de los cielos sufre violencia y los violentos lo arrebatan.

Los Profetas y la Ley han profetizado hasta que vino Juan; él es Elias, el que tenía que venir, con tal que queráis admitirlo.

El que tenga oídos, que oiga».

miércoles, 13 de diciembre de 2023

Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados...

 Santa Lucía, virgen y mártir

Miércoles de la II Semana de Adviento

Ni extraño ni difícil es encontrar a los discípulos del Señor a la vera del camino, cansados, agobiados y quemados. La siembra agota y nos corresponde recoger, porque sembramos para el reino de Dios y es él quien lo hace fructificar. Por eso el encuentro íntimo con él es tan reconfortante y necesario. El activismo nos acaba agotando. Nos vacía si no nos recostamos en el hombro de la oración.


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Mt 11,28-30

En aquel tiempo, Jesús tomó la palabra y dijo:

«Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré.

Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».

martes, 12 de diciembre de 2023

La oveja alejada...

Martes de la II Semana de Adviento

Seguramente el pastor de entonces y el de hoy no dejarían de cualquier manera a las 99 ovejas para ir en busca de la que se ha alejado. Hoy, posiblemente sean 99 los alejados. Pero el Señor se preocupa de todos, especialmente los alejados. Y nosotros, ¿nos preocupan los alejados o seguimos buscando los enemigos ahí afuera? Ojalá el adviento nos ayude a discernir.


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Mt 18,12-14

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«¿Qué os parece? Suponed que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, ¿no deja las noventa y nueve en los montes y va en busca de la perdida? Y si la encuentra, en verdad os digo que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían extraviado.

Igualmente, no es voluntad de vuestro Padre que está en el cielo que se pierda ni uno de estos pequeños».


lunes, 11 de diciembre de 2023

Quién es este...

Lunes de la II Semana de Adviento

Quienes rodean a Jesús no dejan de admirarse de sus palabras y sus gestos. Conmovido por la fe del paralítico y de quienes lo acercan Jesús accede a su deseo de curación. Una curación que no solo es un signo exterior, sino que afecta a la totalidad del ser humano. Pero enfrente la oposición de quienes creen ser los intérpretes infalibles de la voluntad de Dios. ¡Cuánto que reflexionar y cuánto que recorrer en el camino del adviento!


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Lc 5,17-26

Un día, estaba Jesús enseñando, y estaban sentados unos fariseos y maestros de la ley, venidos de todas las aldeas de Galilea, Judea y Jerusalén. Y el poder del Señor estaba con él para realizar curaciones.

En esto, llegaron unos hombres que traían en una camilla a un hombre paralítico y trataban de introducirlo y colocarlo delante de él. No encontrando por donde introducirlo a causa del gentío, subieron a la azotea, lo descolgaron con la camilla a través de las tejas, y lo pusieron en medio, delante de Jesús. Él, viendo la fe de ellos, dijo:

«Hombre, tus pecados están perdonados».

Entonces se pusieron a pensar los escribas y los fariseos: «¿Quién es este que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados sino solo Dios?».

Pero Jesús, conociendo sus pensamientos, respondió y les dijo: «¿Qué estáis pensando en vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir: "Tus pecados te son perdonados", o decir: "Levántate y echa a andar"? Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar pecados -dijo al paralítico-: "A ti te lo digo, ponte en pie, toma tu camilla y vete a tu casa"».

Y, al punto, levantándose a la vista de ellos, tomó la camilla donde había estado tendido y se marchó a su casa dando gloria a Dios.

El asombro se apoderó de todos y daban gloria a Dios. Y, llenos de temor, decían:

«Hoy hemos visto maravillas».


viernes, 8 de diciembre de 2023

Hágase en mí, según tu palabra...

 La Inmaculada Concepción de la Virgen María

Viernes de la I Semana de Adviento

Disponibilidad. Esta es la clave para entender a María. La disponibilidad conlleva como presupuesto indispensable la libertad. Libremente María acepta la propuesta de Dios. Desde la fe comprende que tiene que decir sí, quiere decir sí. Y así lo hace. Sabe que ello exige un compromiso de por vida, duro en algunos momentos, pero que dota de sentido su existencia y completa su misión. ¿Es mi respuesta de fe como la de María?


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Lc 1,26-38

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.

El ángel, entrando en su presencia, dijo:

«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».

Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo:

«No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».

Y María dijo al ángel:

«¿Cómo será eso, pues no conozco varón?».

El ángel le contestó:

«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, "porque para Dios nada hay imposible"».

María contestó:

«He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».

Y el ángel se retiró.

jueves, 7 de diciembre de 2023

Aquel hombre que construyó su casa...

 San Ambrosio, obispo y doctor

Jueves de la I Semana de Adviento

Ser discípulo no es solo decir de palabra que Dios es importante. Es hacer del Señor el centro de nuestra vida. Es escuchar su palabra y ponerla en práctica. Pero no por una obligación, sino desde la más absoluta libertad, desde la adhesión del corazón a la propuesta que Dios tiene que hacernos. Esto es construir la vida sobre roca, buscar la felicidad más profunda.


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Mt 7,21.24-27

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«No todo el que me dice "Señor, Señor" entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.

El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca.

El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se derrumbó. Y su ruina fue grande».

miércoles, 6 de diciembre de 2023

Sintió compasión de la gente...

San Nicolás, obispo 

Miércoles de la I Semana de Adviento

Después de varios días con el Señor, él siente compasión porque sus seguidores tienen hambre. El verdadero rostro del Dios de Jesucristo es este. Un Dios cercano, que siente la angustia de los hombres, que se compadece y tiene soluciones a sus problemas. No es un Dios lejano y ausente, sino hecho carne en medio de nosotros. El Adviento es el camino para reconocerlo e identificarnos con él, para ir disponiendo nuestro corazón y reconocer a Jesucristo, Señor de la historia, como los discípulos de Emaús al partir el pan.


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Mt 15,29-37

En aquel tiempo, Jesús se dirigió al mar de Galilea, subió al monte y se sentó en él.

Acudió a él mucha gente llevando tullidos, ciegos, lisiados, sordomudos y muchos otros; los ponían a sus pies y él los curaba.

La gente se admiraba al ver hablar a los mudos, sanos a los lisiados, andar a los tullidos y con vista a los ciegos, y daban gloria al Dios de Israel.

Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:

«Siento compasión de la gente, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer. Y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que desfallezcan en el camino».

Los discípulos le dijeron:

«¿De dónde vamos a sacar en un despoblado panes suficientes para saciar a tanta gente?».

Jesús les dijo:

«¿Cuántos panes tenéis?».

Ellos contestaron:

«Siete y algunos peces».

Él mandó a la gente que se sentara en el suelo. Tomó los siete panes y los peces, pronunció la acción de gracias, los partió y los fue dando a los discípulos, y los discípulos a la gente.

Comieron todos hasta saciarse y recogieron las sobras: siete canastos llenos.