jueves, 10 de agosto de 2023

Da mucho fruto...

 San Lorenzo, diácono y mártir

Jueves de la XVIII Semana del Tiempo Ordinario

El amor fructifica cuando se da. Cuando uno ama crece y da frutos. Por lo tanto el amor que Dios nos propone no es el que vive en exclusiva para el enriquecimiento personal, para consuelo egoísta, sino aquel que se regala como don a los otros, especialmente a quien más lo necesita.


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Jn 12,24-26

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto.

El que se ama a sí mismo, se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo, se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo honrará».

miércoles, 9 de agosto de 2023

Que llega el esposo, salid a su encuentro...

 Santa Teresa Benedicta de la Cruz (Edith Stein)

Miércoles de la XVIII Semana del Tiempo Ordinario

Dios actúa y llama, pero no siempre nos encuentra con el corazón dispuesto. En ocasiones nuestra vida tiene unos ritmos y preocupaciones en los que parece que Dios no está presente. Cansados, agobiados o en otras prioridades no acertamos a darle a Dios un espacio en nosotros.


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Mt 25,1-13

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «El reino de los cielos se parece a diez vírgenes que tomaron sus lámparas y salieron al encuentro del esposo.

Cinco de ellas eran necias y cinco eran prudentes.

Las necias, al tomar las lámparas, no se proveyeron de aceite; en cambio, las prudentes se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas.

El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron.

A medianoche se oyó una voz:

"¡Que llega el esposo, salid a su encuentro!".

Entonces se despertaron todas aquellas vírgenes y se pusieron a preparar sus lámparas.

Y las necias dijeron a las prudentes:

"Dadnos de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas".

Pero las prudentes contestaron:

"Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis".

Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta.

Más tarde llegaron también las otras vírgenes, diciendo: "Señor, señor, ábrenos".

Pero él respondió:

"En verdad os digo que no os conozco".

Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora».

domingo, 6 de agosto de 2023

Levantaos, no temáis...

 La transfiguración del Señor

XVIII Domingo del Tiempo Ordinario

Por si había alguna duda, Jesús confirma a Pedro y Santiago en la montaña, lugar de revelación de Dios, en un encuentro íntimo, quién es. Así es como Dios sigue también dándose a conocer. En el encuentro íntimo con él, a través de la escucha de su palabra y la oración. ¿A qué podemos temer?


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Mt 17,1-9

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y subió con ellos aparte a un monte alto.

Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz.

De repente se les aparecieron Moisés y Elias conversando con él. Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús:

«Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elias».

Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y una voz desde la nube decía:

«Este es mi Hijo, el amado, en quien me complazco. Escuchadlo».

Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto. Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo:

«Levantaos, no temáis».

Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo.

Cuando bajaban del monte, Jesús les mandó:

«No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos».

sábado, 5 de agosto de 2023

Ese es Juan...

Sábado de la XVII Semana del Tiempo Ordinario

Herodes ve a Jesús como un enemigo al que aniquilar. El Reino de Dios se presenta, a los ojos de los reyes mundanos, como la rivalidad más directa. No entiende la dimensión transcendente del reinado de Dios. Se limita a ver un peligro donde los humildes verán una oportunidad. Los sentidos y el corazón de Herodes no están dispuestos a escuchar lo que Dios quiere.


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Mt 14,1-12

En aquel tiempo, oyó el tetrarca Herodes lo que se contaba de Jesús y dijo a sus cortesanos:

«Ese es Juan el Bautista, que ha resucitado de entre los muertos, y por eso las fuerzas milagrosas actúan en él».

Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado, por motivo de Herodías, mujer de su hermano Filipo; porque Juan le decía que no le era lícito vivir con ella. Quería mandarlo matar, pero tuvo miedo de la gente, que lo tenía por profeta.

El día del cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó delante de todos y le gustó tanto a Herodes, que juró darle lo que pidiera.

Ella, instigada por su madre, le dijo:

«Dame ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan el Bautista».

El rey lo sintió, pero, por el juramento y los invitados, ordenó que se la dieran, y mandó decapitar a Juan en la cárcel.

Trajeron la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven y ella se la llevó a su madre.

Sus discípulos recogieron el cadáver, lo enterraron, y fueron a contárselo a Jesús.

viernes, 4 de agosto de 2023

¿De dónde saca esa sabiduría...?

 San Juan María Vianney, Presbítero

Viernes de la XVII Semana del Tiempo Ordinario

La novedad del discurso de Jesús sorprende a sus seguidores. Tanto que ponen en duda su mensaje por su familia y su lugar de procedencia. No somos ajenos nosotros a esta realidad. Nos resulta fácil desacreditar el mensaje por la apariencia del mensajero. ¿No será que el mensaje nos interpela?


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Mt 13,54-58

En aquel tiempo, Jesús fue a su ciudad y se puso a enseñar en su sinagoga.

La gente decía admirada:

«¿De dónde saca este esa sabiduría y esos milagros? ¿No es el hijo del carpintero? ¿No es su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? ¿No viven aquí todas sus hermanas? Entonces, ¿de dónde saca todo eso?».

Y se escandalizaban a causa de él.

Jesús les dijo:

«Solo en su tierra y en su casa desprecian a un profeta».

Y no hizo allí muchos milagros, por su falta de fe.

miércoles, 2 de agosto de 2023

El tesoro escondido...

Miércoles de la XVII Semana del Tiempo Ordinario

En la fe, como en la vida, todos tenemos prioridades. Pero las prioridades de la fe son aquellas que dan sentido a nuestra vida y se construyen desde los valores del evangelio. Por eso es tan importante cimentar nuestra vida en terreno sólido. Cuando es así, apostamos por aquello que de verdad nos hace felices, nos llena.


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Mt 13,44-46

En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:

«El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra, lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo.

El reino de los cielos se parece también a un comerciante de perlas finas, que al encontrar una de gran valor se va a vender todo lo que tiene y la compra».


martes, 1 de agosto de 2023

Vosotros sois sal y luz...

 San Alfonso María de Ligorio, Obispo y doctor

Martes de la XVII Semana del Tiempo Ordinario

El discípulo no es un hombre que pasa por el mundo entre las tinieblas. El discípulo aporta a su alrededor sabor y luz. Es fuente de crecimiento y desarrollo para la sociedad. Por eso el cristiano es testigo de la revolución que el Evangelio trae a la humanidad. ¿Qué aportamos nosotros a nuestro entorno de novedoso y humanizante?


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Mt 5,13-19: Vosotros sois la luz del mundo.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?

No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.

Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.

Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos.

No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.

En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley.

El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos.

Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos».