jueves, 29 de febrero de 2024

Ni aunque resucite un muerto...

 Jueves de la II Semana de Cuaresma

La falta de fe conduce a poner la mirada en otras coas. ¿O es al revés? La obsesión por la acumulación de bienes nos conduce a ser sumamente soberbios y poner toda la confianza en la riqueza material. Convertimos al mercado en un nuevo dios y al dinero en su emisario. No solo no nos garantiza la felicidad, ni la inmortalidad, sino que endiosamos a un instrumento envenenado que nos ciega y nos conduce a la infelicidad al tiempo que aniquila la justicia y la igualdad entre los hermanos.


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Lc 16,19-31

En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:

«Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba cada día.

Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que caía de la mesa del rico.

Y hasta los perros venían y le lamían las llagas.

Sucedió que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abrahán.

Murió también el rico y fue enterrado. Y, estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abrahán, y a Lázaro en su seno, y gritando, dijo:

"Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas".

Pero Abrahán le dijo:

"Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro, a su vez, males: por eso ahora él es aquí consolado, mientras que tú eres atormentado.

Y, además, entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que los que quieran cruzar desde aquí hacia vosotros no puedan hacerlo, ni tampoco pasar de ahí hasta nosotros".

Él dijo:

"Te ruego, entonces, padre, que le mandes a casa de mi padre, pues tengo cinco hermanos: que les dé testimonio de estas cosas, no sea que también ellos vengan a este lugar de tormento".

Abrahán le dice:

"Tienen a Moisés y a los profetas: que los escuchen".

Pero él le dijo:

"No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a ellos, se arrepentirán".

Abrahán le dijo:

"Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no se convencerán ni aunque resucite un muerto"».

miércoles, 28 de febrero de 2024

No sabéis lo que pedís...

 Miércoles de la II Semana de Cuaresma

No es extraño pensar como la madre de los Zebedeo. ¿Quién no quiere lo mejor para sus hijos? ¿Quién no desea ver a sus hijos triunfar? Pero cuál es el éxito que queremos para nuestra descendencia? ¿Una carrera profesional exitosa? ¿Una acomodada vida? ¿La riqueza de bienes materiales como presunción de ausencia de preocupaciones? ¿O queremos para nuestros hijos una vida feliz, llena de sentido, completa…? Quizá esta última no está exenta de dolor y exige llevar la cruz.


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Mt 20,17-28

En aquel tiempo, subiendo Jesús a Jerusalén, tomando aparte a los Doce, les dijo por el camino:

«Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, y lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen; y al tercer día resucitará».

Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos y se postró para hacerle una petición.

Él le preguntó:

«¿Qué deseas?».

Ella contestó:

«Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda».

Pero Jesús replicó:

«No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber el cáliz que yo he de beber?».

Contestaron:

«Podemos».

Él les dijo:

«Mi cáliz lo beberéis; pero sentarse a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre».

Los otros diez, al oír aquello, se indignaron contra los dos hermanos. Y llamándolos, Jesús les dijo:

«Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo.

Igual que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos».

lunes, 26 de febrero de 2024

Sed misericordiosos...

 Lunes de la II Semana de Cuaresma

La misericordia es una de esas asignaturas que el cristiano tiene que experimentar para después ejercer. Sentirse perdonado, pero justificado y acogido en verdad es una experiencia que transforma la vida entera. Ello te hace a ti misericordioso, acogedor y para nada juez de las obras de los demás. Cuaresma es tiempo de dejarse abrazar por la ternura y la misericordia de Dios. Hagámoslo.


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Lc 6,36-38

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros».

domingo, 25 de febrero de 2024

Qué bueno es que estemos aquí...

II Domingo de Cuaresma

La revelación a los tres discípulos no pareció ser bien entendida por estos. La reacción inicial de los apóstoles no deja de sorprendernos. Se limitan a querer hacer tres tiendas para quedarse porque están a gusto. Es posible que a nosotros nos ocurra algo similar en algunos espacios y ambientes. Estamos a gusto y no queremos ver la parte de dureza del camino de la misión que el Señor nos pide. Pero todos los momentos forman parte de un todo, nuestra vida de fe. Y en todos, en los buenos y en los malos momentos debemos aprender a ver con los ojos de Dios.


