miércoles, 9 de octubre de 2024

Decid: Padre...

Miércoles de la XXVII Semana del T.O.

Posiblemente esta oración que Jesucristo nos dejó la hemos usado tanto que la hemos desgastado. No porque haya perdido su valor, sino porque la hemos convertido, posiblemente, en rutina. Conviene a nuestra fe que no sea así. En ella se reflejan aspectos muy importantes en la vida de los discípulos. La filiación divina, la fraternidad de los creyentes, la misericordia como don y como tarea, la providencia divina y la esperanza humana, y, como consecuencia un nuevo reino de paz, justicia y amor… Ese que tan necesario se antoja en estos momentos…


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Lc 11,1-4

Una vez que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo:

«Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos».

Él les dijo:

«Cuando oréis, decid: “Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, danos cada día nuestro pan cotidiano, perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe, y no nos dejes caer en tentación”».

martes, 8 de octubre de 2024

Inquieta y preocupada...

 Martes de la XXVI Semana del T.O.

Da la impresión de que el Señor valora más la contemplación que la acción. Pero todos sabemos que las dos dimensiones son necesarias. A los agentes de pastoral nos encanta que se escuche la palabra de Dios, pero no nos gusta que la comida no esté en su sitio a su tiempo. Jesús interpela a Marta que la actividad la inquiete y la preocupe; es decir, que le quite el tiempo para el resto de dimensiones esenciales de la vida y de la fe. El tiempo al que dedicamos las cosas marca nuestra escala de prioridades.


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Lc 10,38-42

En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa.

Esta tenía una hermana llamada María, que, sentada junto a los pies del Señor, escuchaba su palabra.

Marta, en cambio, andaba muy afanada con los muchos servicios; hasta que, acercándose, dijo:

«Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para servir? Dile que me eche una mano».

Respondiendo, le dijo el Señor:

«Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; solo una es necesaria. María, pues, ha escogido la parte mejor, y no le será quitada».

lunes, 7 de octubre de 2024

El que practicó la misericordia...

Nuestra Señora del Rosario 

Lunes de la XXVII semana del T.O.

Qué útil resulta a nuestra cabeza y a nuestra conciencia pensar que el prójimo es aquel que está cerca, que tiene un organigrama de ideas y valores similares a los nuestros y con quien compartimos hasta nuestra fe. Pero Dios nos recuerda que prójimo no es exactamente eso. Más bien se refiere al alejado de la vida de la fe, el que no solo no piensa como nosotros, sino que muchas veces es contrario a nuestras posiciones, pero que aun así busca y necesita encontrar.


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Lc 10,25-37

En aquel tiempo, se levantó un maestro de la ley y preguntó a Jesús para ponerlo a prueba:

«Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?».

Él le dijo:

«¿Qué está escrito en la ley? ¿Qué lees en ella?».

Él respondió:

«"Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma y con toda tu fuerza" y con toda tu mente. Y "a tu prójimo como a ti mismo"».

Él le dijo:

«Has respondido correctamente. Haz esto y tendrás la vida».

Pero el maestro de la ley, queriendo justificarse, dijo a Jesús:

«¿Y quién es mi prójimo?».

Respondió Jesús diciendo:

«Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto. Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y, al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Y lo mismo hizo un levita que llegó a aquel sitio: al verlo dio un rodeo y pasó de largo. Pero un samaritano que iba de viaje llegó adonde estaba él y, al verlo, se compadeció, y acercándose, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino, y, montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó. Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y le dijo: "Cuida de él, y lo que gastes de más yo te lo pagaré cuando vuelva". ¿Cuál de estos tres te parece que ha sido prójimo del que cayó en manos de los bandidos?».

Él dijo:

«El que practicó la misericordia con él».

Jesús le dijo:

«Anda y haz tú lo mismo».

domingo, 6 de octubre de 2024

Como un niño...

 Domingo XXVII del T.O.

Es fácil acudir a este texto para justificar ciertas posiciones cristianas respecto a algunos asuntos actuales. Pero solemos dejar a un lado el apunte del Señor sobre la dureza del corazón humano, especialmente el de los fariseos, quienes atan la vida de los demás (especialmente la de las mujeres) y liberan de prejuicios las suyas. Frente a la dureza de los que dirigen la vida de los demás desde preceptos religiosos, Dios propone la disponibilidad del corazón de los niños. ¿Dónde te sitúas tú?


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Mc 10,2-16

En aquel tiempo, acercándose unos fariseos, preguntaban a Jesús para ponerlo a prueba:

«¿Le es lícito al hombre repudiar a su mujer?».

Él les replicó:

«¿Qué os ha mandado Moisés?».

Contestaron:

«Moisés permitió escribir el acta de divorcio y repudiarla».

Jesús les dijo:

«Por la dureza de vuestro corazón dejó escrito Moisés este precepto. Pero al principio de la creación Dios los creó hombre y mujer. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne.

De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Pues lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre».

En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo.

Él les dijo:

«Si uno repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio».

Acercaban a Jesús niños para que los tocara, pero los discípulos los regañaban.

Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo:

«Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis, pues de los que son como ellos es el reino de Dios. En verdad os digo que quien no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él».

Y tomándolos en brazos los bendecía imponiéndoles las manos.

viernes, 4 de octubre de 2024

¿Piensas escalar el cielo?

 San Francisco de Asís

Viernes de la XXVI Semana del T.O.

Tan duro es el escándalo como lo es el rechazo. Por eso el impresionante lamento de Jesús. El escándalo es un mal uso de la fe, el rechazo es la negación del Señor, pero no por ignorancia, sino por deshacerse de él y situarse por encima de todo. Cuando estás lleno de cosas o crees estarlo, Dios te sobra. Pero es él quien dota de sentido nuestra existencia. Por eso el abismo es el vacío, la sinrazón y el sinsentido.


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Lc 10,13-16

En aquel tiempo, dijo Jesús:

«¡Ay de ti, Corozaín; ay de ti, Betsaida! Pues si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, vestidos de sayal y sentados en la ceniza.

Por eso el juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras.

Y tú, Cafarnaún, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al abismo.

Quien a vosotros escucha, a mí me escucha; quien a vosotros rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado».

miércoles, 2 de octubre de 2024

Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños...

 Santos Ángeles Custodios

Miércoles de la XXVI Semana del T.O.

No parece que se acerque el Reino de los cielos que Jesucristo iba anunciando por los caminos de una tierra que parece acercarse al abismo de la violencia, la agresión al inocente y la deshumanización más brutal. Atrás parecen quedar las palabras de atención especial a los más pequeños (11000 niños asesinados por Israel en Gaza desde el 7 de octubre), a los derechos humanos (ninguneados por todas las partes implicadas en el conflicto). Cuesta creer en el ser humano y en su capacidad para transformar la realidad a mejor. Que los Ángeles Custodios intercedan por la humanidad.


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Mt 18,1-5.10

En aquel momento, se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:

«¿Quién es el mayor en el reino de los cielos?».

Él llamó a un niño, lo puso en medio y dijo:

«En verdad os digo que, si no os convertís y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos. Por tanto, el que se haga pequeño como este niño, ese es el más grande en el reino de los cielos. El que acoge a un niño como este en mi nombre me acoge a mí.

Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, porque os digo que sus ángeles están viendo siempre en los cielos el rostro de mi Padre celestial».

martes, 1 de octubre de 2024

Hacia otra aldea...

 Santa Teresa del Niño Jesús, virgen y doctora

Martes de la XXVI Semana del T.O.

Dios ha decidido libremente ofrecerse a todos los hombres, con lo que ello significa. Pero aun así, algunos se niegan a aceptarlo. No por ello va a actuar con ira y rencor. Dios hace una propuesta al ser humano y este decide libremente aceptarla o no. Si no la acepta Dios continúa su camino hacia otra aldea, hacia otro corazón.


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Lc 9,51-56

Cuando se completaron los días en que iba a ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros delante de él.

Puestos en camino, entraron en una aldea de samaritanos para hacer los preparativos. Pero no lo recibieron, porque su aspecto era el de uno que caminaba hacia Jerusalén.

Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le dijeron:

«Señor, ¿quieres que digamos que baje fuego del cielo que acabe con ellos?».

Él se volvió y los regañó. Y se encaminaron hacia otra aldea.