lunes, 30 de junio de 2025

Tú, sígueme...

 Lunes de la XIII Semana del T.O.

Jesús acepta nuevos discípulos, pero pone unas condiciones que, lejos de quitar la libertad, la anteponen. Quien no es capaz de renunciar a sus propias seguridades, difícilmente será capaz de aceptar el reto de ser verdaderamente libre. No es una contradicción. Es ser conscientes de que son nuestras seguridades las que nos impiden embarcarnos en misiones que nos transcienden. Jesucristo quiere hombre y mujeres capaces de vivir a la intemperie confiados en la fortaleza del vínculo de la fe. Desprendidos y generosos. No obsesionados por el mundo material de las seguridades.


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Mt 8,18-22

En aquel tiempo, viendo Jesús que lo rodeaba mucha gente, dio orden de cruzar a la otra orilla.

Se le acercó un escriba y le dijo:

«Maestro, te seguiré adonde vayas».

Jesús le respondió:

«Las zorras tienen madrigueras y los pájaros nidos, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza».

Otro, que era de los discípulos, le dijo:

«Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre».

Jesús le replicó:

«Tú, sígueme y deja que los muertos entierren a sus muertos».

domingo, 29 de junio de 2025

Bienaventurado tú...

 San Pedro y San Pablo, apóstoles

Domingo XIII del T.O.

La fortaleza de la roca se asienta en la fragilidad de un hombre creyente. No es un hombre cualquiera. Es un discípulo que ha abierto su corazón a Dios y se va dejando transformar por él. Con momentos de debilidad, con negaciones, con miedos, pero cuando descubre que el cimiento de su fe es la fidelidad a Cristo no hay nada que le eche atrás. También nosotros pasamos por esos momentos como los que pasó Pedro. Pero ¿ponemos la confianza en el Señor?


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Mt 16,13-19

En aquel tiempo, al llegar a la región de Cesarea de Filipo, Jesús preguntó a sus discípulos:

«¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?».

Ellos contestaron:

«Unos que Juan el Bautista, otros que Elías, otros que Jeremías o uno de los profetas».

Él les preguntó:

«Y vosotros, ¿quién decís que soy yo?».

Simón Pedro tomó la palabra y dijo:

«Tú eres el Mesías, el Hijo del Dios vivo».

Jesús le respondió:

«¡Bienaventurado tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado ni la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos.

Ahora yo te digo: tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la derrotará.

Te daré las llaves del reino de los cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos».

miércoles, 25 de junio de 2025

Cuidado...

 Miércoles de la XII Semana de Ordinario

No son pocos los esfuerzos que hacemos para mantenerlos fieles al evangelio. Y es cierto que lo intentamos con todas nuestras fuerzas. Pero sabemos que solos no podemos. La misión evangélica no es nuestra, es del Señor que nos ha enviado. Y cómo se nota cuando el Señor nos envía y confiamos en la fuerza inagotable de Dios. Se nota en nuestros frutos, pero se nota en nuestras actitudes. Dios se hace presente en cada gesto cuando brota de la humildad del servidor del evangelio.


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Mt 7,15-20

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Cuidado con los profetas falsos; se acercan con piel de oveja, pero por dentro son lobos rapaces.

Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se cosechan uvas de las zarzas o higos de los cardos? Así, todo árbol sano da frutos buenos; pero el árbol dañado da frutos malos. Un árbol sano no puede dar frutos malos, ni un árbol dañado dar frutos buenos. El árbol que no da fruto bueno se tala y se echa al fuego. Es decir, que por sus frutos los conoceréis».

martes, 24 de junio de 2025

¿Qué será este niño?

 Natividad de San Juan Bautista

Martes de la XII Semana de Ordinario

Juan puso su vida totalmente al servicio del proyecto del Padre, el proyecto de la salvación regalada a todos en su Hijo Jesucristo. Así fue su vida y su misión, plenamente al servicio de la misión. Y con una actitud de humildad. Hoy sigue siendo un modelo para los cristianos del siglo XXI. Modelo de profeta que no se calló ante las injusticias y no cesó en su anuncio del tiempo nuevo que Jesús inauguraba.


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Lc 1,57-66.80

A Isabel se le cumplió el tiempo del parto y dio a luz un hijo. Se enteraron sus vecinos y parientes de que el Señor le había hecho una gran misericordia, y se alegraban con ella.

A los ocho días vinieron a circuncidar al niño, y querían llamarlo Zacarías, como su padre; pero la madre intervino diciendo:

«¡No! Se va a llamar Juan».

Y le dijeron:

«Ninguno de tus parientes se llama así».

Entonces preguntaban por señas al padre cómo quería que se llamase. Él pidió una tablilla y escribió: «Juan es su nombre». Y todos se quedaron maravillados.

