viernes, 30 de junio de 2023

Señor, si quieres, puedes limpiarme...

 Viernes de la XII Semana del Tiempo Ordinario

Jesús no es ajeno a los problemas de las personas. Jesús es cercano al dolor y al sufrimiento íntimo de cada uno. El leproso se acerca a Jesús sin exigencias, con actitud humilde, y ahí Jesucristo reconoce la fe inquebrantable del enfermo. Puede que nosotros enfoquemos nuestra oración con exigencias a Dios. El leproso curado del evangelio de hoy nos interpela sobre nuestro estilo de oración, pero también sobre nuestro compromiso y aportación a la comunidad cristiana.


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Mt 8,1-4

Al bajar Jesús del monte, lo siguió mucha gente.

En esto, se le acercó un leproso, se arrodilló y le dijo:

«Señor, si quieres, puedes limpiarme».

Extendió la mano y lo tocó diciendo:

«Quiero, queda limpio».

Y enseguida quedó limpio de la lepra.

Jesús le dijo:

«No se lo digas a nadie, pero ve a presentarte al sacerdote y entrega la ofrenda que mandó Moisés, para que les sirva de testimonio».

jueves, 29 de junio de 2023

Bienaventurado tú...

 San Pedro y San Pablo, apóstoles

Jueves de la XII Semana del Tiempo Ordinario

Los pilares de la Iglesia se asientan en la confesión de fe, en reconocer a Jesús como Señor de la Historia y de la vida. No hay mayor modelo que los grandes apóstoles de los inicios de la comunidad cristiana. Contemplamos hoy la figura de estos dos grandes testigos del Evangelio que nos interpelan en nuestra vida de fe y en el seguimiento del Señor.


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Mt 16,13-19

En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos:

«¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?».

Ellos contestaron:

«Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas».

Él les preguntó:

«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?».

Simón Pedro tomó la palabra y dijo:

«Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo».

Jesús le respondió:

«¡Bienaventurado tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos.

Ahora yo te digo: tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará.

Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos».

miércoles, 28 de junio de 2023

Por sus frutos los conoceréis...

 San Ireneo, Obispo y mártir

Miércoles de la XII Semana del Tiempo Ordinario

No son pocas las ofertas de felicidad que recibimos cada día. Pero ¿llenan de sentido nuestras vidas? ¿Buscan de verdad nuestro bien? ¿O maquillan otros intereses? No es una situación nueva. A lo largo de la historia han aparecido muchos lobos feroces dispuestos a aprovecharse de la incesante búsqueda de sentido del ser humano. El discípulo de Cristo tiene las herramientas para discernir.


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Mt 7,15-20

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Cuidado con los profetas falsos; se acercan con piel de oveja, pero por dentro son lobos rapaces.

Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se cosechan uvas de las zarzas o higos de los cardos? Así, todo árbol sano da frutos buenos; pero el árbol dañado da frutos malos. Un árbol sano no puede dar frutos malos, ni un árbol dañado dar frutos buenos. El árbol que no da fruto bueno se tala y se echa al fuego. Es decir, que por sus frutos los conoceréis».

martes, 27 de junio de 2023

No echéis vuestras perlas a los cerdos...

 Martes de la XII Semana del Tiempo Ordinario

Si en el Evangelio de ayer Jesús llamaba a sus discípulos a la mirada al interior, hoy Jesús pide que ampliemos nuestros horizontes a los que nos rodean. Lo que no quieras para ti, tampoco para los demás. No es una tarea fácil, es una cuestión de actitud y de humildad.


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Mt 7,6.12-14

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«No deis lo santo a los perros, ni les echéis vuestras perlas a los cerdos; no sea que las pisoteen con sus patas y después se revuelvan para destrozaros.

Así, pues, todo lo que deseáis que los demás hagan con vosotros, hacedlo vosotros con ellos; pues esta es la Ley y los Profetas.

Entrad por la puerta estrecha. Porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos entran por ellos.

¡Qué estrecha es la puerta y qué angosto el camino que lleva a la vida! Y pocos dan con ellos».

lunes, 26 de junio de 2023

Sácate primero la viga de tu ojo...

Lunes de la XII Semana del Tiempo Ordinario

Si el Evangelio del domingo nos apelaba a que no temiésemos ser discípulos de Cristo en el siglo XXI, hoy Jesús nos da alguna orientación. Cuando nos enfrentamos a los retos diarios de nuestra vida hemos de entender que no somos jueces, solo a Dios le pertenece semejante empresa. Frente al juicio, Jesús nos pide mirarnos en el espejo, hacer autocrítica, mirar a nuestro interior con profundidad y afrontar nuestra vida de fe desde nuestra propia fragilidad. La confianza nos hace más fuertes.


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Mt 7,1-5

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque seréis juzgados como juzguéis vosotros, y la medida que uséis, la usarán con vosotros.

¿Por qué te fijas en la mota que tiene tu hermano en el ojo y no reparas en la viga que llevas en el tuyo?

¿Cómo puedes decirle a tu hermano: "Déjame que te saque la mota del ojo", teniendo una viga en el tuyo? Hipócrita: sácate primero la viga del ojo; entonces verás claro y podrás sacar la mota del ojo de tu hermano».


domingo, 25 de junio de 2023

No temáis...

 XII Domingo del Tiempo Ordinario

El discípulo vive inmerso en un ritmo vertiginoso en medio de la sociedad. La rutina, el trabajo, las obligaciones y preocupaciones conducen en muchas ocasiones a la inseguridad y a los miedos. La fe rompe la cadena del miedo. Poner la confianza en Dios nos da esa seguridad que necesitamos para afrontar con serenidad nuestra vida diaria.


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Mt 10,26-33

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«No tengáis miedo a los hombres, porque nada hay encubierto, que no llegue a descubrirse; ni nada hay escondido, que no llegue a saberse.

Lo que os digo en la oscuridad, decidlo a la luz, y lo que os digo al oído, pregonadlo desde la azotea.

No tengáis miedo a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. No; temed al que puede llevar a la perdición alma y cuerpo en la «gehena». ¿No se venden un par de gorriones por un céntimo? Y, sin embargo, ni uno solo cae al suelo sin que lo disponga vuestro Padre. Pues vosotros hasta los cabellos de la cabeza tenéis contados. Por eso, no tengáis miedo: valéis más vosotros que muchos gorriones.

A quien se declare por mí ante los hombres, yo también me declararé por él ante mi Padre que está en los cielos. Y si uno me niega ante los hombres, yo también lo negaré ante mi Padre que está en los cielos».

sábado, 24 de junio de 2023

¿Qué será este niño?

La Natividad de San Juan Bautista

Juan es el último de los profetas del antiguo Testamento y el primero del Nuevo Testamento. Es el nexo de unión que establece un vínculo entre los dos momentos de la historia de la Salvación. Un hombre con los sentidos abiertos y el corazón dispuesto que se puso al servicio de Dios. El mismo Dios que espera de nosotros ese corazón dispuesto a ponerse al servicio de la misión.


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Lc 1,57-66.80

A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y se alegraban con ella.

A los ocho días vinieron a circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre intervino diciendo:

«¡No! Se va a llamar Juan».

Y le dijeron:

«Ninguno de tus parientes se llama así».

Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre». Y todos se quedaron maravillados.

Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios.

Los vecinos quedaron sobrecogidos, y se comentaban todos estos hechos por toda la montaña de Judea. Y todos los que los oían reflexionaban diciendo:

«Pues ¿qué será este niño?».

Porque la mano del Señor estaba con él.

El niño crecía y se fortalecía en el espíritu, y vivía en lugares desiertos hasta los días de su manifestación a Israel.