sábado, 5 de octubre de 2019

El don de recibir...


Témporas de acción de gracias. San Atilano
Finalizada la época de la cosecha era el momento de dar gracias a Dios por los frutos recogidos de la tierra con esfuerzo y trabajo. Este es el origen de esta fiesta. Pero también celebramos hoy la fiesta de San Atilano, Patrón de la Diócesis de Zamora. Doble motivo para dar gracias a Dios y seguir pidiendo que envíe obreros a su mies y para que pronto nos envíe un pastor.

Mt 7,7-11: Quien pide, recibe.
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre. Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le va a dar una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre del cielo dará cosas buenas a los que le piden!»

viernes, 4 de octubre de 2019

Inauguración del curso pastoral 2019-2020


Una respuesta que compromete...


San Francisco de Asís
No todos los hombres acogen la Palabra de Dios. El Evangelio es una propuesta que el hombre recibe, es un regalo; pero no todos los hombres lo acogen como tal. En Jesús se unen Palabra y Vida. Rechazar la una es rechazar al Otro. Por eso el Evangelio exige una respuesta coherente que comprometa la vida misma.

Lc 10,13-16
En aquel tiempo, dijo Jesús:
-¡Ay de ti Corozaín, ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, vestidos de sayal y sentados en la ceniza.
Por eso el juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras.
Y tú, Cafarnaún, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al abismo.
Quien a vosotros os escucha, a mí me escucha; quien a vosotros os rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado.

San Francisco de Asís

(Giovanni di Pietro Bernardone; Asís, actual Italia, 1182 - id., 1226) Religioso y místico italiano, fundador de la orden franciscana. Casi sin proponérselo lideró San Francisco un movimiento de renovación cristiana que, centrado en el amor a Dios, la pobreza y la alegre fraternidad, tuvo un inmenso eco entre las clases populares e hizo de él una veneradísima personalidad en la Edad Media. La sencillez y humildad del pobrecito de Asís, sin embargo, acabó trascendiendo su época para erigirse en un modelo atemporal, y su figura es valorada, más allá incluso de las propias creencias, como una de las más altas manifestaciones de la espiritualidad cristiana.



jueves, 3 de octubre de 2019

Levántate...


San Francisco de Borja, Presbítero
El discípulo no necesita nada para el camino. El corazón abierto para escuchar a la humanidad que ansía la incansable búsqueda de la felicidad y la propuesta del Señor como el tesoro que colma los anhelos del hombre. Nada más. Solo hay que levantarse y ponerse en camino. Quizá esto es lo que más nos cueste. Nos hemos acostumbrado a verlo todo desde el sillón de casa, a través de una pantalla.

Lc 10,1-12
En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos, y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía:
–La mies es abundante y los obreros pocos: rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies.
¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino.
Cuando entréis en una casa, decid primero: «Paz a esta casa». Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros.
Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan: porque el obrero merece su salario.
No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: «está cerca de vosotros el Reino de Dios».
Cuando entréis en un pueblo y no os reciban, salid a la plaza y decid: «Hasta el polvo de vuestro pueblo, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre vosotros. De todos modos, sabed que está cerca el Reino de Dios».
Os digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para ese pueblo.

miércoles, 2 de octubre de 2019

De dónde te viene la luz...


Santos Ángeles Custodios
El discípulo que recorre el camino recibirá aplausos… seguro. La palabra del discípulo es atractiva y no deja a nadie indiferente, porque viene de Dios. Pero a veces podemos creer que es nuestra palabra la que recibe los aplausos y menospreciar a los más pequeños. Por eso es bueno mantenerse fiel a la Palabra recibida. La clave no está en ser el mayor, sino el más pequeño. Es servir a los demás y en ellos al Reino.

Mt 18,1-5.10
En cierta ocasión, los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron:
«¿Quién es más grande en el Reino de los cielos?»
Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos y les dijo: «Yo les aseguro a ustedes que si no cambian y no se hacen como los niños, no entrarán en el Reino de los cielos. Así pues, quien se haga pequeño como este niño, ése es el más grande en el Reino de los cielos. Y el que reciba a un niño como éste en mi nombre, me recibe a mí.
Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, pues yo les digo que sus ángeles, en el cielo, ven continuamente el rostro de mi Padre, que está en el cielo».

martes, 1 de octubre de 2019

El camino no es fácil...


Santa Teresa del Niño Jesús, virgen y doctora de la Iglesia
En el camino de la fe y de la respuesta generosa al Señor para construir el Reino de Dios ni lo más rápido, ni lo más fácil suele ser el mejor camino. El camino de la fe te obliga a tomar decisiones clave, a renunciar a ciertas cosas, a enfrentarte a la corriente y luchar con el escudo de la fe por llegar al final del viaje. Ese camino hacia la gloria pasa, irremediablemente por la cruz .

Lc 9,51-56: Tomó la decisión de ir a Jerusalén.
Cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros por delante.
De camino entraron en una aldea de Samaria para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron, porque se dirigía a Jerusalén.
Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le preguntaron:
-Señor, ¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo y acabe con ellos?
El se volvió y les regañó, y dijo:
-No sabéis de qué espíritu sois. Porque el Hijo del Hombre no ha venido a perder a los hombres, sino a salvarlos.
Y se marcharon a otra aldea.