Inmediatamente se le soltó la boca y la lengua, y empezó a hablar bendiciendo a Dios.

Los vecinos quedaron sobrecogidos, y se comentaban todos estos hechos por toda la montaña de Judea. Y todos los que los oían reflexionaban diciendo:

«Pues ¿qué será este niño?».

Porque la mano del Señor estaba con él.

El niño crecía y se fortalecía en el espíritu, y vivía en lugares desiertos hasta los días de su manifestación a Israel.

domingo, 22 de junio de 2025

Dadle vosotros de comer...

 Corpus Christi

Domingo XII del Tiempo Ordinario

Más allá de las ideas, las ilusiones y esperanzas, el reino se hace real en alto tan sencillo como difícil: compartir. Así nos lo hace ver hoy Jesús en el evangelio de Lucas. El reino de Dios, ese que tanto nombramos y anhelamos, es posible si nosotros llevamos a la práctica real el mensaje de amor. No el mensaje de las palabras, no el de las ideologías, las liturgias o las tradiciones… No, el mensaje real de compartir lo que tenemos con aquellos que no lo tienen. “Dadle vosotros de comer”, nos repite hoy el Señor. ¿Qué estamos nosotros dispuestos a hacer?


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Lc 9,11b-17

En aquel tiempo, Jesús hablaba a la gente del reino y sanaba a los que tenían necesidad de curación.

El día comenzaba a declinar. Entonces, acercándose los Doce, le dijeron:

«Despide a la gente; que vayan a las aldeas y cortijos de alrededor a buscar alojamiento y comida, porque aquí estamos en descampado».

Él les contestó:

«Dadles vosotros de comer».

Ellos replicaron:

«No tenemos más que cinco panes y dos peces; a no ser que vayamos a comprar de comer para toda esta gente».

Porque eran unos cinco mil hombres.

Entonces dijo a sus discípulos:

«Haced que se sienten en grupos de unos cincuenta cada uno».

Lo hicieron así y dispusieron que se sentaran todos.

Entonces, tomando él los cinco panes y los dos peces y alzando la mirada al cielo, pronunció la bendición sobre ellos, los partió y se los iba dando a los discípulos para que se los sirvieran a la gente. Comieron todos y se saciaron, y recogieron lo que les había sobrado: doce cestos de trozos.

viernes, 20 de junio de 2025

Haceos tesoros en el cielo...

 Viernes de la XI Semana de Ordinario

En no pocas ocasiones ponemos nuestro interés en cosas materiales, incluso en ideales que con el tiempo percibimos que no nos llenan, no nos aportan nada y nos vacían por dentro. Somos, quizá por naturaleza, seres insatisfechos. Pero es verdad que hay aspectos de nuestra vida que dotan de sentido a nuestra existencia, dan un significado a todo lo que hacemos. Eso es lo que hay que buscar. Y normalmente no coincide con la riqueza, ni con la acumulación de bienes ni con el sentido de la propiedad. Nos llena sentirnos dueños de nuestra vida. Sentir luz. Y Jesucristo nos aporta ese motor interior que nos inclina a la felicidad. Aprovechémoslo.


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Mt 6,19-23

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«No atesoréis para vosotros tesoros en la tierra, donde la polilla y la carcoma los roen y donde los ladrones abren boquetes y los roban.

Haceos tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni carcoma que los roen, ni ladrones que abren boquetes y roban. Porque donde está tu tesoro, allí estará tu corazón.

La lámpara del cuerpo es el ojo. Si tu ojo está sano, tu cuerpo entero tendrá luz; pero si tu ojo está enfermo, tu cuerpo entero estará a oscuras. Si, pues, la luz que hay en ti está oscura, ¡cuánta será la oscuridad!».

jueves, 19 de junio de 2025

Padre nuestro, hermanos todos...

 Jueves de la XI Semana de Ordinario

Padre nuestro… Y con ello todas las consecuencias inimaginables. Posiblemente una de las oraciones más radicales… Y al mismo tiempo una de las oraciones más necesarias. En un mundo roto, dividido, sujeto a los dictámenes del odio y la guerra, las lágrimas de dolor de las víctimas claman al cielo esperando una respuesta que dé sentido a su sufrimiento. Por eso esta oración es tan necesaria y radical. Y si no compromete nuestros corazones, es posible que parezca que no tiene mucho sentido. ¿Qué estamos haciendo?


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Mt 6,7-15

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis. Vosotros orad así:

"Padre nuestro que estás en el cielo,

santificado sea tu nombre,

venga a nosotros tu reino,

hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo,

danos hoy nuestro pan de cada día,

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden,

no nos dejes caer en la tentación,

y líbranos del mal".

Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, también os perdonará vuestro Padre celestial, pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas».