San Pedro y san Pablo, Apóstoles
¡Qué diferencia de criterios para
acoger y asumir responsabilidades! En nuestra sociedad se asumen
responsabilidades por muchos motivos, pero es cierto que no muchos motivos nos
hablan de amor, compromiso, servicio y generosidad. No pocas veces las
responsabilidades se ligan a los éxitos profesionales, personales y económicos.
Dios da un paso más allá. Dios mira de otra manera. Mira el corazón del hombre
y da responsabilidades en función de la grandeza del corazón.
Jn 21,15-19
Habiéndose aparecido Jesús a sus
discípulos, después de comer con ellos, dice a Simón Pedro:
- «Simón, hijo de Juan, ¿me amas
más que éstos?»
Él le contestó:
- «Sí, Señor, tú, sabes que te
quiero.»
Jesús le dice:
- «Apacienta mis corderos.»
Por segunda vez le pregunta:
- «Simón, hijo de Juan, ¿me
amas?»
Él le contesta:
- «Sí, Señor, tú sabes que te
quiero.»
Él le dice:
- «Pastorea mis ovejas.»
Por tercera vez le pregunta:
- «Simón, hijo de Juan, ¿me
quieres?»
Se entristeció Pedro de que le
preguntara por tercera vez si lo quería y le contestó:
- «Señor, tú conoces todo, tú
sabes que te quiero.»
Jesús le dice:
- «Apacienta mis ovejas. Te lo aseguro:
cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; pero, cuando seas
viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras.»
Esto dijo aludiendo a la muerte
con que iba a dar gloria a Dios. Dicho esto, añadió:
- «Sígueme.»
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