martes, 4 de junio de 2019

Ellos eres tú...


Jesús pide al Padre por “ellos”. “Ellos” son, ni más ni menos, que los que han depositado la confianza en el mensaje y la vida coherente de Jesús. “Ellos” son los que tienen fe y se comprometen con los próximos por la fe en Jesucristo. “Ellos” son cada uno de los creyentes que generación tras generación han extendido en el tiempo el Evangelio. “Ellos” son quienes hoy seguimos siendo testigos de la obra salvadora de Dios. “Ellos” eres tú.

Jn 17,1-11a
En aquel tiempo, Jesús, levantando los ojos al cielo, dijo:
«Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique y, por el poder que tú le has dado sobre toda carne, dé la vida eterna a los que le confiaste. Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, único Dios verdadero, y a tu enviado, Jesucristo. Yo te he glorificado sobre la tierra, he coronado la obra que me encomendaste. Y ahora, Padre, glorifícame cerca de ti, con la gloria que yo tenía cerca de ti, antes que el mundo existiese.
He manifestado tu nombre a los hombres que me diste de en medio del mundo. Tuyos eran, y tú me los diste, y ellos han guardado tu palabra. Ahora han conocido que todo lo que me diste procede de ti, porque yo les he comunicado las palabras que tú me diste, y ellos las han recibido, y han conocido verdaderamente que yo salí de ti, y han creído que tú me has enviado. Te ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por éstos que tú me diste, y son tuyos. Sí, todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío; y en ellos he sido glorificado. Ya no voy a estar en el mundo, pero ellos están en el mundo, mientras yo voy a ti.»

lunes, 3 de junio de 2019

Bienaventurados...

San Carlos Luanga y compañeros mártires
El camino de la felicidad no es una ruta de fácil recorrido, pero la recompensa merece la pena. Decía el recientemente fallecido Eduardo Punset, que la felicidad se produce cuando eres dueño de tu propia vida, cuando no dejas que el miedo se adueñe de las parcelas esenciales de la existencia humana. Cristo ofrece el camino seguro para no tener miedo. Insiste a sus discípulos en la premisa de que la fe resta poder al miedo, nos sigue insistiendo a nosotros.

Mt 5,1-12a
En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sen­tó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles:
-«Dichosos los pobres en el espíritu,
porque de ellos es el reino de los cielos.
Dichosos los sufridos,
porque ellos heredarán la tierra.
Dichosos los que lloran,
porque ellos serán consolados.
Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia,
porque ellos quedarán saciados.
Dichosos los misericordiosos,
porque ellos alcanzarán misericordia.
Dichosos los limpios de corazón,
porque ellos verán a Dios.
Dichosos los que trabajan por la paz,
porque ellos se llamarán los Hijos de Dios.
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia,
porque de ellos es el reino de los cielos.
Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo.

domingo, 2 de junio de 2019

Seréis mis testigos...


Solemnidad de la Ascensión del Señor
Testigos… Esta es la palabra clave. El testigo no solo ha visto y ha escuchado, sino que se convierte en el principal mensajero de la buena noticia. El testigo se identifica con el mensaje hasta el punto de dejarse transformar.


Lc 24,46-53
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
- «Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén.
Y vosotros sois testigos de esto. Yo os enviaré lo que mi Padre ha prometido; vosotros quedaos en la ciudad, hasta que os revistáis de la fuerza de lo alto.»
Después los sacó hacia Betania, y levantando las manos, los bendijo.
Y mientras los bendecía, se separó de ellos (subiendo hacia el cielo).
Ellos se volvieron a Jerusalén con gran alegría y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios.

sábado, 1 de junio de 2019

Nueva incorporación a la Iglesia en Andavías...

El sábado, 1 de junio, la comunidad parroquial de Andavías acogió, a través del sacramento del Bautismo, a un nuevo cristiano. Alberto, hijo de Alberto y Sara, recibió el sacramento del Bautismo en la parroquia de San Miguel de Andavías. Enhorabuena a los padres, padrinos, familiares y a toda la comunidad cristiana de Andavías. Hacemos extensiva esta buena noticia a toda la Unidad Pastoral, pues a través del bautismo nos incorporamos a la Iglesia. Es el primero de los sacramentos y en este momento de penuria demográfica es también motivo de alegría para todos.


Novena a la Santísima Virgen de La Hiniesta - La Hiniesta

Dejamos en este apartado la Novena a la Virgen del Castillo de Montamarta. Puedes descargarla o abrirla haciendo "click" en la imagen



Pide, confía...


San Justino, Mártir
Pedid y recibiréis… Las palabras de Jesús son muy claras. El problema es que quizá no confiamos lo suficiente. Hemos puesto la confianza en aquello que se ve, en lo aparente, en lo visual… pero nos estamos olvidando de la esencia de las cosas y de las personas. Hemos dejado a un lado aquellos valores que nos unen, que nos construyen como humanidad fraternal… ¿Dónde hemos puesto nuestros ojos?


Jn 16,23b-28
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
- «Yo os aseguro, si pedís algo al Padre en mi nombre, os lo dará.
Hasta ahora no habéis pedido nada en mi nombre; pedid, y recibiréis, para que vuestra alegría sea completa. Os he hablado de esto en comparaciones; viene la hora en que ya no hablaré en comparaciones, sino que os hablaré del Padre claramente.
Aquel día pediréis en mi nombre, y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os quiere, porque vosotros me queréis y creéis que yo salí de Dios.
Salí del Padre y he venido al mundo, otra vez dejo el mundo y me voy al Padre.»

viernes, 31 de mayo de 2019

¿Cabizbajos? ¿Por qué...?


La visitación de la Virgen María
La visita de María a Isabel genera una alegría inmensa. La visita del Resucitado a la Iglesia debe ser signo de una inmensa y contagiosa alegría. Con qué facilidad se nos percibe a los cristianos tristes, cabizbajos, … Hemos convertido nuestra fe en un cúmulo de compromisos éticos y hemos olvidado que el verdadero motor de nuestra fe es la irrenunciable alegría de la buena noticia. Pascua es un tiempo de gracia para recuperar la presencia alegre del resucitado en nuestros corazones.


Lc 1,39-56
En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito:
-«¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.»
María dijo:
-«Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia
-como lo habla prometido a nuestros padres –
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.»
María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.