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Mc 9,2-10

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, subió aparte con ellos solos a un monte alto, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo.

Se les aparecieron Elias y Moisés, conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y dijo a Jesús:

«Maestro, ¡qué bueno es que estemos aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elias».

No sabía qué decir, pues estaban asustados.

Se formó una nube que los cubrió y salió una voz de la nube: «Este es mi Hijo, el amado; escuchadlo».

De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos.

Cuando bajaban del monte, les ordenó que no contasen a nadie lo que habían visto hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos.

Esto se les quedó grabado y discutían qué quería decir aquello de resucitar de entre los muertos.

viernes, 23 de febrero de 2024

Reconcíliate con tu hermano...

 San Policarpo, obispo y mártir

Viernes de la I Semana de Cuaresma

Solo desde la experiencia de la reconciliación somos capaces de perdonar y de pedir perdón. Quien de verdad experimenta la misericordia amorosa del Padre busca siempre hacerla real y concreta en el hermano. La eucaristía es ese momento de máxima expresión del amor de Dios al hombre. Por eso acercarse a ella exige hacerlo desde la más absoluta verdad, desde una experiencia de amor real y concreta. Y nada más real y concreto que la reconciliación con uno mismo, con el hermano y con Dios.


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Mt 5,20-26

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos.

Habéis oído que se dijo a los antiguos: "No matarás", y el que mate será reo de juicio. Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano "imbécil", tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama "necio", merece la condena de la "gehena" del fuego.

Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda.

Con el que te pone pleito procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo».

jueves, 22 de febrero de 2024

Tú eres el Mesías...

La Cátedra de San Pedro 

Jueves de la II Semana de Cuaresma

No parece que la respuesta de Pedro a la pregunta de Jesús fuese sugerida por la inteligencia humana, ni siquiera por una intuición. El reconocimiento de la divinidad de Jesucristo es una cuestión que supera el entendimiento humano y se asienta en la fe. Es la fe lo que aporta un plus de trascendencia a la respuesta de Pedro. Hoy no es diferente. El reconocimiento de Jesucristo como Señor de la historia es fruto, fundamentalmente de la fe, aunque la razón y la inteligencia nos ayudan a dar razones de nuestra propia fe.


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Mt 16,13-19

En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos:

«¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?».

Ellos contestaron:

«Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas».

Él les preguntó:

«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?».

Simón Pedro tomó la palabra y dijo:

«Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo».

Jesús le respondió:

«¡Bienaventurado tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos.

Ahora yo te digo: tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará.

Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos».


miércoles, 21 de febrero de 2024

Aquí hay uno que es más que Jonás...

San Pedro Damiani, Obispo y doctor 

Miércoles de la I Semana de Cuaresma

Exigir signos a Dios no es más que una muestra absoluta de desconfianza. Dios se ha encarnado libre y gratuitamente por la salvación del hombre. Pedirle como contrapartida un signo es desconfiar de las propias intenciones de Dios. Si hoy seguimos en esa dinámica de desconfiar y exigir signos para creer es que no hemos sabido leer los signos de los tiempos con los ojos de la fe. Convertirse es dejarse transformar por Dios. Es dejarse guiar por el Espíritu y aprender a mirar la realidad con los la mirada de la fe, que es capaz de transcender los signos externos y adentrarse en la profundidad del misterio.


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Lc 11,29-32

En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles:

«Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Pues como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación.

La reina del Sur se levantará en el juicio contra los hombres de esta generación y hará que los condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.

Los hombres de Nínive se alzarán en el juicio contra esta generación y harán que la condenen; porque ellos se convirtieron con la proclamación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás».

martes, 20 de febrero de 2024

Orad así...

Martes de la I Semana de Cuaresma

La oración es una pieza esencial de la vida de fe del discípulo. A través de ella se establece un vínculo íntimo y especial entre Dios y el hombre. Es el instrumento que garantiza la interlocución entre ambos y que ayuda a discernir el camino que Dios quiere para este nuevo mundo que anhelamos. Además en ella nos reconocemos hijos de un mismo Dios y hermanos, con todas las consecuencias afectivas y efectivas que ello implica. Siempre debemos cultivarla, pero con mayor intensidad en este camino por el desierto. 


