sábado, 14 de diciembre de 2019

Si supiésemos ver...


San Juan de la Cruz. Sábado II Semana de Adviento
Dios se da a conocer tal cual es y, sin embargo, nosotros nos empeñamos en que se presente a nosotros como a nosotros nos gustaría que fuese. ¡Cuántos dioses tendríamos! Uno a gusto de cada uno. Si estuviésemos atentos sabríamos leer los rastros de Dios

Mt 17,10-13
Cuando bajaban de la montaña, los discípulos preguntaron a Jesús:
-«¿Por qué dicen los escribas que primero tiene que venir Elías?»
Él les contestó:
-«Elías vendrá y lo renovará todo. Pero os digo que Elías ya ha venido, y no lo reconocieron, sino que lo trataron a su antojo. Así también el Hijo del hombre va a padecer a manos de ellos.»
Entonces entendieron los discípulos que se refería a Juan el Bautista.

viernes, 13 de diciembre de 2019

El dilema del niño caprichoso...


Santa Lucía. Viernes II Semana de Adviento
El Adviento es un tiempo idóneo para detenerse, dejar a un lado tantas cosas vacías que nos interpelan y poner a punto nuestra relación con Dios. Porque cuando apartamos todas las máscaras que nos ocultan bajo apariencias caprichosas encontramos la verdadera sabiduría de Dios, la que nos hace ser nosotros mismos.

Mt 11,16-19
En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
-«¿A quién se parece esta generación? Se parece a los niños sentados en la plaza, que gritan a otros:
"Hemos tocado la flauta, y no habéis bailado; hemos cantado lamentaciones, y no habéis llorado."
Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: "Tiene un demonio." Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: "Ahí tenéis a un comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores."
Pero los hechos dan razón a la sabiduría de Dios.»

jueves, 12 de diciembre de 2019

Hombres de esperanza...


Jueves II Semana de Adviento
Aparece Juan el Bautista en escena. El hombre que prepara el camino al Mesías. El profeta que grita la Palabra del Señor. Quien anuncia la llegada de la salvación en tiempos convulsos. ¡Cuántos Juan Bautista hacen falta hoy! Hombres cargados de esperanza dispuestos a no amilanarse ante la verdad.

Mt 11,11-15
En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
-«Os aseguro que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan, el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él. Desde los días de Juan, el Bautista, hasta ahora se hace violencia contra el reino de Dios, y gente violenta quiere arrebatárselo. Los profetas y la Ley han profetizado hasta que vino Juan; él es Elías, el que tenía que venir, con tal que queráis admitirlo. El que tenga oídos que escuche.»

miércoles, 11 de diciembre de 2019

Sin agobios


Miércoles II Semana de Adviento
Hemos construido una forma de ser y estar en el mundo marcada por la inmediatez, la competencia, el consumo y la fragilidad. Nada de esto nos conduce a la paz. Más bien al contrario. No es de extrañar que nos sintamos vacíos, solos y agobiados. Revisemos nuestros criterios existenciales y devolvámosle a Dios su espacio en nuestra vida.

Mt 11,28-30
En aquel tiempo, exclamó Jesús:
-«Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.»

martes, 10 de diciembre de 2019

Testigos...


Martes II Semana de Adviento
A las puertas de la llegada del Señor, ni un solo corazón puede quedar sin oír la voz del mensajero. Luego decidirá libremente si escuchar de manera activa o desoír la Palabra. Pero todos deben tener la oportunidad. Y en esto los bautizados somos testigos cualificados.

Mt 18,12-14
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«¿Qué os parece? Suponed que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, ¿no deja las noventa y nueve en el monte y va en busca de la perdida? Y si la encuentra, os aseguro que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían extraviado. Lo mismo vuestro Padre del cielo: no quiere que se pierda ni uno de estos pequeños.»

lunes, 9 de diciembre de 2019

Demasiado Ruido...


Lunes de la II Semana de Adviento
El ser humano tiene esa capacidad especial para admirarse de lo que cada día percibe a su alrededor. Cosas maravillosas que suceden y tragedias imposibles de medir. Pero todo entra en la maravillosa existencia del hombre sobre la tierra. Todo ello forma parte de la historia que protagonizamos y en la que Dios irrumpió. Sin embargo, como cantaba Sabina, hay tanto, tanto ruido que al final llegó el final. Que el ruido no nos lleve al olvido de sentir y ponernos en camino.

Lc 5,17-26
Un día estaba Jesús enseñando, y estaban sentados unos fariseos y maestros de la ley, venidos de todas las aldeas de Galilea, Judea y Jerusalén. Y el poder del Señor lo impulsaba a curar.
Llegaron unos hombres que traían en una camilla a un paralítico y trataban de introducirlo para colocarlo delante de él. No encontrando por donde introducirlo, a causa del gentío, subieron a la azotea y, separando las losetas, lo descolgaron con la camilla hasta el centro, delante de Jesús. Él, viendo la fe que tenían, dijo:
-«Hombre, tus pecados están perdonados.»
Los escribas y los fariseos se pusieron a pensar:
-«¿Quién es éste que dice blasfemias? ¿Quién puede perdonar pecados más que Dios?»
Pero Jesús, leyendo sus pensamientos, les replicó:
-«¿Qué pensáis en vuestro interior? ¿Qué es más fácil: decir "tus pecados quedan perdonados", o decir "levántate y anda"?
Pues, para que veáis que el Hijo del hombre tiene poder en la tierra para perdonar pecados -dijo al paralítico-: A ti te lo digo, ponte en pie, toma tu camilla y vete a tu casa.»
El, levantándose al punto, a la vista de ellos, tomó la camilla donde estaba tendido y se marchó a su casa dando gloria a Dios.
Todos quedaron asombrados, y daban gloria a Dios, diciendo llenos de temor:
-«Hoy hemos visto cosas admirables.»

domingo, 8 de diciembre de 2019

La mujer que miraba de otra manera...


Inmaculada Concepción de la Virgen María
María, una de las figuras emblemáticas del Adviento. La mujer que espera y confía. La mujer que a ciegas dispone su corazón a recibir al Señor. La mujer que se alegra. María, la mujer que hace real la voluntad de Dios. María, la madre que abre las puertas del corazón de la humanidad al Dios que se implica directamente en el devenir del género humano.

Lc 1,26-38
En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo:
-«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.»
Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo:
-«No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin.»
Y María dijo al ángel:
-«¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?»
El ángel le contestó:
-«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible.»
María contestó:
-«Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra.»
Y la dejó el ángel.