martes, 18 de febrero de 2025

Estad atentos...

 Martes de la VI Semana del Tiempo Ordinario

La preocupación de los discípulos no parece estar en sintonía con Jesús. Siguen preocupándose de lo superficial mientras él les habla de cosas esenciales. No parece que tengan el corazón dispuesto. Algo les distrae. Serán sus preocupaciones, o su forma de entender el mensaje de Jesús, o la rutina de su vida. Por eso la advertencia de poner todos los sentidos en lo importante. ¿Dónde los hemos puesto nosotros?


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Mc 8,14-21

En aquel tiempo, a los discípulos se les olvidó tomar pan y no tenían más que un pan en la barca.

Y Jesús les ordenaba diciendo:

«Estad atentos, evitad la levadura de los fariseos y de Herodes.»

Y discutían entre ellos sobre el hecho de que no tenían panes.

Dándose cuenta, les dijo Jesús:

«¿Por qué andáis discutiendo que no tenéis pan? ¿Aún no entendéis ni comprendéis? ¿Tenéis el corazón embotado? ¿Tenéis ojos y no veis, tenéis oídos y no oís? ¿No recordáis cuántos cestos de sobras recogisteis cuando repartí cinco panes entre cinco mil?».

Ellos contestaron:

«Doce».

«¿Y cuántas canastas de sobras recogisteis cuando repartí siete entre cuatro mil?».

Le respondieron:

«Siete».

Él les dijo:

«¿Y no acabáis de comprender?».

lunes, 17 de febrero de 2025

¿Por qué esta generación reclama un signo?

 Lunes de la VI Semana del Tiempo Ordinario

Posiblemente resulte más fácil dar credibilidad a aquello que sobresale de lo cotidiano. De hecho seguimos sin pudor a las estrellas del deporte, de la cultura, de le economía, etc… Sin embargo, cómo nos cuesta dar crédito a la humildad y a la sencillez. Y es precisamente ahí donde Dios se manifiesta, se da a conocer…


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Mc 8,11-13

En aquel tiempo, se presentaron los fariseos y se pusieron a discutir con Jesús; para ponerlo a prueba, le pidieron un signo del cielo.

Jesús dio un profundo suspiro y dijo:

«¿Por qué esta generación reclama un signo? En verdad os digo que no se le dará un signo a esta generación».

Los dejó, se embarcó de nuevo y se fue a la otra orilla.

domingo, 16 de febrero de 2025

¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros...!

VI Domingo del Tiempo Ordinario

Se lleva mucho lo de la búsqueda de la felicidad. Y algunos dicen que es irreal. Quizá es que no tenemos todos el mismo concepto de felicidad. Eso de sentirse a gusto con uno mismo, de ser dueño de tu vida y de tus decisiones. Eso de no sentir miedo porque has decidido encarar tu vida con unos criterios y valores que merecen la pena. Esta propuesta no es otra que la que Dios te propone. Esas bienaventuranzas extrañas que parecen encaminadas al fracaso. En el mismo texto de Lucas aparecen, a continuación, cuatro amenazas, que no es otra cosa que la consecuencia fraudulenta de las bienaventuranzas. Así nos engañamos, que no engañamos a Dios. Querer quedar bien con todos no será muy acorde a la exigencia evangélica, por lo que pide de coherencia y profundidad. 


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Lc 6,17.20-26

En aquel tiempo, Jesús bajó del monte con los Doce, se paró en una llanura con un grupo grande de discípulos y una gran muchedumbre del pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón.

Él, levantando los ojos hacia sus discípulos, les decía:

«Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el reino de Dios.

Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados.

Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis.

Bienaventurados vosotros cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas.

Pero ¡ay de vosotros, los ricos, porque ya habéis recibido vuestro consuelo!

¡Ay de vosotros, los que estáis saciados, porque tendréis hambre!

¡Ay de los que ahora reís, porque haréis duelo y lloraréis!

¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que vuestros padres hacían con los falsos profetas».


viernes, 14 de febrero de 2025

Poneos en camino...

San Cirilo y San Metodio, Patronos de Europa

Viernes de la V Semana del Tiempo Ordinario

En este mundo tan cambiante ¿quién no quiere seguridades? El que esté libre de esta tentación que tire la primera piedra. Y así salimos a nuestras pequeñas o grandes responsabilidades pastorales. Así pretendemos ser testigos. No parece concordar mucho con la demanda de Jesucristo: nos quiere en camino, desprendidos, sin más seguridades que la confianza en él y en su Palabra, no en la nuestra. Dejando que sea él quien hable por nuestra boca y por nuestros gestos. Haciendo de nuestra vida un espejo de su ser. Y sin ser perfectos, pero caminando constantes hacia la santidad. Cojamos el espejo y miremos, pero miremos dentro…


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Lc 10,1-9

En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos, y los mandó delante de él, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía:

«La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies.

¡Poneos en camino! Mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias; y no saludéis a nadie por el camino.

Cuando entréis en una casa, decid primero: "Paz a esta casa". Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros.

Quedaos en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que tengan: porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa en casa.

Si entráis en una ciudad y os reciben, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya en ella, y decidles: "El reino de Dios ha llegado a vosotros"».


jueves, 13 de febrero de 2025

La mujer era pagana...

Jueves de la V Semana del Tiempo Ordinario

No nos vamos a engañar. Somos muy dados a juzgar, a simpatizar y empatizar, pero con aquellos que piensan como yo. Nos resulta fácil acoger al que es, siente y piensa como nosotros lo hacemos. Pero acoger al diferente nos cuesta mucho. Quizá podríamos preguntarnos ¿qué haría Jesús cuando a nuestra puerta, a nuestra comunidad cristiana, a nuestra iglesia llaman los alejados, los que no piensan igual y no sienten lo mismo, pero que sí que necesitan de la atención del Señor? Jesús responde con gestos reales y concretos, como el del evangelio de hoy…


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Mc 7,24-30

En aquel tiempo, Jesús fue a la región de Tiro.

Entró en una casa procurando pasar desapercibido, pero no logró ocultarse.

Una mujer que tenía una hija poseída por un espíritu impuro se enteró enseguida, fue a buscarlo y se le echó a los pies.

La mujer era pagana, una fenicia de Siria, y le rogaba que echase el demonio de su hija.

Él le dijo:

«Deja que se sacien primero los hijos. No está bien tomar el pan de los hijos y echárselo a los perritos».

Pero ella replicó:

«Señor, pero también los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños».

Él le contestó:

«Anda, vete, que por eso que has dicho, el demonio ha salido de tu hija».

Al llegar a su casa, se encontró a la niña echada en la cama; el demonio se había marchado.


miércoles, 12 de febrero de 2025

Lo que sale de dentro...

Miércoles de la V Semana del Tiempo Ordinario
Valorar las cosas en su justa medida se nos antoja a veces tarea imposible. Hemos puesto tantas normas, tantos impedimentos, tantos criterios que nos parece imposible aplicar el sentido común. Y Dios nos da pistas para que entendamos el sentido de las normas, pero de las que engrandecen al hombre, no de las que lo atan. El hombre crece cada vez que cumple con las normas del corazón, las que dan sentido a la existencia humana, que pasan por mirar hacia adentro y ver la intención, la disposición y la voluntad del corazón humano. Imponer es atar. Amar es liberar.

Mc 7,14-23
En aquel tiempo, llamó Jesús de nuevo a la gente y les dijo:
«Escuchad y entended todos: nada que entre de fuera puede hacer al hombre impuro; lo que sale de dentro es lo que hace impuro al hombre».
Cuando dejó a la gente y entró en casa, le pidieron sus discípulos que les explicara la parábola.
Él les dijo:
«¿También vosotros seguís sin entender? ¿No comprendéis? Nada que entre de fuera puede hacer impuro al hombre, porque no entra en el corazón sino en el vientre y se echa en la letrina».
(Con esto declaraba puros todos los alimentos).
Y siguió:
«Lo que sale de dentro del hombre, eso sí hace impuro al hombre. Porque de dentro, del corazón del hombre, salen los pensamientos perversos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, codicias, malicias, fraudes, desenfreno, envidia, difamación, orgullo, frivolidad. Todas esas maldades salen de dentro y hacen al hombre impuro».

 

martes, 11 de febrero de 2025

Anuláis el mandamiento de Dios por mantener vuestra tradición...

 Nuestra Señora de Lourdes

Martes de la V Semana del Tiempo Ordinario

Los sabios del judaísmo oficial vigilaban que los preceptos de la tradición y los ritos judíos se realizasen con pulcritud, no parece que les importase si esos ritos seguían en vigor o estaban ya vacíos de sentido. Jesucristo da sentido a la ley al imprimir un carácter novedoso, no cabe una tradición vacía ni un ritualismo sin significado profundo. Es bueno actualizar la Palabra de Dios y dejarnos interpelar por ella, para que revisemos nuestras tradiciones y nuestras costumbres, no sea que se nos vacíen de sentido.


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Mc 7,1-13

En aquel tiempo, se reunieron junto a Jesús los fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén; y vieron que algunos discípulos comían con manos impuras, es decir, sin lavarse las manos. (Pues los fariseos, como los demás judíos, no comen sin lavarse antes las manos, restregando bien, aferrándose a la tradición de sus mayores, y al volver de la plaza no comen sin lavarse antes, y se aferran a otras muchas tradiciones, de lavar vasos, jarras y ollas).

Y los fariseos y los escribas le preguntaron:

«¿Por qué no caminan tus discípulos según las tradiciones de los mayores y comen el pan con manos impuras?».

Él les contestó:

«Bien profetizó Isaías de vosotros, hipócritas, como está escrito:

"Este pueblo me honra con los labios,

pero su corazón está lejos de mí.

El culto que me dan está vacío,

porque la doctrina que enseñan

son preceptos humanos".

Dejáis a un lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres».

Y añadió:

«Anuláis el mandamiento de Dios por mantener vuestra tradición. Moisés dijo: "Honra a tu padre y a tu madre" y "el que maldiga a su padre o a su madre es reo de muerte". Pero vosotros decís: "Si uno le dice al padre o a la madre: los bienes con que podría ayudarte son ‘corbán’, es decir, ofrenda sagrada", ya no le permitís hacer nada por su padre o por su madre; invalidando la palabra de Dios con esa tradición que os transmitís; y hacéis otras muchas cosas semejantes».