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Mt 6,7-15

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis. Vosotros orad así:

"Padre nuestro que estás en el cielo,

santificado sea tu nombre,

venga a nosotros tu reino,

hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo,

danos hoy nuestro pan de cada día,

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden,

no nos dejes caer en la tentación,

y líbranos del mal".

Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, también os perdonará vuestro Padre celestial, pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas».


lunes, 19 de febrero de 2024

¿Cuándo te vimos...?

 Lunes de la I Semana de Cuaresma

Seguro que no tenemos dudas de lo que significa seguir los criterios del Evangelio. Y tampoco tenemos dudas de que hacerlo, a pesar del costoso camino que representa, es algo que merece la pena vivirlo con intensidad y profundidad. No está mal que al iniciar este camino por el desierto retengamos este fragmento del evangelio de Mateo en nuestro corazón. ¿Qué es la justicia que Dios nos pide y qué significa en nuestras vidas? ¿Podemos seguir como si nada mientras a nuestro alrededor hay personas silenciadas?


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Mt 25,31-46

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria y serán reunidas ante él todas las naciones.

Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras.

Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda.

Entonces dirá el rey a los de su derecha:

“Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo.

Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme”.

Entonces los justos le contestarán:

“Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?”.

Y el rey les dirá:

“En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis”.

Entonces dirá a los de su izquierda:

“Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis”.

Entonces también estos contestarán:

“Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?”.

Él les replicará:

“En verdad os digo: lo que no hicisteis con uno de estos, los más pequeños, tampoco lo hicisteis conmigo”.

Y estos irán al castigo eterno y los justos a la vida eterna».

viernes, 16 de febrero de 2024

Entonces ayunarán...

 Viernes después de Ceniza

En medio de la sociedad de la abundancia y del hambre, del desigual reparto de los recursos y de las oportunidades, oímos la palabra ayuno. Lo que para unos es una obligación para otros es una celebración semifestiva. Y sí, el ayuno es una de las formas que la Iglesia nos propone en la cuaresma para acercarnos más al Señor. Un ayuno que no queda en la renuncia a comer carne, sino que tiene que ayudarnos a transformar nuestro corazón y nuestros compromisos. Renunciar a bienes, a tiempos para dedicarlo en exclusiva a los apartados por la pobreza y la desigualdad. Que ese sea nuestro ayuno.


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Mt 9,14-15

En aquel tiempo, los discípulos de Juan se le acercan a Jesús, preguntándole:

«¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?».

Jesús les dijo:

«¿Es que pueden guardar luto los amigos del esposo, mientras el esposo está con ellos? Llegarán días en que les arrebatarán al esposo, y entonces ayunarán».

jueves, 15 de febrero de 2024

Toma tu cruz cada día...

 Jueves después de Ceniza

El camino de la cuaresma nos conduce, irremediablemente a nuestro propio desierto, en el que nos encontraremos con nosotros mismos y experimentaremos la necesidad y el deseo de encuentro con el Señor. Allí aprenderemos a valorar lo realmente importante en nuestra vida y a renunciar a lo absolutamente innecesario y que además distrae nuestra atención en el seguimiento del Señor. Este duro camino tiene una enorme recompensa, ¿pero deseamos la recompensa de ganar la Vida entera?


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Lc 9,22-25

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día».

Entonces decía a todos:

«Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz cada día y me siga. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se arruina a sí mismo?».

miércoles, 14 de febrero de 2024

Tú, en cambio...

 Miércoles de Ceniza

Iniciamos el camino de la Cuaresma. Una propuesta que la Iglesia nos hace a los creyentes para que nos acerquemos más al misterio de Dios. Iniciar este camino es detenerse. Es parar del frenético ritmo de nuestra vida y mirar hacia el interior para colocar bien nuestro tumultuoso mundo de contradicciones y encontrar el hueco necesario para que Dios dé sentido a nuestra existencia. No hay mejor propuesta que la escucha de la Palabra de Dios con todos los sentidos dispuestos. Y la oración íntima que haga crecer nuestra relación con el Señor. Y como consecuencia lógica la limosna que mira a nuestros semejantes y nos ayuda a construir comunidad. Feliz inicio de la Cuaresma.


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Mt 6,1-6.16-18

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Cuidad de no practicar vuestra justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario no tenéis recompensa de vuestro Padre celestial.

Por tanto, cuando hagas limosna, no mandes tocar la trompeta ante ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles para ser honrados por la gente; en verdad os digo que ya han recibido su recompensa.

Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.

Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vean los hombres. En verdad os digo que ya han recibido su recompensa.

Tú, en cambio, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará.

Cuando ayunéis, no pongáis cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para hacer ver a los hombres que ayunan. En verdad os digo que ya han recibido su paga.

Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no los hombres, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará».

martes, 13 de febrero de 2024

Evitad la levadura de los fariseos...

 Martes de la VI Semana T.O.

Parece que a los discípulos de Jesús les costaba entender el significado profundo de Jesús y de su misión. Después de lo que habían visto con sus propios ojos todavía dudaban. No estamos lejos nosotros de estas dudas en nuestra vida de fe. Caminamos dando pasos, pero de vez en cuando volvemos atrás… ¿De quién nos fiamos?


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Mc 8,14-21

En aquel tiempo, a los discípulos se les olvidó tomar pan y no tenían más que un pan en la barca.

Y Jesús les ordenaba diciendo:

«Estad atentos, evitad la levadura de los fariseos y de Herodes».

Y discutían entre ellos sobre el hecho de que no tenían panes.

Dándose cuenta, les dijo Jesús:

«¿Por qué andáis discutiendo que no tenéis pan? ¿Aún no entendéis ni comprendéis? ¿Tenéis el corazón embotado? ¿Tenéis ojos y no veis, tenéis oídos y no oís? ¿No recordáis cuántos cestos de sobras recogisteis cuando repartí cinco panes entre cinco mil?».

Ellos contestaron:

«Doce».

«¿Y cuántas canastas de sobras recogisteis cuando repartí siete entre cuatro mil?».

Le respondieron:

«Siete».

Él les dijo:

«¿Y no acabáis de comprender?».

lunes, 12 de febrero de 2024

No se le dará un signo a esta generación...

 Lunes de la VI Semana T.O.

Cuando alguien se acerca a Jesús con el desafío de exigir signos extraordinarios que demuestren cosas, Jesús reconoce que el corazón de esa persona no está dispuesto a aceptar la verdad de su mensaje. Acercarse a Dios así es poner de antemano en entredicho la palabra y la obra de Dios. Por eso Jesús rechaza esa actitud. Porque antes de disponer los sentidos a escuchar ya le hemos juzgado. Quizá seguimos haciendo lo mismo con Dios y con nuestros semejantes. Juzgar antes de escuchar. Se nos ha dado una boca y dos orejas. Quizá debemos escuchar el doble de lo que hablamos.


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Mc 8,11-13

En aquel tiempo, se presentaron los fariseos y se pusieron a discutir con Jesús; para ponerlo a prueba, le pidieron un signo del cielo.

Jesús dio un profundo suspiro y dijo:

«¿Por qué esta generación reclama un signo? En verdad os digo que no se le dará un signo a esta generación».

Los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla.

domingo, 11 de febrero de 2024

Si quieres, puedes...

VI Domingo del T.O.

Observamos hoy varias cosas esenciales en el evangelio. Un leproso, un desahuciado social, se acerca a Jesús. Tal es la situación del enfermo que no suplica, simplemente le dice “si quieres, puedes”. Reconoce en Jesús a aquel que puede restaurarle íntegramente. Puede curar su enfermedad y devolverlo a la sociedad. Jesús, de nuevo, se compadece y lo sana. El efecto del milagro es inmediato. El leproso que ha experimentado no calla, divulga. No tiene miedo, grita en voz alta su restauración.


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Mc 1,40-45

En aquel tiempo, se acerca a Jesús un leproso, suplicándole de rodillas:

«Si quieres, puedes limpiarme».

Compadecido, extendió la mano y lo tocó diciendo:

«Quiero: queda limpio.»

La lepra se le quitó inmediatamente y quedó limpio.

Él lo despidió, encargándole severamente:

«No se lo digas a nadie; pero para que conste, ve a presentarte al sacerdote y ofrece por tu purificación lo que mandó Moisés, para que les sirva de testimonio.»

Pero cuando se fue, empezó a pregonar bien alto y a divulgar el hecho, de modo que Jesús ya no podía entrar abiertamente en ningún pueblo; se quedaba fuera, en lugares solitarios; y aun así acudían a él de todas partes.

sábado, 10 de febrero de 2024

Sintió compasión de la gente...

Santa Escolástica, virgen

Sábado de la V Semana del T.O.

Antes de darles de comer en este maravilloso relato de la multiplicación de lo panes y los peces ocurrieron otras cosas. La expectación que Jesús generaba era importante. No eran unos pocos seguidores desesperados. Jesús había destapado la esperanza. Además tienen hambre. Y Jesús sabe ver la realidad de las personas que se acercan a él. Seguro que no todos tenían hambre de lo mismo. ¿Sabemos nosotros detectar el hambre de nuestros semejantes? ¿Estamos atentos a los signos de los tiempos? Y además Jesús se compadeció. No le daban pena, sino que se puso a su lado y padeció con ellos. Compartió dolor. Y todos sabemos lo que une que Dios se acerque y comparta nuestro camino.


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Mc 8,1-10

Por aquellos días, como de nuevo se había reunido mucha gente y no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:

«Siento compasión de la gente, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer, y si los despido a sus casas en ayunas, van a desfallecer por el camino. Además, algunos han venido desde lejos».

Le replicaron sus discípulos:

«¿Y de dónde se puede sacar pan, aquí, en despoblado, para saciar a tantos?».

Él les preguntó:

«¿Cuántos panes tenéis?».

Ellos contestaron:

«Siete».

Mandó que la gente se sentara en el suelo y tomando los siete panes, dijo la acción de gracias, los partió y los fue dando a sus discípulos para que los sirvieran. Ellos los sirvieron a la gente.

Tenían también unos cuantos peces; y Jesús pronunció sobre ellos la bendición, y mandó que los sirvieran también.

La gente comió hasta quedar saciada y de los trozos que sobraron llenaron siete canastas; eran unos cuatro mil y los despidió; y enseguida montó en la barca con sus discípulos y se fue a la región de Dalmanuta.

viernes, 9 de febrero de 2024

Con más insistencia lo proclamaban...

Viernes de la V Semana del T.O.

Quien experimenta la gracia de la sanación no puede callar su alegría. La gracia se transforma en agradecimiento. El perdón en misericordia. La acogida en ternura. Así es como el encuentro con el Señor va transformando la realidad. Así quizá, nos deberían percibir aquellos que por la razón que sea se alejaron o nunca se acercaron a la riqueza de la fe. Contentos, agraciados y agradecidos, misericordiosos, acogedores y tiernos. ¿Acaso no es esto construir el Reino de Dios? ¿Acaso no es reflejar el verdadero rostro del Padre?.


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Mc 7,31-37

En aquel tiempo, dejando Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del mar de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo, que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga la mano.

Él, apartándolo de la gente, a solas, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua.

Y mirando al cielo, suspiró y le dijo:

«Effetá» (esto es, «ábrete»).

Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba correctamente.

Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos.

Y en el colmo del asombro decían:

«Todo lo ha hecho bien: hace oír a los sordos y hablar a los mudos».

jueves, 8 de febrero de 2024

La mujer era pagana...

Jueves de la V Semana del T.O.

Tras el intento constante de anunciar la buena nueva al pueblo elegido por Dios desde Abrahán, Jesús se retiró a la región de Tiro. Es decir, decidió dirigir su anuncio a aquellos que no habían sido “inicialmente elegidos”. Pero resulta que el Dios de Jesucristo no es exclusivo de judíos, y parece ser que tampoco de católicos, por muy religiosos que nos consideremos. Era mujer y pagana. El Evangelio no conoce más fronteras que el no de los hombres y mujeres, sean de donde sean. Pero si hay un sí, allí la Palabra del Señor germina.


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Mc 7,24-30

En aquel tiempo, Jesús fue a la región de Tiro.

Entró en una casa procurando pasar desapercibido, pero no logró ocultarse.

Una mujer que tenía una hija poseída por un espíritu impuro se enteró enseguida, fue a buscarlo y se le echó a los pies.

La mujer era pagana, una fenicia de Siria, y le rogaba que echase el demonio de su hija.

Él le dijo:

«Deja que se sacien primero los hijos. No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos».

Pero ella replicó:

«Señor, pero también los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños».

Él le contestó:

«Anda, vete, que por eso que has dicho, el demonio ha salido de tu hija».

Al llegar a su casa, se encontró a la niña echada en la cama; el demonio se había marchado.

miércoles, 7 de febrero de 2024

Lo que sale de dentro...

 Miércoles de la V Semana del T.O.

No son los gestos externos lo que nos construye verdaderamente como personas y como creyentes. Vivimos un momento de la historia especialmente proclive a centrarse en la imagen de nosotros que proyectamos, la que nos gustaría que los demás tuviesen de nosotros. Pero ¿es esa nuestra imagen real? No. La real, la verdadera es la que construimos desde el fondo de nuestro interior, donde nuestras grandezas y miserias luchan en un conflicto constante. Ahí es donde se juega el verdadero combate personal. Y ahí es donde la fe nos ayuda a dar sentido a lo que hacemos y a lo que somos.


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Mc 7,14-23

En aquel tiempo, llamó Jesús de nuevo a la gente y les dijo:

«Escuchad y entended todos: nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre».

Cuando dejó a la gente y entró en casa, le pidieron sus discípulos que les explicara la parábola.

Él les dijo:

«¿También vosotros seguís sin entender? ¿No comprendéis? Nada que entre de fuera puede hacer impuro al hombre, porque no entra en el corazón sino en el vientre y se echa en la letrina».

(Con esto declaraba puros todos los alimentos).

Y siguió:

«Lo que sale de dentro del hombre, eso sí hace impuro al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los pensamientos perversos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, malicias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro».

martes, 6 de febrero de 2024

La tradición de los hombres...

San Pablo Miki y compañeros mártires

Martes de la V Semana del T.O.

Cuidado con la advertencia que Jesús nos envía en el evangelio de hoy. Como en toda estructura humana, el paso de los años deja un poso de costumbres y tradiciones, muchas no escritas, que se transmiten de generación en generación y se van alejando del espíritu en el que se inspiraron. La Iglesia no es ajena a esta dinámica y hemos ido creando tradiciones. Algunas de ellas podrían llevar mayúscula, pero muchas son en minúscula. Entorpecen y alejan del genuino espíritu evangélico y eclesial, pero ahí siguen. Y qué difícil es discernir si su cumplimiento ayuda o supone un obstáculo.


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Mc 7,1-13

En aquel tiempo, se reunieron junto a Jesús los fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén; y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. (Pues los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos, restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y al volver de la plaza no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas).

Y los fariseos y los escribas le preguntaron:

«¿Por qué no caminan tus discípulos según las tradiciones de los mayores y comen el pan con manos impuras?».

Él les contestó:

«Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito:

"Este pueblo me honra con los labios,

pero su corazón está lejos de mí.

El culto que me dan está vacío,

porque la doctrina que enseñan

son preceptos humanos".

Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres».

Y añadió:

«Anuláis el mandamiento de Dios por mantener vuestra tradición. Moisés dijo: "Honra a tu padre y a tu madre" y "el que maldiga a su padre o a su madre es reo de muerte". Pero vosotros decís: "Si uno le dice al padre o a la madre: los bienes con que podría ayudarte son ‘corbán’, es decir, ofrenda sagrada", ya no le permitís hacer nada por su padre o por su madre; invalidando la palabra de Dios con esa tradición que os transmitís; y hacéis otras muchas cosas semejantes».

lunes, 5 de febrero de 2024

Los que lo tocaban se curaban...

Santa Águeda, virgen y mártir

Lunes de la V Semana del T.O.

Jesús recorre los caminos y las plazas de población en población. Donde llega la gente lo recibe con expectación y con esperanza. Depositan en él sus mayores anhelos, recuperar la salud y, en consecuencia, la dignidad. Porque el Hijo de Dios ayuda al ser humano a recuperar su dignidad.


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Mc 6,53-56

En aquel tiempo, terminada la travesía, Jesús y sus discípulos llegaron a Genesaret y atracaron.

Apenas desembarcados, lo reconocieron y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaba los enfermos en camillas.

En los pueblos, ciudades o aldeas donde llegaba colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos la orla de su manto; y los que lo tocaban se curaban.