domingo, 14 de noviembre de 2021

Entonces verán...

 XXXIII Domingo del Tiempo Ordinario

Jesús advierte a quienes le escuchan que están pendientes de cosas secundarias y son capaces de predecir ciertos acontecimientos, pero nos hemos dejado en el fondo de nuestra vida lo realmente importante. Y lo realmente importante está en nuestra misión de bautizados, sembradores del Reino, de esperanza…


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Marcos 13, 24-32

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«En aquellos días, después de esa gran angustia, el sol se oscurecerá, la luna no dará su resplandor, las estrellas caerán del cielo, los astros se tambalearán.

Entonces verán venir al Hijo del hombre sobre las nubes con gran poder y gloria; enviará a los ángeles y reunirá a sus elegidos de los cuatro vientos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo el cielo.

Aprended de esta parábola de la higuera: cuando las ramas se ponen tiernas y brotan las yemas, deducís que el verano está cerca; pues cuando veáis vosotros que esto sucede, sabed que él está cerca, a la puerta. En verdad os digo que no pasará esta generación sin que todo suceda. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán. En cuanto al día y la hora, nadie lo conoce, ni los ángeles del cielo ni el Hijo, solo el Padre».

sábado, 13 de noviembre de 2021

Orar... sin desfallecer

 

Sábado de la XXXII Semana del Tiempo Ordinario

¿Confiamos en la oración? Es fácil dejarse llevar de la efectividad que se exige en muchos ámbitos de nuestra vida. Y la oración no siempre tiene una efectividad medible. La Oración, el encuentro íntimo con el Señor va transformando al discípulo poco a poco. Por eso es tan importante en la vida del cristiano.


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Lucas 18, 1-8

En aquel tiempo, Jesús, dijo a sus discípulos una parábola para enseñarles que es necesario orar siempre, sin desfallecer.

«Había un juez en una ciudad que ni temía a Dios ni le importaban los hombres.

En aquella ciudad había una viuda que solía ir a decirle:

“Hazme justicia frente a mi adversario”.

Por algún tiempo se estuvo negando, pero después se dijo a sí mismo:

“Aunque ni temo a Dios ni me importan los hombres, como esta viuda me está molestando, le voy a hacer justicia, no sea que siga viviendo a cada momento a importunarme”».

Y el Señor añadió:

«Fijaos en lo que dice el juez injusto; pues Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos que claman ante él día y noche?; ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar. Pero, cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará esta fe en la tierra?».

viernes, 12 de noviembre de 2021

¿Dónde, Señor?

San Josafat, Obispo y Mártir 

Viernes de la XXXII Semana del Tiempo Ordinario

El camino está ahí, pero cada uno elige la vereda por la que avanza. El discípulo es testigo, modelo de creyente para los demás. Y cada uno de nosotros tenemos la posibilidad de estar en el lado que queremos. El seguimiento es una opción que transforma nuestra propia vida. ¿Estamos dispuestos?


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Lucas, 17, 26-37

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Como sucedió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del hombre: comían, bebían, se casaban los hombres y las mujeres tomaban esposo, hasta el día que Noé entró en el arca; entonces llegó el diluvio y acabó con todos.

Asimismo, como sucedió en los días de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, sembraban, construían; pero el día que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y acabó con todos.

Así sucederá el día que se revele el Hijo del hombre.

Aquel día, el que esté en la azotea y tenga sus cosas en casa no baje a recogerlas; igualmente, el que esté en el campo, no vuelva atrás.

Acordaos de la mujer de Lot.

El que pretenda guardar su vida, la perderá; y el que la pierda la recobrará.

Os digo que aquella noche estarán dos juntos: a uno se lo llevarán y al otro lo dejarán; estarán dos moliendo juntas: a una se la llevarán y a la otra la dejarán».

Ellos le preguntaron:

«¿Dónde, Señor?».

Él les dijo:

«Donde está el cadáver, allí se reúnen los buitres».

jueves, 11 de noviembre de 2021

El Reino que no estaba lejos...

San Martín de Tours, Obispo 

Jueves de la XXXII Semana del Tiempo Ordinario

¿Seguimos esperando una llegada espectacular del Reino? ¿No será que no hemos entendido nada? El Reino está aquí, allá. En la viuda pobre que da generosamente lo que es y lo que tiene. En cada pequeño gesto. Siempre que Dios se hace presente en la vida de los hombres.


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Lucas, 17, 20-25

En aquel tiempo, los fariseos preguntaron a Jesús:

«¿Cuándo va a llegar el reino de Dios?».

Él les contesto:

«El reino de Dios no viene aparatosamente, ni dirán: “Está aquí “o “Está allí”, porque, mirad, el reino de Dios está en medio de vosotros».

Dijo a sus discípulos:

«Vendrán días en que desearéis ver un solo día del Hijo del hombre, y no lo veréis.

Entonces se os dirá: “Está aquí “o “Está allí”; no vayáis ni corráis detrás, pues como el fulgor del relámpago brilla de un extremo al otro del cielo, así será el Hijo del hombre en su día.

Pero primero es necesario que padezca mucho y sea reprobado por esta generación».

miércoles, 10 de noviembre de 2021

¿No han quedado limpios los diez?

San León Magno 

Miércoles de la XXXII Semana del Tiempo Ordinario

Varias enseñanzas del evangelio de hoy. La gracia de Dios la da a quien libremente quiere. Curar a los leprosos no es una necesidad ni una imposición. Dios así lo quiere. La Palabra de Dios va dirigida a todos, pero no todos responden de manera positiva a la llamada de Dios. A veces solo los de “fuera” reconocen la obra de Dios. Y los que estamos dentro, nos olvidamos.


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Lucas 17, 11-19

Una vez, yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Cuando iba a entrar en una ciudad, vinieron a su encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían:

«Jesús, maestro, ten compasión de nosotros».

Al verlos, les dijo:

«Id a presentaros a los sacerdotes».

Y, sucedió que, mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se postró a los pies de Jesús, rostro en tierra, dándole gracias.

Este era un samaritano.

Jesús tomó la palabra y dijo:

«¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios más que este extranjero? ».

Y le dijo:

«Levántate, vete; tu fe te ha salvado».

martes, 9 de noviembre de 2021

No convirtáis en un mercado la casa de mi Padre...

Dedicación de la Basílica de Letrán 

Martes de la XXXII Semana del Tiempo Ordinario

Si hay un símbolo del Antiguo Testamento ese es el grandioso templo de Jerusalén construido por Salomón, reconstruido tras el destierro de Babilonia, como fue reconstruida la fe de todo un pueblo. Pero los judíos cerrados a escuchar, ver y sentir no entendieron. Y nosotros hoy ¿entendemos? ¿o seguimos con los sentidos cerrados?


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Juan 2, 13-22

Se acercaba la Pascua de los judíos, y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo:

«Quitad esto de aquí; no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre».

Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito:

«El celo de tu casa me devora».

Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron:

«¿Qué signos nos muestras para obrar así?».

Jesús contestó:

«Destruid este templo, y en tres días lo levantaré».

Los judíos replicaron:

«Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?».

Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y, cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y creyeron a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús.

lunes, 8 de noviembre de 2021

¡Ay del que los provoca...!

Lunes de la XXXII Semana del Tiempo Ordinario

El escándalo viene del interior del hombre. De aquel que no se ha sentido transformado y pretende utilizar el mensaje del Señor para provecho suyo. Esa es la doblez que denuncia Jesucristo.


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Lucas 17, 1-6

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Es imposible que no haya escándalos; pero ¡ay del que los provoca!

Al que escandaliza a uno de estos pequeños, más le valdría que le ataran al cuello una piedra de molino y lo arrojasen al mar. Tened cuidado.

Si tu hermano te ofende, repréndelo, y si se arrepiente, perdónalo; si te ofende siete veces en un día, y siete veces vuelve a decirte: “Me arrepiento”, lo perdonarás».

Los apóstoles le dijeron al Señor:

«Auméntanos la fe».

El Señor dijo:

«Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: “Arráncate de raíz y plántate en el mar”, y os obedecería».