domingo, 31 de marzo de 2019

Padre bueno...

IV Domingo de Cuaresma
Entendemos fácilmente al hijo mayor de la parábola que hoy nos propone el Evangelio del día. Quizá porque construimos un mundo solo a nuestra medida. Pero la medida no somos nosotros. A veces queremos hacer pasar a los demás por nuestros aros. Dios rompe estos esquemas humanos, los eleva y les da un sentido radicalmente nuevo. Dios ama hasta el extremo. Dios perdona más allá de lo que nosotros somos capaces. Hasta 70 veces 7.
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Lc 15,1-3.11-32
En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publica-nos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos: 
- «Ése acoge a los pecadores y come con ellos.» 
Jesús les dijo esta parábola: 
-«Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: "Padre, dame la parte que me toca de la fortuna." El padre les repartió los bienes.
No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de saciarse de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer.
Recapacitando entonces, se dijo: "Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros."
Se puso en camino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo. Su hijo le dijo: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo." Pero el padre dijo a sus criados: "Sacad en seguida el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado."
Y empezaron el banquete. Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba. Éste le contestó: "Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud."
Él se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Y él replicó a su padre: "Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado." El padre le dijo: "Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado."»

sábado, 30 de marzo de 2019

El que se humilla será enaltecido...

La actitud del creyente es fundamental, pues marca la manera de relacionarnos con Dios y con los demás. El enaltecimiento y la soberbia no facilitan para nada la autenticidad. La humildad es una característica esencial del seguidor de Cristo. Abre puertas, facilita y nos sitúa ante Dios y ante los demás como lo que somos, seres necesitados y ligados unos a otros y con Dios.
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Lc 18,9-14
En aquel tiempo, a algunos que, teniéndose por justos, se sentían seguros de sí mismos y despreciaban a los demás, dijo Jesús esta parábola:
-«Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, un publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: "¡Oh Dios!, te doy gracias, porque no soy como los demás: ladrones, injustos, adúlteros; ni como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo."
El publicano, en cambio, se quedó atrás y no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo; sólo se golpeaba el pecho, diciendo: "¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador."
Os digo que éste bajó a su casa justificado, y aquél no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»

viernes, 29 de marzo de 2019

No estás lejos de Reino...

En el camino cuaresmal nos encontramos con este texto de Marcos que nos anima a seguir constantes en el seguimiento del Señor. El amor a Dios y el amor a los demás son la clave.
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Mc 12,28b-34
En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó:
- «¿Qué mandamiento es el primero de todos?»
Respondió Jesús:
- «El primero es: "Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser." El segundo es éste: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo." No hay mandamiento mayor que éstos.»
El escriba replicó:
- «Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios.»
Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo:
- «No estás lejos del reino de Dios.»
Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

jueves, 28 de marzo de 2019

El Reino de Dios ha llegado a vosotros...

Jesús de Nazaret sufre lo mismo que sufriría hoy. A veces da la impresión de que haga lo que haga el hermano va a ser criticado. Nos cuesta ver algo positivo en quien está a nuestro lado. Miremos con los ojos de la fe. Miremos de una forma más constructiva. Unamos esfuerzos, porque la fe se vive y crece en comunidad.
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Lc 11,14-23
En aquel tiempo, Jesús estaba echando un demonio que era mudo y, apenas salió el demonio, habló el mudo. La multitud se quedó admirada, pero algunos de ellos dijeron:
- «Si echa los demonios es por arte de Belcebú, el príncipe de los demonios.»
Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo en el cielo. El, leyendo sus pensamientos, les dijo:
- «Todo reino en guerra civil va a la ruina y se derrumba casa tras casa. Si también Satanás está en guerra civil, ¿cómo mantendrá su reino? Vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belcebú; y, si yo echo los demonios con el poder de Belcebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros.
Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros. Pero, si otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte el botín.
El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama.»

miércoles, 27 de marzo de 2019

Predicar con obras...

Si algo deja huella a nuestro alrededor es el testimonio. Especialmente el testimonio coherente, el testimonio de quien dice con obras aquello que siente profundamente en su interior. Jesucristo se convirtió en mensaje porque se revela como el mismo Hijo de Dios que anuncia con palabras y obras. Nuestro compromiso cristiano en la sociedad se hace coherente cuando nos implicamos desde la mirada de la fe en las realidades que nos tocan vivir en lo cotidiano.
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Mt 5,17-19
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
- «No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.
Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley.
El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos.
Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos.»

martes, 26 de marzo de 2019

Perdona siempre...

Puede que tengamos la tentación de creernos superiores y erigirnos en juez y parte, hasta el punto de decidir sobre el perdón a los demás. Craso error. Nuestra justicia tiende a ajusticiar a los otros, mientras que la justicia de Dios “justifica”. Es misericordiosa porque se funda en el amor. Así debe ser la nuestra. Tiene su origen y su fin de Dios. Nuestro corazón debe tender a ser como el del Señor. Es paciente, perdona, olvida…
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Mt 18,21-35
En aquel tiempo, se adelantó Pedro y preguntó a Jesús:
- «Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?»
Jesús le contesta:
- «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
Y a propósito de esto, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así.
El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo:
"Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo, "
El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero, al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo:
"Págame lo que me debes."
El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo:
"Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré"
Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía.
Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo:
"¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?"
Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda.
Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano.»

lunes, 25 de marzo de 2019

Prepárate para recibir el perdón...

Nos acercamos a uno de lo momentos más importantes de la Cuaresma. En este recorrido de cuarenta días, atravesamos el desierto de la soledad y el ensimismamiento, de la vulnerabilidad y la necesidad, del abandono y la humillación. Pero Dios nos ofrece, a través de la Iglesia, el sacramento del perdón que nos devuelve a casa por el camino del amor. Dios nos acoge y nos devuelve la dignidad a través del sacramento del perdón. Hoy te dejamos una guía que te puede ayudar a prepararte para recibir este sacramento que nos transforma y nos reconstituye. Sumérgete unos minutos en el interior de tu vida y prepárate para recibir el amor de Dios.
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Hágase en mí según tu Palabra

La Anunciación del Señor
Contemplamos el misterio de la Anunciación. La confianza absoluta de María en Dios. Una mujer humilde, sencilla que pone toda su persona en juego al confiar ciegamente en Dios. Sabe que no la va a defraudar. Su paso, el inicio de lo que estamos a punto de celebrar, la salvación amorosa de Dios a los hombres.
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Lc 1,26-38
En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo:
-«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»
Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo:
-«No temas, Maria, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.»
Y María dijo al ángel:
-«¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?»
El ángel le contestó:
-«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.»
María contestó:
-«Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.»
Y la dejó el ángel.

domingo, 24 de marzo de 2019

Convertíos...

III Domingo de Cuaresma
Nos encontramos en la mitad del camino cuaresmal. El Evangelio de hoy urge a la conversión. Seguir avanzando por el camino que teníamos hasta ahora no nos dejará avanzar. Se nos piden frutos de conversión, palabras y gestos que signifiquen que Jesús es el motor de nuestra vida. Pero para la misericordia de Dios siempre estamos a tiempo. Pongámonos manos a la obra.
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Lc 13,1-9
En aquella ocasión, se presentaron algunos a contar a Jesús lo de los galileos, cuya sangre vertió Pilato con la de los sacrificios que ofrecían. Jesús les contestó:
–¿Pensáis que esos galileos eran más pecadores que los demás galileos, porque acabaron así? Os digo que no; y si no os convertís, todos pereceréis lo mismo. Y aquellos dieciocho que murieron aplastados por la torre de Siloé, ¿pensáis que eran más culpables que los demás habitantes de Jerusalén? Os digo que no. Y si no os convertís, todos pereceréis de la misma manera.
Y les dijo esta parábola:
Uno tenía una higuera plantada en su viña, y fue a buscar fruto en ella, y no lo encontró.
Dijo entonces al viñador:
–Ya ves: tres años llevo viniendo a buscar fruto en esta higuera, y no lo encuentro. Córtala. ¿Para qué va a ocupar terreno en balde?
Pero el viñador contestó:
–Señor, déjala todavía este año; yo cavaré alrededor y le echaré estiércol, a ver si da fruto. Si no, el año que viene la cortarás.

sábado, 23 de marzo de 2019

Celebramos el amor...

El tiempo de Cuaresma es un momento de gracia en el que la Iglesia nos ofrece el perdón de Dios de manera  especial. Pero la celebración del sacramento del perdón no es exclusiva de la Cuaresma. A lo largo de todo el año este sacramento de amor es enriquecedor. A las puertas de la Pascua es la mejor manera de prepararnos interiormente para acoger el misterio de la cruz y de la resurrección, el amor del Padre que entrega a su Hijo para redimir a la humanidad.
En estas próximas semanas, en las siete parroquias de la Unidad Pastoral tendrán lugar las celebraciones de la Penitencia. Os dejamos los horarios.

Horarios Celebraciones Penitenciales

Ven, recupera la dignidad...

Santo Toribio de Mogrovejo
Cuando decimos que la misericordia de Dios es infinita, quizá nos cueste entenderlo. Por eso Jesús utiliza esta parábola. Dios ama a los hombres hasta el extremo de respetar las decisiones tomadas libremente por el ser humano. Pero acoge con los brazos abiertos el regreso del hombre que se reconoce pecador. Y su acogida de amor no es para humillación del hombre, sino para transformarlo en alguien nuevo. Dios hace que el hombre recupere su dignidad.
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Lc 15,1-3.11-32
En aquel tiempo, solían acercarse a Jesús todos los publica-nos y los pecadores a escucharle. Y los fariseos y los escribas murmuraban entre ellos:
- «Ése acoge a los pecadores y come con ellos.»
Jesús les dijo esta parábola:
-«Un hombre tenía dos hijos; el menor de ellos dijo a su padre: "Padre, dame la parte que me toca de la fortuna." El padre les repartió los bienes.
No muchos días después, el hijo menor, juntando todo lo suyo, emigró a un país lejano, y allí derrochó su fortuna viviendo perdidamente. Cuando lo había gastado todo, vino por aquella tierra un hambre terrible, y empezó él a pasar necesidad. Fue entonces y tanto le insistió a un habitante de aquel país que lo mandó a sus campos a guardar cerdos. Le entraban ganas de saciarse de las algarrobas que comían los cerdos; y nadie le daba de comer.
Recapacitando entonces, se dijo: "Cuántos jornaleros de mi padre tienen abundancia de pan, mientras yo aquí me muero de hambre. Me pondré en camino adonde está mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo: trátame como a uno de tus jornaleros."
Se puso en camino adonde estaba su padre; cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió; y, echando a correr, se le echó al cuello y se puso a besarlo. Su hijo le dijo: "Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco llamarme hijo tuyo." Pero el padre dijo a sus criados: "Sacad en seguida el mejor traje y vestidlo; ponedle un anillo en la mano y sandalias en los pies; traed el ternero cebado y matadlo; celebremos un banquete, porque este hijo mío estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado."
Y empezaron el banquete. Su hijo mayor estaba en el campo. Cuando al volver se acercaba a la casa, oyó la música y el baile, y llamando a uno de los mozos, le preguntó qué pasaba. Éste le contestó: "Ha vuelto tu hermano; y tu padre ha matado el ternero cebado, porque lo ha recobrado con salud."
Él se indignó y se negaba a entrar; pero su padre salió e intentaba persuadirlo. Y él replicó a su padre: "Mira: en tantos años como te sirvo, sin desobedecer nunca una orden tuya, a mí nunca me has dado un cabrito para tener un banquete con mis amigos; y cuando ha venido ese hijo tuyo que se ha comido tus bienes con malas mujeres, le matas el ternero cebado." El padre le dijo: "Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo: deberías alegrarte, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha revivido; estaba perdido, y lo hemos encontrado."»

viernes, 22 de marzo de 2019

Abre las puertas de tu interior...

Ante nuestros ojos han sucedido estas cosas. Nuestros oídos han percibido el sonido de la salvación. Por cada uno de nuestros sentidos hemos experimentado la grandeza. Pero, a veces nuestro corazón se niega a reconocer la luz. Cuaresma es el momento de gracia que Dios nos ofrece para transformar nuestro corazón y orientar nuestros sentidos.
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Mt 21,33-43.45-46
En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
-«Escuchad otra parábola: Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje. Llegado el tiempo de la vendimia, envió sus criados a los labradores, para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon. Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último les mandó a su hijo, diciéndose: "Tendrán respeto a mi hijo." Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: "Éste es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia." Y, agarrándolo, lo empujaron fuera de la viña y lo mataron. Y ahora, cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?»
Le contestaron:
-«Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores, que le entreguen los frutos a sus tiempos.»
Y Jesús les dice:
-«¿No habéis leído nunca en la Escritura: "La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente"? Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos.»
Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír sus parábolas, comprendieron que hablaba de ellos. Y, aunque buscaban echarle mano, temieron a la gente, que lo tenía por profeta.

jueves, 21 de marzo de 2019

Frutos de la fe y el amor

La pasión obtiene un fruto mayor. El grano de trigo debe morir para multiplicar su fruto. El dolor no tiene sentido en sí mismo, pero cuando la situación se supera adquiere un sentido radicalmente nuevo si lo miramos desde los ojos de la fe. No se trata de buscar el sufrimiento, sino de acogerlo y transformarlo.
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Lc 16,19-31
En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:
-Había un hombre rico que se vestía de púrpura y de lino y banqueteaba espléndidamente cada día.
Y un mendigo llamado Lázaro estaba echado en su portal, cubierto de llagas, y con ganas de saciarse de lo que tiraban de la mesa del rico, pero nadie se lo daba.
Y hasta los perros se le acercaban a lamerle las llagas.
Sucedió que se murió el mendigo y los ángeles lo llevaron al seno de Abrahán.
Se murió también el rico y lo enterraron. Y estando en el infierno, en medio de los tormentos, levantando los ojos, vio de lejos a Abrahán y a Lázaro en su seno, y gritó:
-Padre Abrahán, ten piedad de mí y manda a Lázaro que moje en agua la punta del dedo y me refresque la lengua, porque me torturan estas llamas.
Pero Abrahán le contestó:
-Hijo, recuerda que recibiste tus bienes en vida y Lázaro a su vez males: por eso encuentra aquí consuelo, mientras que tú padeces.
Y además entre nosotros y vosotros se abre un abismo inmenso, para que no puedan cruzar, aunque quieran, desde aquí hacia vosotros, ni puedan pasar de ahí hasta nosotros.
El rico insistió:
-Te ruego, entonces, padre, que mandes a Lázaro a casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que, con su testimonio, evites que vengan también ellos a este lugar de tormento.
Abrahán le dice:
-Tienen a Moisés y a los profetas: que los escuchen.
El rico contestó:
-No, padre Abrahán. Pero si un muerto va a verlos, se arrepentirán.
Abrahán le dijo:
-Si no escuchan a Moisés y a los profetas, no harán caso ni aunque resucite un muerto.

miércoles, 20 de marzo de 2019

Dar la vida...

Tras el Monte Tabor, la dura realidad. El seguimiento de Jesús no es una tarea cómoda, aunque te colme de felicidad. La exigencia del evangelio conlleva sacrificios, renuncias y, sobre todo, una actitud de servicio que rompe con los esquemas consumistas de hoy. ¿Estás dispuesto?
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Mt 20,17-28
En aquel tiempo, mientras iba subiendo Jesús a Jerusalén, tomando aparte a los Doce, les dijo por el camino:
- «Mirad, estamos subiendo a Jerusalén, y el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas, y lo condenarán a muerte y lo entregarán a los gentiles, para que se burlen de él, lo azoten y lo crucifiquen; y al tercer día resucitará.»
Entonces se le acercó la madre de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó:
- «¿Qué deseas?»
Ella contestó:
- «Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.»
Pero Jesús replicó:
- «No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?»
Contestaron:
- «Lo somos.»
Él les dijo:
- «Mi cáliz lo beberéis; pero el puesto a mi derecha o a su izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre.»
Los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo:
- «Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.»

martes, 19 de marzo de 2019

Con el corazón dispuesto...

San José, esposo de la Virgen María
En ocasiones parece que la tarea de José pasó inadvertida, silenciosa… Sin duda alguna no tiene el protagonismo que otros personajes del Nuevo Testamento. Sin embargo, la labor callada de José es significativa. En el silencio contemplativo del misterio pone su persona al servicio de la misión de Cristo. Su disponibilidad, su fe y su generosidad son un modelo para los creyentes del siglo XXI.
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Mt 1,16.18-21.24a
Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.
El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera:
María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:
-«José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.»
Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor.

lunes, 18 de marzo de 2019

San Cirilo de Jerusalén, Obispo y doctor de la Iglesia
Ahora que tenemos claro el objetivo de la Cuaresma, tras la celebración del II Domingo, en el que proclamamos el evangelio de la Transfiguración, pongámonos manos a la obra. Comencemos por practicar el perdón con los demás y preparémonos para recibirlo.
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Lc 6,36-38

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo;
no juzguéis, y no seréis juzgados;
no condenéis, y no seréis condenados;
perdonad, y seréis perdonados;
dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante.
La medida que uséis, la usarán con vosotros.»

domingo, 17 de marzo de 2019

La montaña que ilumina el camino cuaresmal...

II Domingo de Cuaresma. Día del Seminario.
Del desierto a la montaña. De la decisión a la revelación. La montaña es el ámbito bíblico en el que Dios se manifiesta tal como es. El Hijo Amado se da a conocer a los más cercanos. Nosotros ya lo conocemos, hemos tenido la dicha de ser herederos del legado. En este momento del camino cuaresmal, contemplamos el amor de Dios. Ese amor es la luz que ilumina el resto del camino hacia la Pascua.
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Lc 9,28b-36
En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Juan y a Santiago a lo alto de una montaña, para orar. Y mientras oraba, el aspecto de su rostro cambió, sus vestidos brillaban de blancos.
De repente dos hombres conversaban con él: eran Moisés y Elías, que aparecieron con gloria, hablaban de su muerte, que iba a consumar en Jerusalén.
Pedro y sus compañeros se caían de sueño; y espabilándose vieron su gloria y a los dos hombres que estaban con él. Mientras éstos se alejaban, dijo Pedro a Jesús:
-Maestro, qué hermoso es estar aquí. Haremos tres chozas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.
No sabía lo que decía.
Todavía estaba hablando cuando llegó una nube que los cubrió. Se asustaron al entrar en la nube. Una voz desde la nube decía:
-Este es mi Hijo, el escogido, escuchadle.
Cuando sonó la voz, se encontró Jesús solo. Ellos guardaron silencio y, por el momento, no contaron a nadie nada de lo que habían visto.

sábado, 16 de marzo de 2019

Más allá está el amor...

El verdadero camino que nos conduce a la contemplación del misterio de la muerte y resurrección de Jesús es el del amor. O entendemos la cuaresma como un camino en el que nos despojamos de todo egoísmo y nos comprometemos en el amor o llegaremos a la meta vacíos.
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Mt 5,43-48En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo.
Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os aborrecen y rezad por los que os persiguen y calumnian. Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos.
Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y si saludáis sólo a vuestro hermano, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los paganos? Por tanto, sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto.

viernes, 15 de marzo de 2019

Primero reconcíliate con tu hermano...

A pesar de la dificultad de reconocernos pecadores, resulta fácil pedir perdón a Dios, orar… Pero asumir la responsabilidad y acercarse al otro a solicitar el perdón y reconocer nuestro pecado se nos antoja más que difícil. Somos orgullosos. Este orgullo, sin embargo, debe transformarse en humildad al pasar nuestra vida por el prisma de la fe y del amor. Es un acto de radical coherencia evangélica pedir perdón al hermano para participar plenamente en la celebración de la comunidad.
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Mt 5,20-26
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«Si no sois mejores que los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: "No matarás", y el que mate será procesado. Pero yo os digo: Todo el que esté peleado con su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano "imbécil", tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama "renegado", merece la condena del fuego. Por tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito, procura arreglarte en seguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último cuarto.»

jueves, 14 de marzo de 2019

El Origen del Vía Crucis



El Vía Crucis o “camino de la cruz” se trata de un camino de oración que busca adentrarnos en la meditación de la Pasión de Nuestro Señor Jesucristo en su camino hacia el Calvario.
El camino se representa, en un templo, con una serie de imágenes de la Pasión o “Estaciones” correspondientes a incidentes particulares que Jesús sufrió por nuestra salvación.
La finalidad de las “Estaciones” es ayudarnos a unirnos a Nuestro Señor, haciendo una peregrinación espiritual a Tierra Santa, a los momentos más señalados de su Pasión y Muerte Redentora
La costumbre de rezar las Estaciones de la cruz, posiblemente, comenzó en Jerusalén, en ciertos lugares de la Vía Dolorosa; que fueron reverentemente marcados desde los primeros siglos. Hacer allí la Estaciones de la cruz se convirtió en la meta de muchos peregrinos desde la época del emperador Constantino, en el siglo IV.
Según la tradición, la Santísima Virgen visitaba diariamente las estaciones originales y el Padre de la Iglesia, San Jerónimo, nos habla ya de multitud de peregrinos de todos los países que visitaban los lugares santos en su tiempo.
Desde el siglo XII los peregrinos escriben sobre la “Vía Sacra” como una ruta por la que pasaban, recordando la Pasión.
No sabemos cuándo surgen las estaciones según las conocemos hoy, ni cuándo se les comenzó a conceder indulgencias, pero probablemente fueron los franciscanos los primeros en establecer el Vía Crucis, ya que a ellos se les concedió en 1342 la custodia de los lugares más preciados de Tierra Santa.
Muchos peregrinos no podían ir a Tierra Santa ya sea por la distancia, ya sea por las invasiones de los musulmanes, que por siglos dominaron esas tierras y perseguían a los cristianos; así fue como creció la necesidad de representar la Tierra Santa en otros lugares asequibles para ir a ellos en peregrinación. Así en los siglos XV y XVI se erigieron estaciones en diferentes partes de Europa.
Comprendiendo la dificultad de peregrinar a Tierra Santa, el Papa Inocente XII, en el año 1686, concedió a los franciscanos el derecho de erigir estaciones en sus propias iglesias, y estableció que las indulgencias anteriormente obtenidas por visitar los lugares de la Pasión del Señor en Tierra Santa, las podían ganar los franciscanos y otros afiliados a la orden, haciendo las Estaciones de la cruz en sus propias iglesias según la forma costumbrada.
En 1731 el papa Clemente XII lo extendió aún más, permitiendo las indulgencias en todas las iglesias siempre que las estaciones fueran erigidas por un padre franciscano, con la sanción del obispo local; al mismo tiempo fijó en 14 el número de estaciones. Benedicto XIV, en 1742, exhortó a todos los sacerdotes a enriquecer sus iglesias con el rico tesoro de las Estaciones de la cruz. En 1857 los obispos de Inglaterra recibieron facultades de la Santa Sede para erigir ellos mismos las estaciones, con indulgencias, cuando no hubiese franciscanos. En 1862 se quitó esta última restricción y los obispos obtuvieron permiso para erigir las estaciones. En pocos años, las iglesias de todo el mundo tenían en sus paredes las 14 Estaciones del Vía Crucis y se extendió esta devoción rápidamente, especialmente en el tiempo de la Cuaresma.

Pedid, orad, hablad... Dios permanece fiel...

Dios es Padre. El padre que protege, cuida, corrige y perdona. Y lo hace por amor a los hombres. Nuestra respuesta es, en ocasiones, mediocre. Pero Dios nunca falla. Por eso esta constante de refugiarse en el diálogo con el Padre, de acudir a la oración…
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Mt 7,7-12
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre. Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le va a dar una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre del cielo dará cosas buenas a los que le piden! En resumen: Tratad a los demás como queréis que ellos os traten; en esto consiste la Ley y los profetas.»

miércoles, 13 de marzo de 2019

Más que signos...

Pretendemos hacer de la fe nuestra fortaleza solo a costa de poder poseerla, manejarla y llevarla a nuestro terreno. Pero la fe es otra cosa. La confianza en el Otro va más allá de la posibilidad de encasillar nuestra fe. Es un tesoro que no se puede reducir. No se muestra en signos comprobables. Es experiencia personal de confianza.
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Lc 11,29-32
En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús y él se puso a decirles:
-Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del Hombre para esta generación.
Cuando sean juzgados los hombres de esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que los condenen; porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.
Cuando sea juzgada esa generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que los condenen; porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás.

martes, 12 de marzo de 2019

Padre Nuestro...

Jesús nos introduce en un nuevo horizonte al transformar la forma de dirigirnos a Dios. En una sencilla oración Jesús cambia nuestra concepción de Dios. Dios es Padre. Todos somos hermanos. Las consecuencias son infinitamente innovadoras. Nuestro Dios no es sancionador y justiciero, es un Dios de misericordia, un Dios que se conmueve con el amor.
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Mateo 6, 7-15
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis. Vosotros rezad así:
"Padre nuestro del cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos han ofenden, no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal".
Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, también os perdonará vuestro Padre celestial, pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas».

lunes, 11 de marzo de 2019

Lo que hicisteis con un de estos...

No basta la fe sin obras… Pero tampoco las obras sin el sentido que las complete. Dios espera que nuestro amor se traduzca en obras con quien camina a nuestro lado. Pero especialmente recompensa el compromiso con los que más sufren…
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Mateo 25, 31-46
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones.
Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras.
Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda.
Entonces dirá el rey a los de su derecha:
"Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo.
Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme".
Entonces los justos le contestarán:
"Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestirnos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?"
Y el rey les dirá:
"En verdad os digo que cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis".
Y entonces dirá a los de su izquierda:
"Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis".
Entonces también estos contestarán:
"Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?”.
Él les replicará:
"En verdad os digo: lo que no hicisteis con uno de estos, los más pequeños, tampoco lo hicisteis conmigo".
Y estos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna».