jueves, 28 de febrero de 2019

La recompensa será grande...

Insiste Jesús en la ejemplaridad del discípulo. El seguidor de Cristo ha de ser intachable. El camino exige sacrificios, decisiones y renuncias… Pero mayor será la meta…
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Marcos 9, 41-50
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«El que os dé a beber un vaso de agua porque sois de Cristo, en verdad os digo que no se quedará sin recompensa. El que escandalice a uno de estos pequeñuelos que creen, más le valdría que le encajasen en el cuello una piedra de molino y lo echasen al mar. Si tu mano te induce a pecar, córtatela: más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos al infierno, al fuego que no se apaga.
Y, si tu pie te induce a pecar, córtatelo: más te vale entrar cojo en la vida, que ser echado con los dos pies a la “gehenna”.
Y, si tu ojo te induce a pecar, sácatelo: más te vale entrar tuerto en el reino de Dios, que ser echado con los dos ojos a la “gehenna”, donde el gusano no muere y el fuego no se apaga.
Todos serán salados a fuego. Buena es la sal; pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salaréis? Tened sal entre vosotros y vivid en paz unos con otros».

miércoles, 27 de febrero de 2019

Más allá de nosotros...

La obra de Dios sobrepasa las fronteras y los límites que los hombres ponemos. En ocasiones estamos tan cegados con lo que hacemos que no somos capaces de ver que el Espíritu sopla su aliento más allá de nuestras posibilidades. No somos quién para limitar la acción de Dios.
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Marcos 9,38-40
En aquel tiempo, Juan dijo a Jesús:
«Maestro, hemos visto a uno que echaba demonios en tu nombre, y se lo hemos querido impedir, porque no viene con nosotros».
Jesús respondió:
«No se lo impidáis, porque quien hace un milagro en mi nombre no puede luego hablar mal de mí. El que no está contra nosotros está a favor nuestro».

martes, 26 de febrero de 2019

Nueva incorporación a la Iglesia en Andavías

El pasado domingo, 24 de febrero, la comunidad parroquial de Andavías acogió, a través del sacramento del Bautismo, a un nuevo cristiano. Mario, hijo de José Antonio y Esther, recibió el sacramento del Bautismo en la parroquia de San Miguel de Andavías. Enhorabuena a los padres, padrinos, familiares y a toda la comunidad cristiana de Andavías. Hacemos extensiva esta buena noticia a toda la Unidad Pastoral, pues a través del bautismo nos incorporamos a la Iglesia. Es el primero de los sacramentos y en este momento de penuria demográfica es también motivo de alegría para todos.



El servicio como virtud...

Entender los primeros puestos como servicio a los demás se antoja difícil si atendemos al concepto actual de servicio público. Jesús es exigente y no esconde que la razón para ocupar los primeros puestos no pasa por un buen salario, sino por una apuesta comprometida por los demás. Es el amor generoso hacia los demás lo que edifica y completa al ser humano.
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Marcos 9, 30-37
En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos atravesaron Galilea; no quería que nadie se enterase, porque iba instruyendo a sus discípulos.
Les decía:
«El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres y lo matarán; y, después de muerto, a los tres días resucitará».
Pero no entendían lo que decía, y les daba miedo preguntarle.
Llegaron a Cafarnaún, y, una vez en casa, les preguntó:
«¿De qué discutíais por el camino?».
Ellos callaban, pues por el camino habían discutido quién era el más importante.
Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo:
«Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos».
Y tomando un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo:
«El que acoge a un niño como este en mi nombre, me acoge a mí; y el que me acoge a mí, no me acoge a mí, sino al que me ha enviado».

lunes, 25 de febrero de 2019

Ayuda a mi falta de fe...

La fe es adhesión personal a Jesús, es confianza absoluta en Dios, es diálogo, es regalo y es tarea. La fe es el motor de la existencia, es la razón para hacer lo que hacemos. Sin embargo, la fe debe cultivarse, debe trabajarse. Y no hay mejor forma de cuidarla y acrecentarla que a través de la oración, del encuentro personal y comunitario con el Señor.
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Marcos 9, 14-29
En aquel tiempo, Jesús y los tres discípulos bajaron del monte y volvieron adonde estaban los demás discípulos, vieron mucha gente alrededor, y a unos escribas discutiendo con ellos.
Al ver a Jesús, la gente se sorprendió, y corrió a saludarlo.
Él les preguntó:
«¿De qué discutís?».
Uno de la gente le contestó:
«Maestro, te he traído a mi hijo; tiene un espíritu que no le deja hablar y, cuando lo agarra, lo tira al suelo, echa espumarajos, rechina los dientes y se queda rígido. He pedido a tus discípulos que lo echen, no han sido capaces».
Él, tomando la palabra, les dice:
«¡Generación incrédula! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuando os tendré que soportar? Traédmelo».
Se lo llevaron.
El espíritu, en cuanto vio a Jesús, retorció al niño; este cayó por tierra y se revolcaba echando espumarajos.
Jesús preguntó al padre:
«¿Cuánto tiempo hace que le pasa esto?».
Contestó él:
«Desde pequeño. Y muchas veces hasta lo ha echado al fuego y al agua, para acabar con él. Si algo puedes, ten compasión de nosotros y ayúdanos».
Jesús replicó:
«¿Si puedo? Todo es posible al que tiene fe».
Entonces el padre del muchacho gritó:
«Creo, pero ayuda a mi falta de fe».
Jesús, al ver que acudía gente, increpó al espíritu inmundo, diciendo:
«Espíritu mudo y sordo, yo te lo mando: sal de él y no vuelvas a entrar en él».
Gritando y sacudiéndolo violentamente, salió.
El niño se quedó como un cadáver, de modo que muchos decían que estaba muerto.
Pero Jesús lo levantó, cogiéndolo de la mano, y el niño se puso en pie.
Al entrar en casa, sus discípulos le preguntaron a solas:
«¿Por qué no pudimos echarlo nosotros?».
El les respondió:
«Esta especie solo puede salir con oración».

domingo, 24 de febrero de 2019

Dios te pide que salgas de ti...

VII Domingo del Tiempo Ordinario
Poco atractivo… incluso disonante… o quizá, contradictorio. Así suena el mensaje del Evangelio de hoy. Rompe, absolutamente, todos los discursos del individualismo actual, que promueve el consumo inmediato de mercancías, sensaciones, sentimientos y emociones. El Evangelio de hoy parece de otra época, como si poco o nada tuviera que ver con lo que vivimos… Se nos propone que pensemos en nosotros… El Evangelio nos pide que pensemos en los demás, porque esa será la única manera de liberarnos, salvarnos, perdonarnos…
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Lucas 6, 27-38
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«A vosotros los que me escucháis os digo: amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os calumnian.
Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, no le impidas que tome también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames.
Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis sólo a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien sólo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores hacen lo mismo.
Y si prestáis a aquellos de los que esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a otros pecadores, con intención de cobrárselo.
Por el contrario, amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada; será grande vuestra recompensa y seréis hijos del Altísimo, porque él es bueno con los malvados y desagradecidos.
Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida que midiereis se os medirá a vosotros».

sábado, 23 de febrero de 2019

Mi hijo amado...

San Policarpo, Obispo y Mártir
El Padre confirma la confesión de Pedro. Jesús es el Mesías, el Señor. Es el Hijo Amado. Este es el concepto radicalmente nuevo: Dios es amor y se da a los hombres por amor. Contemplar la entrega amorosa de Dios es nuestro modelo.
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Marcos 9, 2-13
En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, subió aparte con ellos solos a un monte alto, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo.
Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús.
Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús:
«Maestro, ¡qué bueno es que estemos aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».
No sabía qué decir, pues estaban asustados.
Se formó una nube que los cubrió, y salió una voz de la nube:
«Este es mi Hijo amado; escuchadlo».
De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos.
Cuando bajaban del monte, les ordenó que no contasen a nadie lo que habían visto hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos.
Esto se les quedó grabado, y discutían qué quería decir aquello de resucitar de entre los muertos.
Le preguntaron:
«¿Por qué dicen los escribas que primero tiene que venir Elías?».
Les contestó él:
«Elías vendrá primero y lo renovará todo. Ahora, ¿por qué está escrito que el Hijo del hombre tiene que padecer mucho y ser despreciado? Os digo que Elías ya ha venido, y han hecho con él lo que han querido, como estaba escrito, acerca de él».

viernes, 22 de febrero de 2019

Una misión nueva...

La Cátedra de San Pedro
Tras la confesión de Pedro, la respuesta de Jesús. La decisión de cambiar el nombre del Apóstol conlleva una misión nueva. Pedro ya no se pertenece. Pedro es ahora del Señor. Por ello la nueva misión no es suya, proviene y se sustenta en el mismo Dios.
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Mateo 16, 13-19
En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos:
«¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?».
Ellos contestaron:
«Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas».
Él les preguntó:
«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?».
Simón Pedro tomó la palabra y dijo:
«Tú eres el Mesías, el Hijo de Jesús Dios vivo»
Jesús le respondió:
«¡Bienaventurado tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos.
Ahora yo te digo: Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará.
Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos».

jueves, 21 de febrero de 2019

Y tú, ¿quién dices que soy yo?

El evangelio de hoy es el de cada día. No debería pasar un día en la vida del creyente que no dedicase un tiempo a hacerse esta pregunta ¿quién es Jesús para mí? Esta es la clave del seguimiento, de la adhesión de fe al Señor. De la respuesta de cada uno depende todo lo demás. Cuando Jesús es el centro de la vida todo cobra un sentido radicalmente nuevo y la existencia se completa. Nada temes si él está en ti.
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Marcos 8, 27-33
En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a las aldeas de Cesarea de Filipo; por el camino, preguntó a sus discípulos:
«¿Quién dice la gente que soy yo?».
Ellos le contestaron:
«Unos, Juan el Bautista; otros, Ellas; y otros, uno de los profetas».
Él les preguntó:
«Y vosotros, ¿quién decís que soy?».
Tomando la palabra Pedro le dijo:
«Tú eres el Mesías».
Y les conminó a que no hablaran a nadie acerca de esto.
Y empezó a instruirlos:
«El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser reprobado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres días».
Se lo explicaba con toda claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo. Pero él se volvió y, mirando a los discípulos, increpó a Pedro:
-« Ponte detrás de mí, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!».

miércoles, 20 de febrero de 2019

Lo veía todo con claridad...

Las necesidades sinceras de los hombres son para Dios una prioridad. Prioridad que es atendida de manera personal por Jesús. Nuestro Dios se muestra cercano y atento a las necesidades y acude diligente en nuestra ayuda. Pero ¿nuestra fe es suficientemente fuerte para acudir a nuestro Padre?
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Marcos 8, 22-26
En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron a Betsaida.
Y le trajeron a un ciego, pidiéndole que lo tocase.
Él lo sacó de la aldea, llevándolo de la mano, le untó saliva en los ojos, le impuso las manos y le preguntó:
«¿Ves algo?».
Levantando lo ojos dijo:
«Veo hombres, me parecen árboles, pero andan».
Le puso otra vez las manos en los ojos; el hombre miró: estaba curado y veía todo con claridad.
Jesús lo mandó a casa, diciéndole que no entrase en la aldea.

martes, 19 de febrero de 2019

Entre lo urgente y lo importante...

¿Recuerdas aquel niño que al indicarle la dirección de la luna se quedaba mirando el dedo? Pues así le ocurría a los discípulos de Jesús. Y, no nos engañemos, así nos ocurre a veces a los creyentes. Embebidos en lo urgente y ajenos a lo importante. Descuidamos nuestro interior y lo privamos de la riqueza de la fe. Por ello conviene que sigamos en estado de alerta.
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Marcos 8,14-21
En aquel tiempo, a los discípulos se les olvidó tomar pan, y no tenían más que un pan en la barca.
Y Jesús les ordenaba diciendo:
«Estad atentos, evitad la levadura de los fariseos y de Herodes».
Y discutían entre ellos sobre el hecho de que no tenían panes.
Dándose cuenta, les dijo Jesús:
«¿Por qué andáis discutiendo que no tenéis pan? ¿Aún no entendéis ni comprendéis? ¿Tenéis el corazón embotado? ¿Tenéis ojos y no veis, tenéis oídos y no oís? ¿No recordáis cuántos cestos de sobras recogisteis cuando repartí cinco panes entre cinco mil?».
Ellos contestaron:
«Doce».
«¿Y cuántas canastas de sobras recogisteis cuando repartí siete entre cuatro mil?».
Le respondieron:
«Siete».
Él les dijo:
«¿Y no acabáis de comprender?».

lunes, 18 de febrero de 2019

¿Tú también necesitas signos?

No son capaces de entender el lenguaje de Jesús, por eso los fariseos piden signos. Pero ¿qué signos? Signos a la medida de su interés. No ha desaparecido del ser humano esta tentación de doblegar la voluntad de Dios a nuestros intereses, en vez de al revés. Sin duda, para pensar…
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Marcos 8, 11-13
En aquel tiempo, se presentaron los fariseos y se pusieron a discutir con Jesús; para ponerlo a prueba, le pidieron un signo del cielo.
Jesús dio un profundo suspiro y dijo:
«¿Por qué esta generación reclama un signo? En verdad os digo que no se le dará un signo a esta generación».
Los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla.

domingo, 17 de febrero de 2019

Tú eliges...


VI Domingo del Tiempo Ordinario
El camino que Jesús propone conduce a la felicidad, pero no desde los criterios que a veces se nos ofrecen. El contraste radica en que la propuesta del Señor está cargada de sentido, se extiende en el tiempo e incluye a todos… La propuesta del actual modelo económico y social es excluyente. No caben todos en este modelo, pero además genera insatisfacción. Tú eliges.
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Lucas 6, 17. 20-26
En aquel tiempo, Jesús bajó del monte con los Doce, se paró en una llanura con un grupo grande de discípulos y una gran muchedumbre del pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón.
Él, levantando los ojos hacia sus discípulos, les decía:
«Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el reino de Dios.
Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados.
Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis.
Bienaventurados vosotros cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten, y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas.
Pero, ¡ay de vosotros, los ricos!, porque ya habéis recibido vuestro consuelo.
¡Ay de vosotros, los que estáis saciados!, porque tendréis hambre! ¡Ay de los que ahora reís, porque haréis duelo y lloraréis!
¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que vuestros padres hacían con los falsos profetas».

sábado, 16 de febrero de 2019

La gente comió hasta quedar saciada...


La multiplicación de los panes es uno de los milagros más conocidos y significativos de Jesús. Su simbolismo eucarístico es evidente. La multitud hambrienta busca ser saciada. Es el pan que da Jesús es que nos sacia. El discurso de la montaña de este próximo domingo nos insiste en los sedientos y hambrientos, su dicha es que serán saciados. Pero ¿de qué tenemos sed nosotros? ¿De qué esperamos que Dios nos salve?
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Marcos 8, 1-10
Por aquellos días, como de nuevo se había reunido mucha gente y no tenían qué comer, Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:
«Siento compasión de la gente, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer, y si los despido a sus casas en ayunas, van a desmayar por el camino. Además, algunos han venido desde lejos»
Le replicaron sus discípulos:
«¿Y de dónde se puede sacar pan, aquí, en despoblado, para saciar a tantos?».
Él les preguntó:
«¿Cuántos panes tenéis?».
Ellos contestaron:
«Siete».
Mandó que la gente se sentara en el suelo, tomando los siete panes, dijo la acción de gracias, los partió y los fue dando a sus discípulos para que los sirvieran. Ellos los sirvieron a la gente.
Tenían también unos cuantos peces; Jesús pronunció sobre ellos la bendición, y mandó que los sirvieran también.
La gente comió hasta quedar saciada y de los trozos que sobraron llenaron siete canastas; eran unos cuatro mil y los despidió; y enseguida montó en la barca con sus discípulos y se fue a la región de Dalmanuta.

viernes, 15 de febrero de 2019

Abre los oídos...

Jesús continúa realizando curaciones. Jesús cumple la misión anunciada: curar a los enfermos… Hoy continúa Jesús interviniendo en nuestras vidas si tenemos el corazón dispuesto, los oídos abiertos y la boca preparada para anunciar los prodigios que Dios hace en nosotros… ¡Qué necesario es hoy abrir los oídos! Porque ensimismados en nuestras cosas dejamos de escuchar lo que bulle a nuestro alrededor…
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Marcos 7, 31- 37
En aquel tiempo, dejando Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del mar de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga las manos.
El, apartándolo de la gente a un lado, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua.
Y, mirando al cielo, suspiró y le dijo:
«Effetá» (esto es: «ábrete»).
Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba correctamente.
Él les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos.
Y en el colmo del asombro decían:
«Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos».

jueves, 14 de febrero de 2019

La mies es mucha...

