martes, 11 de junio de 2024

Sois la luz...

San Bernabé, apóstol

Martes de la X Semana del Tiempo Ordinario

El discípulo que vive con intensidad su relación con Dios está llamado a ser testigo en lo cotidiano. Día a día la sal y la luz dan vida. Dan sabor a lo que hacemos y aportan otra forma de mirar la realidad. Así actúa la fe en las personas que abren su corazón a Dios.


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Mt 5,13-16

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?

No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente.

Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.

Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.

Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos».


domingo, 9 de junio de 2024

Estos son mi madre y mis hermanos...

 X Domingo del Tiempo Ordinario

Las palabras de Jesús sorprenden a todos los que lo escuchan. No dejan a nadie indiferente. Unos lo tildan de loco o desequilibrado, otros de blasfemo o de obrar en nombre del demonio. No deja de ser un intento de buscar explicaciones a aquellas resistencias que tienen en sus oídos y en su corazón. No es raro que nos ocurra a nosotros lo mismo. Dios da un paso al frente y sale a nuestro encuentro, pero es posible que estemos muy a gusto en nuestra zona de confort.


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Mc 3,20-35

En aquel tiempo, Jesús llegó a casa con sus discípulos y de nuevo se juntó tanta gente que no los dejaban ni comer.

Al enterarse su familia, vinieron a llevárselo, porque se decía que estaba fuera de sí.

Y los escribas que habían bajado de Jerusalén decían:

«Tiene dentro a Belzebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios».

Él los invitó a acercarse y les hablaba en parábolas:

«¿Cómo va a echar Satanás a Satanás? Un reino dividido internamente no puede subsistir; una familia dividida no puede subsistir. Si Satanás se rebela contra sí mismo, para hacerse la guerra, no puede subsistir, está perdido. Nadie puede meterse en casa de un hombre forzudo para arramblar con su ajuar, si primero no lo ata; entonces podrá arramblar con la casa.

En verdad os digo, todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre».

Se refería a los que decían que tenía dentro un espíritu inmundo.

Llegan su madre y sus hermanos y, desde fuera, lo mandaron llamar.

La gente que tenía sentada alrededor le dice:

«Mira, tu madre y tus hermanos y tus hermanas están fuera y te buscan».

Él les pregunta:

«¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?».

Y mirando a los que estaban sentados alrededor, dice:

«Estos son mi madre y mis hermanos. El que haga la voluntad de Dios, ese es mi hermano y mi hermana y mi madre».

miércoles, 5 de junio de 2024

Un Dios muy vivo...

San Bonifacio, obispo y mártir

Miércoles IX Semana del Tiempo Ordinario

Los saduceos pretender hacer un Dios a su manera. Hacen preguntas a Jesús esperando éste justifique lo que ellos piensan de antemano. Hacer un dios a su medida es una tentación que la humanidad ha tenido a lo largo del tiempo. Lo difícil es aceptar a Dios como es. Un Dios vivo, que ama y se compromete con el hombre. No es raro sentirnos saduceos y esperar a que Dios justifique nuestras ideas y satisfaga nuestras demandas. Hablar con Dios no es hacer monólogos, es escuchar también… Dios te habla.


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Mc 12,18-27

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos saduceos, los cuales dicen que no hay resurrección, y le preguntaron:

«Maestro, Moisés nos dejó escrito: “Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer pero no hijos, que se case con la viuda y dé descendencia a su hermano”.

Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos; el segundo se casó con la viuda y murió también sin hijos; lo mismo el tercero; y ninguno de los siete dejó hijos. Por último murió la mujer.

Cuando llegue la resurrección y resuciten, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete han estado casados con ella».

Jesús les respondió:

«¿No estáis equivocados, por no entender la Escritura ni el poder de Dios? Pues cuando resuciten, ni los hombres se casarán ni las mujeres serán dadas en matrimonio, serán como ángeles del cielo.

Y a propósito de que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en el episodio de la zarza, lo que le dijo Dios: “Yo soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob”? No es Dios de muertos, sino de vivos. Estáis muy equivocados».


martes, 4 de junio de 2024

¿Por qué me tentáis?

Martes de la IX Semana del Tiempo Ordinario

Ante la incomodidad de las palabras de Jesús, el judaísmo oficial bueca encontrar en él un punto débil, un talón de Aquiles donde asestar el golpe al mensaje que anuncia. Se les escapa un pequeño detalle. La coherencia que Jesús mantiene no es la coherencia que buscamos los humanos y que mayoritariamente rompemos con nuestras propias contradicciones, debilidades o pecados. La coherencia de Dios se asienta en el amor y esas raíces no se secan fácilmente.


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Mc 12,13-17

En aquel tiempo, enviaron a Jesús algunos de los fariseos y de los herodianos, para cazarlo con una pregunta.

Se acercaron y le dijeron:

«Maestro, sabemos que eres veraz y no te preocupa lo que digan; porque no te fijas en apariencias, sino que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad. ¿Es lícito pagar impuesto al César o no? ¿Pagamos o no pagamos?».

Adivinando su hipocresía, les replicó:

«¿Por qué me tentáis? Traedme un denario, que lo vea».

Se lo trajeron. Y él les preguntó:

«¿De quién es esta imagen y esta inscripción?».

