sábado, 12 de octubre de 2019

Dichosos...


Nuestra Señora del Pilar
En Jesús los paisanos de la época reconocen una obra maravillosa. Y en la obra de Dios reconocen a la Madre de Dios. Pero Jesús no entra en el juego de los halagos. Para Jesús lo importante es la nueva fraternidad y, en consecuencia, las nuevas relaciones de filiación que se establecen. Los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen, los que escuchan la voluntad de Dios, esos son los verdaderos hijos de Dios, los que gozan de la dicha.

Lc 11,27-28
En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a las turbas, una mujer de entre el gentío levantó la voz diciendo:
-¡Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron! Pero él repuso:
-Mejor: ¡Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen!

viernes, 11 de octubre de 2019

Conmigo o contra mí...


La llegada del Reino es inevitable. Sin embargo, no es una imposición. Es la propuesta que exige una respuesta radicalmente libre del hombre. Eso sí, su aceptación implica el compromiso ineludible de formar parte del mismo Reino y poder convertirse en agente activo del anuncio del Reino de Dios.

Lc 11,15-26
En aquel tiempo, habiendo echado Jesús un demonio, algunos de entre la multitud dijeron:
-Si echa los demonios, es por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios.
Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo en el cielo.
El, leyendo sus pensamientos, les dijo:
-Todo reino en guerra civil va a la ruina y se derrumba casa tras casa.
Si también Satanás está en guerra civil, ¿cómo mantendrá su reino?
Vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belzebú; y si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces.
Pero si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el Reino de Dios ha llegado a vosotros.
Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros.
Pero si otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte el botín.
El que no está conmigo, está contra mí; el que no recoge conmigo, desparrama.
Cuando un espíritu inmundo sale de un hombre, da vueltas por el desierto, buscando un sitio para descansar; pero como no lo encuentra, dice:
-Volveré a la casa de donde salí.
Al volver se la encuentra barrida y arreglada.
Entonces va a coger otros siete espíritus peores que él, y se mete a vivir allí.
Y el final de aquel hombre resulta peor que el principio.

jueves, 10 de octubre de 2019

Buscad...


La relación de confianza que se establece con el Señor es recíproca. El compromiso de Dios con el ser humano es inquebrantable. Dios siempre da su si. Pero ¿y nosotros? ¿Damos nuestro si? A nuestra actitud de búsqueda Dios siempre responde.

Lc 11,5-13
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-Si alguno de vosotros tiene un amigo y viene a medianoche para decirle:
«Amigo, préstame tres panes
, pues uno de mis amigos ha venido de viaje
y no tengo nada que ofrecerle».
Y, desde dentro, el otro le responde:
«No me molestes; la puerta está cerrada;
mis niños y yo estamos acostados:
no puedo levantarme para dártelos».
Si el otro insiste llamando, yo os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por la importunidad se levantará y le dará cuanto necesite.
Pues así os digo a vosotros:
Pedid y se os dará,
buscad y hallaréis,
llamad y se os abrirá;
porque quien pide, recibe,
quien busca, halla,
y al que llama, se le abre.
¿Qué padre entre vosotros, cuando el hijo le pide pan, le dará una piedra?
¿O si le pide un pez, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión?
Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo piden?

miércoles, 9 de octubre de 2019

Padre...


La gran diferencia entre el modo de orar que nos propone Jesús respecto a otras oraciones es la relación que se establece con Dios. El Señor no es algo ajeno, extraño, lejano… no. Dios establece relaciones nuevas de filiación y fraternidad, lo que significa que la cercanía y la confianza son las características clave para acercarse a Dios Padre.

Lc 11,1-4
Una vez que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo:
-Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos.
El les dijo:
-Cuando oréis, decid: «Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, danos cada día nuestro pan del mañana, perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe algo, y no nos dejes caer en la tentación».

martes, 8 de octubre de 2019

Lo importante...


Es fácil ver en este evangelio la queja de Jesús a lo material. Sin embargo, lo material también es necesario para llevar adelante el resto de las cosas importantes de nuestras vidas. Jesús quiere que lo realmente importante tenga su espacio esencial entre nuestros quehaceres diarios. Si no dejamos un tiempo y un espacio para alimentar la vida interior y la relación con Dios que es lo que aporta sentido a nuestra vida.


Lc 10,38-42
En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa.
Esta tenía una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra.
Y Marta se multiplicaba para dar abasto con el servicio; hasta que se paró y dijo:
–Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano.
Pero el Señor le contestó:
–Marta, Marta: andas inquieta y nerviosa con tantas cosas: sólo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor, y no se la quitarán.

lunes, 7 de octubre de 2019

Invisibles a nuestros ojos...


Nuestra Señora, la Virgen del Rosario
El verdadero valor del amor se desarrolla cuando lo ejerces con quienes no tienes ningún tipo de lazo, más aún, con quien puede que te considere tu enemigo o tú así lo veas. Resulta fácil estremecerse ante la tragedia del amigo o del familiar y salir en su ayuda. Pero ¿cuántos sufren y a nuestros ojos parecen invisibles?

Lc 10,25-37
En aquel tiempo, se presentó un letrado y le preguntó a Jesús para ponerlo a prueba:
-Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?
El le dijo:
-¿Qué está escrito en la Ley?, ¿qué lees en ella?
El letrado contestó:
-«Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas y con todo tu ser. Y al prójimo como a ti mismo.»
El le dijo:
-Bien dicho. Haz esto y tendrás la vida.
Pero el letrado, queriendo aparecer como justo, preguntó a Jesús:
-¿Y quién es mi prójimo?
Jesús dijo:
-Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto. Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y, al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Y lo mismo hizo un levita que llegó a aquel sitio: al verlo dio un rodeo y pasó de largo.
Pero un samaritano que iba de viaje, llegó a donde estaba él y, al verlo, le dio lástima, se le acercó, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino y, montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó. Al día siguiente sacó dos denarios y, dándoselos al posadero, le dijo:
-Cuida de él y lo que gastes de más yo te lo pagaré a la vuelta.
¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del que cayó en manos de los bandidos?
El letrado contestó:
-El que practicó la misericordia con él.
Díjole Jesús:
-Anda, haz tú lo mismo.

domingo, 6 de octubre de 2019

Más fe...


Domingo XXVII del Tiempo Ordinario
La humildad es un valor en extinción. Al menos en cuanto al reconocimiento social en nuestro actual modelo de convivencia. Valoramos más otras cosas, el éxito, la victoria, … Atrás quedan aquellos tiempos en los que mostrarse humilde era visto como una virtud. Sin embargo a los ojos de Dios la humildad es una actitud del creyente. Ver con los ojos de la fe significa también reconocer la propia debilidad.

Lc 17,5-10
En aquel tiempo, los Apóstoles dijeron al Señor:
-Auméntanos la fe.
El Señor contestó:
-Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: «Arráncate de raíz y plántate en el mar», y os obedecería.
Suponed que un criado vuestro trabaja como labrador o como pastor, cuando vuelve del campo, ¿quién de vosotros le dice: «En seguida, ven y ponte a la mesa?»
¿No le diréis: «Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo; y después comerás y beberás tú?» ¿Tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: Cuando hayáis hecho todo lo mandado, decid:
«Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer.»