miércoles, 7 de octubre de 2020

Padre...

Nuestra Señora la Virgen del Rosario. Miércoles de la XXVII Semana del Tiempo Ordinario

 

La mejor manera de dirigirse a Dios es simplemente llamarle Padre. Pero ello entraña una gran noticia. Llamarle Padre y dirigirse a Él como tal significa una cercanía filial que nos revela la verdadera identidad de Dios.


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Lucas 11, 1-4

Una vez que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo:

«Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos».

Él les dijo:

«Cuando oréis decid: "Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, danos cada día nuestro pan cotidiano, perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe, y no nos dejes caer en la tentación"».

martes, 6 de octubre de 2020

Andas inquieta...

Martes de la XXVII Semana del Tiempo Ordinario

 

Afanados en las cosas diarias, a veces nos olvidamos de lo realmente importante. Somos de acción y nos obsesionamos con hacer cosas, pero nuestra acción adolece de un posible vacío de sentido si no prestamos atención a la esencia de las cosas. De nada sirven las obras si son vacías.

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Lucas 10, 38-42

En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Esta tenía una hermana llamada María, que, sentada junto a los pies del Señor, escuchaba su palabra. Marta, en cambio, andaba muy afanada con los muchos servicios; hasta que, acercándose. dijo:

«Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para servir? Dile que me eche una mano».

Respondiendo, le dijo el Señor:

«Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; sólo una es necesaria. María, pues, ha escogido la parte mejor, y no le será quitada».

lunes, 5 de octubre de 2020

¡Cuánto más vuestro Padre...!

Témporas de Acción de Gracias Lunes de la XXVII Semana del Tiempo Ordinario

La confianza en Dios conduce a una fe inquebrantable. Es poner a Dios en el centro de nuestra existencia y pedir aquello que necesitamos. Como Padre que es no nos fallará, porque él nunca falla.


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Mateo 7, 7-11

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Pedid y se os dará, buscad y encontraréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, quien busca encuentra y al que llama se le abre.

Si a alguno de vosotros le pide su hijo pan, ¿le dará una piedra?; y si le pide pescado, ¿le dará una serpiente? Pues si vosotros, aun siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden!».

domingo, 4 de octubre de 2020

Arrendará la viña a otros...

San Francisco de Asís XXVII Domingo del Tiempo Ordinario

El rechazo a Jesús de los dirigentes del pueblo elegido, es el rechazo al designio de Dios. Otro pueblo recibirá el don para que la Salvación que Dios ofrece a los hombres de su fruto. Nosotros estamos ante la opción de rechazar la llegada del Reino o colaborar estrechamente en su expansión.


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Mateo 21, 33-43

En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:

«Escuchad otra parábola: Había un propietario que plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó en ella un lagar, construyó una torre, la arrendó a unos labradores y se marchó lejos.

Llegado el tiempo de los frutos, envió sus criados a los labradores para percibir los frutos que le correspondían. Pero los labradores, agarrando a los criados, apalearon a uno, mataron a otro, y a otro lo apedrearon.

Envió de nuevo otros criados, más que la primera vez, e hicieron con ellos lo mismo. Por último les mandó a su hijo, diciéndose: ‘Tendrán respeto a mi hijo’.

Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron: ‘Este es el heredero: venid, lo matamos y nos quedamos con su herencia’.

Y, agarrándolo, lo sacaron fuera de la viña y lo mataron. Cuando vuelva el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?».

Le contestaron:

«Hará morir de mala muerte a esos malvados y arrendará la viña a otros labradores que le entreguen los frutos a sus tiempos».

Y Jesús les dice:

«¿No habéis leído nunca en la Escritura:

"La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular.

Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente"?

Por eso os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se dará a un pueblo que produzca sus frutos».

sábado, 3 de octubre de 2020

Has revelado estas cosas a los pequeños...

 Sábado de la XXVI Semana del Tiempo Ordinario

La clave para entender el lenguaje de Dios es dejarse mirar por sus ojos. Es acoger desde la propia existencia la grandeza de Dios en nuestras vidas. No consiste en rebuscar en los rincones de la sabiduría humana, es dejarse guiar y contemplar la sabiduría de Dios. La que se esconde en la disponibilidad del corazón..


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Lucas 10, 17-24

En aquel tiempo, los setenta y dos volvieron con alegría diciendo:

«Señor, hasta los demonios se nos someten en tu nombre».

Jesús les dijo:

«Estaba viendo a Satanás caer del cielo como un rayo. Mirad: os he dado el poder de pisotear serpientes y escorpiones y todo poder del enemigo, y nada os hará daño alguno.

Sin embargo, no estéis alegres porque se os someten los espíritus; estad alegres porque vuestros nombres están inscritos en el cielo».

En aquella hora, se lleno de alegría en el Espíritu Santo y dijo:

«Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y a los entendidos, y las has revelado a los pequeños.

Si, Padre, porque así te ha parecido bien.

Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; ni quién es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiere revelar».

Y volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte:

«¡Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron».

viernes, 2 de octubre de 2020

Quién es el mayor...

Santos Ángeles Custodios Viernes de la XXVI Semana del Tiempo Ordinario

La sencillez, la humildad y la inocencia de la niñez, todo lo que perdemos en la madurez de nuestra vida, resulta que es la elección de Dios. Los elegidos libremente se disponen generosamente a abrir el corazón al mensaje del Reino de Dios. Volver a ser como niños, convertirse a Dios, es la clave.


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Mateo 18, 1-5. 10

En aquel momento, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:

«¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?».

Él llamó a un niño, lo puso en medio y dijo:

«En verdad os digo que, si no os convertís y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Por tanto, el que se haga pequeño como este niño, ese es el más grande en el reino de los cielos. El que acoge a un niño como este en mi nombre me acoge en mí.

Cuidado con despreciar a uno estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en los cielos el rostro de mi Padre celestial».

jueves, 1 de octubre de 2020

Poneos en camino...

Santa Teresa del Niño Jesús Jueves de la XXVI Semana del Tiempo Ordinario

El envío de Jesús se convierte en una experiencia enriquecedora. Portadores de la misión del Señor, los discípulos entran en contacto con la dureza de la misión, pero también con la alegría y la satisfacción de compartir con otros el regalo de la fe recibida.


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Lucas 10, 1-12

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él.

Y les decía:

«La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envié obreros a su mies.

¡Poneos en camino! Mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias; y no saludéis a nadie por el camino.

Cuando entréis en una casa, decid primero: "Paz a esta casa". Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros.

Quedaos en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa en casa.

Si entráis en una ciudad y os reciben, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya en ella, y decidles: "El reino de Dios ha llegado a vosotros".

Pero si entráis en una ciudad y no os reciban, saliendo a sus plazas, decid: "Hasta el polvo de vuestra ciudad, que se nos ha pegado a los pies, nos lo sacudimos sobre vosotros. De todos modos, sabed que el reino de Dios ha llegado".

Os digo que aquel día será más llevadero para Sodoma que para esa ciudad».