lunes, 30 de diciembre de 2024

La liberación de Jerusalén...

Sexto día de la Octava de Navidad

Con el inicio del camino del año Jubilar dedicado a la esperanza, contemplamos este relato de Lucas. Ana y Simeón enmarcan la misión del recién presentado en el templo. Ana encarna el cúmulo de esperanzas del pueblo de Israel que van tomando forma en Jesús. Simeón nos ayuda a ver ya que el camino de liberación no va a ser el fácil. 


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Lc 2,36-40

En aquel tiempo, había una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser, ya muy avanzada en años. De joven había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones noche y día. Presentándose en aquel momento, alababa también a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.

Y, cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, Jesús y sus padres volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño, por su parte, iba creciendo y robusteciéndose, lleno de sabiduría; y la gracia de Dios estaba con él.


domingo, 29 de diciembre de 2024

Jesús iba creciendo...

 Fiesta de la Sagrada Familia de Nazaret

Domingo 29 de diciembre

Solemos pensar siempre en la “perfección” de la familia de Nazaret. Pero como en todas las familias, también en aquella surgieron conflictos, seguro que hubo crisis, momentos de dificultad. En el evangelio de hoy nos encontramos con uno de esos momentos. Sin embargo, la familia no deja de ser ese centro de referencia para el crecimiento de sus miembros. Y más allá de los lazos de sangre tenemos la familia de la fe. No es perfecta tampoco, por su puesto, pero es también el centro de referencia para nuestra vida de fe.


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Lc 2,41-52

Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por la fiesta de la Pascua.

Cuando cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres.

Estos, creyendo que estaba en la caravana, anduvieron el camino de un día y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén buscándolo.

Y sucedió que, a los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas. Todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba.

Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre:

«Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Tu padre y yo te buscábamos angustiados».

Él les contestó:

«¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en las cosas de mi Padre?».

Pero ellos no comprendieron lo que les dijo.

Él bajó con ellos y fue a Nazaret y estaba sujeto a ellos.

Su madre conservaba todo esto en su corazón.

Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres.

viernes, 27 de diciembre de 2024

Vio y creyó

 San Juan, Apóstol y Evangelista

Viernes 27 de diciembre

Los evangelios escritos han sido uno de los pilares más importantes de la revelación. Los testigos de lo ocurrido, inspirados por Dios, dieron forma humana y entendible al mensaje y a la voluntad divina. Dios y el hombre encontraron un vehículo que acercase a Dios a todos los hombres. Y ese vehículo fue la Palabra, pero fue el testimonio de los seguidores más inmediatos e íntimos del Señor. Y el testimonio más pleno de la esperanza es el que brota de la fe en la resurrección, de la visita a la tumba vacía. Porque una fe sin resurrección y sin esperanza es vacía.


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Jn 20,2-8

El primer día de la semana, María la Magdalena echó a correr y fue donde estaban Simón Pedro y el otro discípulo, a quien Jesús amaba, y les dijo:

«Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto».

Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; e, inclinándose, vio los lienzos tendidos; pero no entró.

Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio los lienzos tendidos y el sudario con que le habían cubierto la cabeza, no con los lienzos, sino enrollado en un sitio aparte.

Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó.

jueves, 26 de diciembre de 2024

El que persevere...

 San Esteban, mártir

Jueves 26 de diciembre

La fidelidad al evangelio conllevó, desde el inicio del cristianismo, enfrentarse a quienes no acogieron ni respetaron la opción personal de algunos por la fe en Cristo. Aquella radical novedad no fue bien encajada por sectores sociales que acabaron señalando y empujando a la muerte a hermanos. No ha sido ajena ninguna confesión religiosa a hacer lo propio con aquellos que consideraron competencia movidos por un celo radicalizado y mal entendido. Y es que la fe no está reñida con el absoluto respeto a la diversidad. Porque el evangelio es una propuesta de sentido y de vida. Pero si se convierte en una imposición cruza un límite que Dios mismo no cruzó nunca ni lo hace.


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Mt 10,17-22

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«¡Cuidado con la gente!, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes por mi causa, para dar testimonio ante ellos y ante los gentiles.