Le contestaron:

«Del César».

Jesús les replicó:

«Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios».

Y se quedaron admirados.


lunes, 3 de junio de 2024

Es el Señor quien lo ha hecho...

San Carlos Luanga y compañeros mártires
Lunes de la IX Semana del Tiempo Ordinario
Jesús es incómodo. Es molesto. Jesús no es conformista. Es un profeta que con su palabra y su vida anuncia un tiempo radicalmente nuevo, donde el orden de prioridades de altera. Y este anuncio se convierte en una dura crítica a lo establecido. A la humanidad afectada le mueve el egoísmo, la ambición convertida en avaricia que encumbra a unos pocos y excluye a muchos. Y para no alterar el ritmo de la sociedad están dispuestos a matar. La sangre de los inocentes clama al cielo, como lo hizo en Egipto. La misma sangre se convertirá en la nueva alianza. Dios se compromete con el ser humano, especialmente con los apartados.


Mc 12,1-12
En aquel tiempo, Jesús se puso a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes, a los escribas y a los ancianos:
«Un hombre plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó un lagar, construyó una torre, la arrendó a unos labradores y se marchó lejos. A su tiempo, envió un criado a los labradores, para percibir su tanto del fruto de la viña. Ellos lo agarraron, lo azotaron y lo despidieron con las manos vacías. Les envió de nuevo otro criado; a este lo descalabraron e insultaron. Envió a otro y lo mataron; y a otros muchos, a los que azotaron o los mataron.
Le quedaba uno, su hijo amado. Y lo envió el último, pensando:
“Respetarán a mi hijo”.
Pero los labradores se dijeron:
“Este es el heredero. Venga, lo matamos y será nuestra la herencia”.
Y, agarrándolo, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña.
¿Qué hará el dueño de la viña? Vendrá, hará perecer a los labradores y arrendará la viña a otros.
¿No habéis leído aquel texto de la Escritura: “La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente”?».
Intentaron echarle mano, porque comprendieron que había dicho la parábola por ellos; pero temieron a la gente y, dejándolo allí, se marcharon.

 

domingo, 2 de junio de 2024

Esta es mi sangre de la alianza...

Corpus Christi

IX Domingo del Tiempo Ordinario

La Pascua judía que actualiza el paso del Señor por la vida del pueblo judío, se transforma en la nueva y definitiva pascua sellada con el sacrificio del nuevo cordero pascual, Jesucristo. Es el acto de amor más grande, la entrega de la vida por los otros. Dios mismo que se inmola por nosotros. Jamás un acto de amor tan grande ha traspasado la historia de la humanidad. Los cristianos reconocemos en la eucaristía este acto de amor y lo actualizamos constantemente.


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Mc 14,12-16.22-26

El primer día de los Ácimos, cuando se sacrificaba el cordero pascual, le dijeron a Jesús sus discípulos:

«¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua?».

Él envió a dos discípulos diciéndoles:

«Id a la ciudad, os saldrá al paso un hombre que lleva un cántaro de agua; seguidlo, y en la casa adonde entre, decidle al dueño: “El Maestro pregunta: ¿Cuál es la habitación donde voy a comer la Pascua con mis discípulos?”.

Os enseñará una habitación grande en el piso de arriba, acondicionada y dispuesta. Preparádnosla allí».

Los discípulos se marcharon, llegaron a la ciudad, encontraron lo que les había dicho y prepararon la Pascua.

Mientras comían, Jesús tomó pan y, pronunciando la bendición, lo partió y se lo dio diciendo:

«Tomad, esto es mi cuerpo».

Después tomó el cáliz, pronunció la acción de gracias, se lo dio y todos bebieron.

Y les dijo:

«Esta es mi sangre de la alianza, que es derramada por muchos. En verdad os digo que no volveré a beber del fruto de la vid hasta el día que beba el vino nuevo en el reino de Dios».

Después de cantar el himno, salieron para el monte de los Olivos.


sábado, 1 de junio de 2024

Contestadme...

San Justino, mártir

Sábado VIII Semana del Tiempo Ordinario

Las palabras de Jesús no dejan a nadie indiferente. Sus contemporáneos se sorprenden. Por su autoridad, por sus gestos, por su forma de ser y estar en medio de la sociedad. ¿La autoridad viene de Dios? Seguramente la autoridad venga de la coherencia del mismo Dios. Un Dios que sale de sí por amor y se da a los hombres con absoluta y radical gratuidad. A veces las preguntas se acaban en sí mismas, basta contemplar.


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Mc 11,27-33

En aquel tiempo, Jesús y los discípulos volvieron a Jerusalén y, mientras este paseaba por el templo, se le acercaron los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, y le decían:

«¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te ha dado semejante autoridad para hacer esto?».

Jesús les replicó:

«Os voy a hacer una pregunta y, si me contestáis, os diré con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan ¿era del cielo o de los hombres? Contestadme».

Se pusieron a deliberar:

«Si decimos que es del cielo, dirá: “¿Y por qué no le habéis creído?”. ¿Pero cómo vamos a decir que es de los hombres?».

(Temían a la gente, porque todo el mundo estaba convencido de que Juan era un profeta).

Y respondieron a Jesús:

«No sabemos».

Jesús les replicó:

«Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto».