jueves, 11 de julio de 2024

Recibirá cien veces más...

 San Benito, abad

Jueves de la XIV Semana del Tiempo Ordinario

Es muy habitual ver todo lo relacionado con nuestra vida de fe como un modelo de esfuerzo y de renuncia. Apostar por el seguimiento de Jesús es visto como un cúmulo de renuncia a otras cosas. Sin embargo, a los discípulos los falta ver las cosas con los ojos de la fe, con los ojos de Dios. Podemos ver la vida de fe como una recompensa, una gracia, haber encontrado un tesoro tan grande que llena todo lo que somos y eso conlleva priorizar unas cosas frente a otras propuestas.


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Mt 19,27-29

En aquel tiempo, dijo Pedro a Jesús:

«Ya ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido; ¿qué nos va a tocar?».

Jesús les dijo:

«En verdad os digo: cuando llegue la renovación y el Hijo del hombre se siente en el trono de su gloria, también vosotros, los que me habéis seguido, os sentaréis en doce tronos para juzgar a las doce tribus de Israel.

Todo el que por mí deja casa, hermanos o hermanas, padre o madre, hijos o tierras, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna».

martes, 9 de julio de 2024

Como ovejas que no tienen pastor...

 Martes de la XIV Semana del Tiempo Ordinario

El Dios de los cristianos no es ajeno a lo que el ser humano vive, a sus gozos y esperanzas, pero también a su dolor y al sufrimiento. Dios escucha el clamor de su pueblo y se compadece, sufre con nosotros y toma partido. Pero ¿lo dejamos nosotros estar a nuestro lado? Los verdaderos testigos son instrumentos de Dios en este quehacer diario.


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Mt 9,32-38

En aquel tiempo, le llevaron a Jesús un endemoniado mudo. Y después de echar al demonio, el mudo habló.

La gente decía admirada:

«Nunca se ha visto en Israel cosa igual».

En cambio, los fariseos decían:

«Este echa los demonios con el poder del jefe de los demonios».

Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia.

Al ver a las muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, «como ovejas que no tienen pastor».

Entonces dice a sus discípulos:

«La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies».

lunes, 8 de julio de 2024

Impón tu mano sobre ella y vivirá...

 Lunes de la XIV Semana del Tiempo Ordinario

Los signos de la acción salvífica de Dios no son unilaterales. El corazón del ser humano tiene que estar dispuesto y ello solo se consigue con una respuesta de fe a la iniciativa de Dios. Cargar las responsabilidades sobre Dios es solo un intento de quitarnos el peso de creer. Y sí, la fe es un regalo, pero también es una tarea que hay que cultivar.


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Mt 9,18-26

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba, se acercó un jefe de los judíos que se arrodilló ante él y le dijo:

«Mi hija acaba de morir. Pero ven tú, impón tu mano sobre ella y vivirá».

Jesús se levantó y lo siguió con sus discípulos.

Entre tanto, una mujer que sufría flujos de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y le tocó la orla del manto, pensando que con solo tocarle el manto se curaría.

Jesús se volvió y al verla le dijo:

«¡Ánimo, hija! Tu fe te ha salvado».

Y en aquel momento quedó curada la mujer.

Jesús llegó a casa de aquel jefe y, al ver a los flautistas y el alboroto de la gente, dijo:

«¡Retiraos! La niña no está muerta, está dormida».

Se reían de él.

Cuando echaron a la gente, entró él, cogió a la niña de la mano y ella se levantó.

La noticia se divulgó por toda aquella comarca.

domingo, 7 de julio de 2024

¿Indiferentes...?

 XIV Domingo del Tiempo Ordinario

Podemos llamarlo asombro, escándalo o desconfianza, pero lo que es cierto es que las palabras de Jesús no dejan a nadie indiferente. Hoy deberíamos preguntarnos cómo nos dejan a nosotros las palabras del evangelio. Es posible que seamos nosotros los indiferentes.


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Mc 6,1-6

En aquel tiempo, Jesús se dirigió a su ciudad y lo seguían sus discípulos.

Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada:

«¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es esa que le ha sido dada? ¿Y esos milagros que realizan sus manos? ¿No es este el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?».

Y se escandalizaban a cuenta de él.

Les decía:

«No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa».

No pudo hacer allí ningún milagro, solo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se admiraba de su falta de fe.

Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

miércoles, 3 de julio de 2024

Dudas que fortalecen...

 Santo Tomás, Apóstol

Miércoles de la XIII Semana del T.O.

Es fácil ponerse en el lado bueno de las cosas, aunque sea el irreal. Y así solemos hacer cuando recordamos el episodio famoso de Tomás, a quien fácilmente etiquetamos con el incrédulo. Pero ¿acaso no somos nosotros los primeros en demandar pruebas para creer? ¿Acaso en la dificultad o en la bonanza no buscamos apoyarnos en seguridades tangibles que no siempre se corresponden con la fe? ¿Acaso la duda no nos ayuda a fortalecer nuestra fe?


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Jn 20,24-29

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían:

«Hemos visto al Señor».

Pero él les contestó:

«Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo».

A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:

«Paz a vosotros».

Luego dijo a Tomás:

«Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente».

Contestó Tomás:

«¡Señor mío y Dios mío!».

Jesús le dijo:

«¿Porque me has visto has creído? Bienaventurados los que crean sin haber visto».

martes, 2 de julio de 2024

¿Por qué tenéis miedo?

 Martes de la XIII Semana del T.O.

Navegamos por la vida confiando en nuestras destrezas y habilidades. Hasta que surgen las dificultades. Es entonces cuando el miedo no nos deja ser felices. Nos agobia, nos paraliza y no nos permite continuar. Entonces acudimos a Dios. Puede parecer exagerado, pero ¿acaso no es así nuestro peregrinar? Por eso la pregunta que el Señor nos plantea hoy ¿por qué tenéis miedo, hombres de poca fe?


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Mt 8,23-27

En aquel tiempo, subió Jesús a la barca, y sus discípulos lo siguieron.

En esto se produjo una tempestad tan fuerte, que la barca desaparecía entre las olas; él dormía. Se acercaron y lo despertaron gritándole:

«¡Señor, sálvanos, que perecemos!».

Él les dice:

«¿Por qué tenéis miedo, hombres de poca fe?».

Se puso en pie, increpó a los vientos y al mar y vino una gran calma. Los hombres se decían asombrados:

«¿Quién es este, que hasta el viento y el mar lo obedecen?».

lunes, 1 de julio de 2024

Te seguiré...

 Lunes de la XIII Semana del T.O.

Es posible que pensemos que seguir a Jesús es algo muy radical, pero Dios no pide más de lo que podemos dar. Lo que sí es verdad es que el seguimiento exige poner el corazón en lo realmente importante, en la fe en el Señor. No se puede seguir sin haber dispuesto nuestro interior, porque no es un acto de voluntad, sino una respuesta al don recibido.


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Mt 8,18-22

En aquel tiempo, viendo Jesús que lo rodeaba mucha gente, dio orden de cruzar a la otra orilla.

Se le acercó un escriba y le dijo:

«Maestro, te seguiré adonde vayas».

Jesús le respondió:

«Las zorras tienen madrigueras y los pájaros nidos, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza».

Otro, que era de los discípulos, le dijo:

«Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre».

Jesús le replicó:

«Tú, sígueme y deja que los muertos entierren a sus muertos».