Santos Cirilo y Metodio, Patronos de Europa
La actitud que Jesús pide a los setenta y dos enviados es positiva… Pide que siempre antepongan posibilitar que el Reino llegue a todos los hombres frente a las apetencias, las ideas personales o los caprichos. La misión no es del enviado, sino de Dios. ¿Somos conscientes de que esa es nuestra misión de bautizados o anteponemos nuestros intereses?
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Lucas 10, 1-9
En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía:
«La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies.
¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias; y no saludéis a nadie por el camino.
Cuando entréis en una casa, decid primero: "Paz a esta casa." Y, si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros.
Quedaos en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa.
Si entráis en una ciudad y os reciben, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, en ella y decidles: "El reino de Dios ha llegado a vosotros"».

miércoles, 13 de febrero de 2019

Escuchad...

No han sido pocas las ocasiones en las que hemos experimentado que el progreso del ser humano y de la ciencia se ha puesto en entredicho por el uso inadecuado de la misma. Por eso nos cuesta menos entender las palabras de Jesús. Lo que daña al ser humano, lo que le quita la felicidad, lo que lo devalúa, no es aquello que viene de fuera, sino aquello que permanece y brota del interior del hombre. El egoísmo y el individualismo nacen del interior del ser humano y dañan profundamente a toda la sociedad. Esta llamada de atención del Señor se antoja de rabiosa actualidad.
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Marcos 7, 14-23
En aquel tiempo, llamó. Jesús de nuevo a la gente y les dijo:
«Escuchad y entended todos: nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre».
Cuando dejó a la gente y entró en casa, le pidieron sus discípulos que les explicara la parábola.
Él les dijo:
«¿También vosotros seguís sin entender? ¿No comprendéis? Nada que entre de fuera puede hacer impuro al hombre, porque no entra en el corazón sino en el vientre y se echa en la letrina».
(Con esto declaraba puros todos los alimentos).
Y siguió:
«Lo que sale de dentro, eso sí hace impuro al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los pensamientos perversos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, malicias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro».

martes, 12 de febrero de 2019

Discernir desde la humildad...

El Evangelio pone en alerta siempre al creyente. No puedes dormirte, no puedes relajarte. Es fácil caer en la tentación de pensar y hacer creer a los demás que la tradición de los hombres se convierta en la esencia del seguimiento de Jesús. La Iglesia y los discípulos del Señor debemos tener siempre como referencia la Palabra de Dios para discernir lo que son nuestras enseñanzas del mensaje genuino del Señor. La oración, la cercanía al Señor nos ayudan a llevar a cabo ese discernimiento.
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Marcos 7, 1-13
En aquel tiempo, se reunieron junto a Jesús los fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén; y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. (Pues los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos, restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y, al volver de la plaza, no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas).
Y los fariseos y los escribas le preguntaron:
«¿Por qué no caminan tus discípulos según las tradiciones de los mayores y comen el pan con manos impuras?».
Él les contestó:
«Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito:
"Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. El culto que me dan está vacío, porque la doctrina que enseñan son preceptos humanos." Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres».
Y añadió:
«Anuláis el mandamiento de Dios por mantener vuestra tradición. Moisés dijo: "Honra a tu padre y a tu madre" y "el que maldiga a su padre o a su madre es reo de muerte". Pero vosotros decís: “Si uno le dice a su padre o a la madre: los bienes con que podría ayudarte son ‘corbán’, es decir, ofrenda sagrada”, ya no le permitís hacer nada por su padre o por su madre, invalidando la Palabra de Dios. Con esa tradición que os trasmitís; y hacéis otras muchas cosas semejantes».

lunes, 11 de febrero de 2019

Esperanza de los que sufren...

Nuestra Señora de Lourdes
En Jesús se concentran la fe y la esperanza de un pueblo. Hombres y mujeres que representan a los más humildes, los que confían en Dios y ven recompensada su espera con la venida del Mesías.  La acción de Dios es también respuesta a la llamada interpelante del hombre de fe.
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Marcos 6, 53-56
En aquel tiempo, terminada la travesía, Jesús y sus discípulos llegaron a Genesaret y atracaron.
Apenas desembarcados, lo reconocieron y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaba los enfermos en camillas.
En los pueblos, ciudades o aldeas donde llegaba colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos la orla de su manto; y los que lo tocaban se ponían sanos.

domingo, 10 de febrero de 2019

Te haré pescador de hombres...

V Domingo del Tiempo Ordinario
Tras anunciar su programa en la Sinagoga en Nazaret, Jesús inicia el anuncio del Reino convocando a los primeros discípulos. Toma la iniciativa y elige a unos cuantos hombres para que le sigan, estén a su lado, le conozcan, le amen y se dispongan a empezar algo increíble, ser pescadores de hombres, dejando todo lo que están haciendo. Parece que es importante no tener miedo… Hoy, Jesús sigue llamando…
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Lucas 5, 1 -11
En aquel tiempo, la gente se agolpaba alrededor de Jesús para oír la Palabra de Dios. Estando él de pie junto al lago de Genesaret, vio dos barcas que estaban en la orilla; los pescadores, que habían desembarcado, estaban lavando las redes.
Subiendo a una de las barcas, que era la de Simón, le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente.
Cuando acabó de hablar, dijo a Simón:
«Rema mar adentro, y echad vuestras redes para la pesca».
Respondió Simón y dijo:
«Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos cogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes».
Y, puestos a la obra, hicieron una redada tan grande de peces que las redes comenzaban a reventarse. Entonces hicieron señas a los compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Vinieron y llenaron las dos barcas, hasta el punto de que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús diciendo:
«Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador».
Y es que el estupor se había apoderado de él y de los que estaban con él, por la redada de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.
Jesús dijo a Simón:
«No temas; desde ahora serás pescador de hombres».
Ellos sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.

sábado, 9 de febrero de 2019

Y también el Señor es nuestro descanso...

La misión no se agota en el envío. Nuestra tarea es don que se cultiva en el encuentro íntimo con el Señor. Necesitamos descansar, porque a veces la tarea es dura. Y ¿no hay brazos más acogedores y mejores que los mismos que se abrieron en la cruz ofreciéndose a toda la humanidad por y con amor.
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Marcos 6, 30-34
En aquel tiempo, los apóstoles volvieron a reunirse con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.
Él les dijo:
«Venid vosotros solos a un sitio tranquilo a descansar un poco».
Porque eran tantos los que iban y venían, que no encontraban tiempo ni para comer.
Se fueron en barca a solas a un lugar desierto.
Muchos los vieron marcharse y los reconocieron; entonces de todas las aldeas fueron corriendo por tierra a aquel sitio y se les adelantaron. Al desembarcar, Jesús vio una multitud y se compadeció de ellos, porque andaban como ovejas que no tienen pastor; y se puso a enseñarles muchas cosas.

viernes, 8 de febrero de 2019

La fragilidad reñida con la fe...

Herodes no es capaz de proteger a Juan, por mucho que pensase que era un hombre justo. En ocasiones renunciamos a nuestros propios principios por razones poco coherentes. Preferimos ceder a lo que los demás piensan de mí o esperan de mí. La fe no tiene medias tintas...
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Marcos 6, 14-29
En aquel tiempo, como la fama de Jesús se había extendido, el rey Herodes oyó hablar de él.
Unos decían:
«Juan el Bautista ha resucitado, de entre los muertos y por eso las fuerzas milagrosas actúan en él».
Otros decían:
«Es Elías».
Otros:
«Es un profeta como los antiguos».
Herodes, al oírlo, decía:
«Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado».
Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado. El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano Filipo, y Juan le decía que no le era lícito tener a la mujer de su hermano. Herodías aborrecía a Juan y quería matarlo pero no podía, porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre justo y santo, y lo defendía. Al escucharlo quedaba muy perplejo, aunque lo oía con gusto.
La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea. La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados. El rey le dijo a la joven:
«Pídeme lo que quieras, que te lo daré».
Y le juró:
«Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino».
Ella salió a preguntarle a su madre:
«¿Qué le pido?».
La madre le contestó:
«La cabeza de Juan el Bautista».
Entró ella enseguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió:
«Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista».
El rey se puso muy triste; pero, por el juramento y los convidados no quiso desairarla. Enseguida le mandó a uno de su guardia que trajese la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre.
Al enterarse sus discípulos fueron a recoger el cadáver y lo pusieron en un sepulcro.

jueves, 7 de febrero de 2019

Para el camino un bastón y nada más...

¡De cuántas cosas nos rodeamos a diario! ¡Cuántas veces pensamos que nuestra misión depende de los medios que pongamos en ella! No es lo que nos dice el Señor. “Para el camino un bastón, nada más”. La fe puesta en el Señor, un corazón dispuesto y la alegría en el rostro por sentirnos llamados… ¿Es así de fuerte nuestra fe?
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Marcos 6, 7-13
En aquel tiempo, Jesús llamó a los Doce y los fue enviando de dos en dos, dándoles autoridad sobre los espíritus inmundos. Les encargó que llevaran para el camino un bastón y nada más, pero ni pan, ni alforja, ni dinero suelto en la faja; que llevasen sandalias, pero no una túnica de repuesto.
Y decía:
«Quedaos en la casa donde entréis, hasta que os vayáis de aquel sitio. Y si un lugar no os recibe ni os escucha, al marcharos sacudíos el polvo de los pies, en testimonio contra ellos».
Ellos salieron a predicar la conversión, echaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.

miércoles, 6 de febrero de 2019

No pudo hacer ningún milagro...

San Pablo Miki y compañeros mártires
No fue ajenos Jesús a la realidad que vivimos a diario en nuestra sociedad. En no pocas ocasiones se intenta desacreditar el mensaje desacreditando al mensajero. Ante ello la respuesta de Jesús es contundente. Debido a la desconfianza de los que le rodeaban “no pudo hacer ningún milagro”. Es la falta de fe la causa principal de ese desaliento. Es nuestro corazón derrotado y estrecho de miras.
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Marcos 6, 1-6
En aquel tiempo, Jesús se dirigió a su ciudad y lo seguían sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: «¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada? ¿Y esos milagros que realizan sus manos? ¿No es este el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?». Y se escandalizaban a cuenta de él. Les decía: «No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa». No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se admiraba de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

martes, 5 de febrero de 2019

Levántate...

Santa Águeda, Virgen y Mártir
Dios interviene en nuestras vidas, pero es necesaria nuestra respuesta generosa. La fe es poner en el centro de nuestra existencia la confianza en el Otro. Es la confianza lo que facilita la acción de Dios en nosotros.
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Marcos 5, 21-43
En aquel tiempo, Jesús atravesó de nuevo en barca a la otra orilla, se le reunió mucha gente a su alrededor, y se quedó junto al mar. Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y, al verlo, se echó a sus pies, rogándole con insistencia:
«Mi niña está en las últimas; ven, impón las manos sobre ella, para que se cure y viva».
Se fue con él y lo seguía mucha gente que lo apretujaba. Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía doce años. Había sufrido mucho a manos de los médicos y se había gastado en eso toda su fortuna; pero, en vez de mejorar, se había puesto peor. Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le tocó el manto, pensando: «Con sólo tocarle el manto curaré». Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias, y notó que su cuerpo estaba curado. Jesús, notando que había salido fuerza de él, se volvió en seguida, en medio de la gente y preguntaba:
«¿Quién me ha tocado el manto?».
Los discípulos le contestaron:
«Ves cómo te apretuja la gente y preguntas: "¿Quién me ha tocado? "».
Él seguía mirando alrededor, para ver a la que había hecho esto. La mujer se acercó asustada y temblorosa, al comprender lo que le había ocurrido, se le echó a los pies y le confesó toda la verdad.
Él le dice:
«Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz y queda curada de tu enfermedad».
Todavía estaba hablando, cuando llegaron de casa del jefe de la sinagoga para decirle:
«Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al maestro?».
Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga:
«No temas; basta que tengas fe».
No permitió que lo acompañara nadie, más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegan a casa del jefe de la sinagoga y encuentran el alboroto de los que lloraban y se lamentaban a gritos y después de entrar les dijo:
«¿Qué estrépito y qué lloros son éstos? La niña no está muerta, está dormida».
Se reían de él. Pero él los echó fuera a todos y, con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes, entró donde estaba la niña, la cogió de la mano y le dijo:
-«Talitha qumi» (que significa: «Contigo hablo, niña, levántate»).
La niña se levantó inmediatamente y echó a andar; tenía doce años. Y quedaron fuera de sí llenos de estupor. Les insistió en que nadie se enterase; y les dijo que dieran de comer a la niña.