jueves, 14 de octubre de 2021

Os habéis apoderado de la llave de la ciencia...

 Jueves de la XXVIII Semana del Tiempo Ordinario

La advertencia de Jesús es dura. Los maestros de la ley, los que se han convertido en intérpretes ‘autorizados’ del Señor corren el riesgo de anunciarse a sí mismos, de apoderarse de la Palabra, de encerrarla y atarla, de no dejarla que sople el corazón de los hombres y mujeres.


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Lucas 11, 47-54

En aquel tiempo, dijo el Señor:

«¡Ay de vosotros, que edificáis mausoleos a los profetas, a quienes mataron vuestros padres!

Así sois testigos de lo que hicieron vuestros padres, y lo aprobáis; porque ellos los mataron, y vosotros les edificáis mausoleos.

Por eso dijo la Sabiduría de Dios: “Les enviaré profetas y apóstoles; a algunos de ellos los matarán y perseguirán”; y así, a esta generación se le pedirá cuenta de la sangre de todos los profetas derramada desde la creación del mundo; desde la sangre de Abel hasta la sangre de Zacarías, que pereció entre el altar y el santuario.

Sí, os digo: se le pedirá cuenta a esta generación.

¡Ay de vosotros, maestros de la Ley, que os habéis apoderado de la llave de la ciencia: vosotros, no habéis entrado y a los que intentaban entrar se lo habéis impedido!».

Al salir de allí, los escribas y fariseos empezaron a acosarlo implacablemente y a tirarle de la lengua con muchas preguntas capciosas, tendiéndole trampas para cazarlo con alguna palabra de su boca.

miércoles, 13 de octubre de 2021

¡Ay de vosotros...!

Miércoles de la XXVIII Semana del Tiempo Ordinario

Los fariseos, como todos los que se han puesto al servicio de la religión, tienen su sentido en el servicio a la comunidad. Pero a veces se confunde el poder con el servicio. Si Dios se revela en lo pequeño, en lo sencillo y lo cotidiano, es que Dios quiere hacer la vida más llevadera y con sentido a todos. Señalar, imponer, cargar no parecen verbos que vayan con la dinámica del Señor.


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Lucas 11, 42-46

En aquel tiempo, dijo el Señor:

«¡Ay de vosotros, fariseos, que pagáis el diezmo de la hierbabuena, de la ruda y de toda clase de hortalizas, mientras pasáis por alto el derecho y el amor de Dios!

Esto es lo que había que practicar, sin descuidar aquello.

¡Ay de vosotros, fariseos, que os encantan los asientos de honor en las sinagogas y los saludos en las plazas!

¡Ay de vosotros, que sois como tumbas no señaladas, que la gente pisa sin saberlo!».

Le replico un maestro de la ley:

«Maestro, diciendo eso nos ofendes también a nosotros».

Y él dijo:

«¡Ay de vosotros también, maestros de la ley, que cargáis a los hombres cargas insoportables, mientras vosotros no tocáis las cargas ni con uno de vuestros dedos!».

martes, 12 de octubre de 2021

Felices...

 Nuestra Señora del Pilar

Martes de la XXVIII Semana del Tiempo Ordinario

En lo sencillo, en lo pequeño, en la intimidad del encuentro con el Señor. En la escucha de la Palabra y en la Oración, ahí es donde el discípulo hace grande su corazón. Esa si que es una bienaventuranza: haber encontrado un tesoro en la Palabra de Dios.


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Lucas 11, 27-28

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la gente, una mujer de entre el gentío levantando la voz, le dijo:

«Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron».

Pero él dijo:

«Mejor, bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen».

lunes, 11 de octubre de 2021

Aquí hay uno que es más que Jonás...

 San Juan XXIII

Lunes de la XXVIII Semana del Tiempo Ordinario

Jesús no huye de los gestos espectaculares, pero revela el nuevo rostro de Dios. El Dios de Jesucristo se revela en lo cotidiano, en lo sencillo y lo pequeño. Quienes siguen esperando una revelación espectacular no esperan al Dios verdadero. Dios se hace grande en lo pequeño.


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Lucas 11, 29-32

En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles:

«Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Pues como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación.

La reina del Sur se levantará en el juicio contra los hombres de esta generación y hará que los condenen, porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón.

Los hombres de Nínive se alzarán en el juicio contra esta generación y harán que la condenen; porque ellos se convirtieron con la proclamación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás».

domingo, 10 de octubre de 2021

Para Dios nada hay imposible...

 XXVIII Domingo del Tiempo Ordinario

Ganar la vida eterna por el propio esfuerzo resulta imposible. Dios interviene ocupando un lugar central en la vida del creyente. Quien acoge la llamada de Dios en su corazón abierto y disponible se siente libre de ataduras. El desprendimiento de las propias seguridades parece que se convierte en una condición para ‘ganarse el cielo’. El joven rico se muestra voluntarioso y de buenas intenciones, pero falta abrir del todo el corazón, desprenderse de lo que le ata y poner a Dios en el centro de su vida.


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Marcos 10, 17-30

En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó:

«Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?».

Jesús le contestó:

«¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre».

Él replicó:

«Maestro, todo eso lo he cumplido desde mi juventud».

Jesús se quedó mirándolo, lo amó y le dijo:

«Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dáselo a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego ven sígueme».

A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó triste, porque era muy rico.

Jesús, mirando alrededor, dijo a sus discípulos:

«¡Qué difícil les será entrar en el reino de Dios a los que tienen riquezas!»

Los discípulos quedaron sorprendidos de estas palabras. Peros Jesús añadió:

«Hijos, ¡qué difícil les es entrar en el reino de Dios! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios».

Ellos se espantaron y comentaban:

«Entonces, ¿quién puede salvarse?».

Jesús se les quedó mirando. y les dijo:

«Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo».

Pedro se puso a decirle:

«Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido».

Jesús dijo:

«En verdad os digo que no hay nadie que haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, que no reciba ahora, en este tiempo, cien veces más - casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones - y en la edad futura, vida eterna».

sábado, 9 de octubre de 2021

Bienaventurados los que escuchan...

 

Sábado de la XXVII Semana del Tiempo Ordinario

La felicidad no se asienta tanto en tus orígenes como en la construcción de tu propio camino. Y en el camino hacia el futuro está lo que te llena y da sentido a todo tu ser. Por eso la Palabra de Dios que se hace realidad da verdadero sentido.


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Lucas 11, 27-28

En aquel tiempo, mientras Jesús hablaba a la gente, una mujer de entre el gentío, levantando la voz, le dijo:

«Bienaventurado el vientre que te llevó y los pechos que te criaron».

Pero él dijo:

«Mejor, bienaventurados los que escuchan la palabra de Dios y la cumplen».

viernes, 8 de octubre de 2021

Recoges o desparramas...

 

Viernes de la XXVII Semana del Tiempo Ordinario

Quien vive y trabajo por la implantación del Reino, justicia, paz y fraternidad, está con Jesús. No lo está quien vive frente al Reino, quien lo rechaza.


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Lucas 11, 15-26

En aquel tiempo, habiendo expulsado Jesús a un demonio, algunos de entre la multitud dijeron:

«Por arte de Belzebú, el príncipe de los demonios, echa los demonios».

Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo del cielo. Él, conociendo sus pensamientos, les dijo:

«Todo reino dividido contra sí mismo va a la ruina y cae casa sobre casa. Si, pues, también Satanás se ha dividido contra sí mismo, ¿cómo se mantendrá su reino? Pues vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belzebú. Pero, si yo echo los demonios con el poder de Belzebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros.

Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros, pero, cuando otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte su botín.

El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama.

Cuando el espíritu inmundo sale de un hombre, da vueltas por lugares áridos, buscando un sitio para descansar, y, al no encontrarlo, dice:

“Volveré a mi casa de donde salí”.

Al volver se la encuentra barrida y arreglada.

Entonces va y toma otros siete espíritus peores que él, y se mete a vivir allí.

Y el final de aquel hombre resulta peor que el principio».