Cuando os entreguen, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en aquel momento se os sugerirá lo que tenéis que decir, porque no seréis vosotros los que habléis, sino que el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros. El hermano entregará al hermano a la muerte, el padre al hijo; se rebelarán los hijos contra sus padres y los matarán.

Y seréis odiados por todos a causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el final, se salvará».

miércoles, 25 de diciembre de 2024

El Verbo era la luz verdadera...

 Natividad del Señor

Y ahora, por fin, comenzamos a celebrar la Navidad. Sí, la de verdad. No la de los anuncios, las compras, el consumo y las felicitaciones costumbristas. No. Ahora celebramos la Navidad del regalo. La del don de Dios a los hombres. La oferta gratuita y la propuesta de salvación de Dios desde nuestra propia historia. Dios se ha hecho carne, uno de los nuestros. Dios que camina con nosotros, sufre con nosotros, se alegra con nosotros, pero, que sobre todo, nos salva. Ahora ya no estamos en adviento. Estamos en Navidad. Ahora grita con Gabriel: “alégrate”.


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Jn 1,1-5.9-14

En el principio existía el Verbo,

y el Verbo estaba junto a Dios,

y el Verbo era Dios.

Él estaba en el principio junto a Dios.

Por medio de él se hizo todo,

y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho.

En él estaba la vida,

y la vida era la luz de los hombres.

Y la luz brilla en la tiniebla,

y la tiniebla no lo recibió.

El Verbo era la luz verdadera,

que alumbra a todo hombre,

viniendo al mundo.

En el mundo estaba;

el mundo se hizo por medio de él,

y el mundo no lo conoció.

Vino a su casa,

y los suyos no lo recibieron.

Pero a cuantos lo recibieron,

les dio poder de ser hijos de Dios,

a los que creen en su nombre.

Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne,

ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios.

Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros,

y hemos contemplado su gloria:

gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.

domingo, 22 de diciembre de 2024

María se levantó y se puso en camino...

 IV Domingo de Adviento

María se levantó y se puso en camino… Pero esto no ocurre porque sí. María acaba de tener una experiencia de encuentro con Dios. Y esa experiencia de encuentro, gracia y compromiso con Dios se convierte en camino de solidaridad con Isabel. Acude a la montaña a ayudar a Isabel. Isabel reconoce la presencia de la agraciada por Dios. ¿Cómo sería nuestro mundo si de nuestra experiencia de Dios brotase esa solidaridad comprometida como la de María? Adviento es tiempo de experiencia de adquirir compromisos, reales y solidarios, de esos que transforman el mundo.


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Lc 1,39-45

En aquellos días, María se levantó y se puso en camino de prisa hacia la montaña, a una ciudad de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.

Aconteció que, en cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel de Espíritu Santo y, levantando la voz, exclamó:

«¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor?

Pues, en cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre.

Bienaventurada la que ha creído, porque lo que le ha dicho el Señor se cumplirá».

viernes, 20 de diciembre de 2024

Has encontrado gracia antes Dios...

Viernes de la III Semana de Adviento

Ya estamos muy cerca de la Navidad. Y volvemos a recordar el misterio de la encarnación. Dios, en su radical y absoluta libertad, decide proponerse a la joven y sencilla mujer de Nazaret para que sea mediación y posibilite la irrupción encarnada de Dios en la historia. Ahora ya no bastan los profetas. Tampoco aquellos redes mediadores. Ni los jueves, ni nadie. Ahora es el mismo Dios el que ha decidido hacerse uno de nosotros. Es el mayor gesto de compromiso de un Dios con los hombres. Este es un Dios distinto a aquellos dioses alejados y distantes. Este es el Dios a quien preparamos el camino en nuestro Adviento.


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Lc 1,26-38

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.

El ángel, entrando en su presencia, dijo:

«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».

Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo:

«No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».

Y María dijo al ángel:

«¿Cómo será eso, pues no conozco varón?».

El ángel le contestó:

«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, "porque para Dios nada hay imposible"».

María contestó:

«He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».

Y el ángel se retiró. 

miércoles, 18 de diciembre de 2024

Cuando josé se despertó, hizo...

Miércoles de la III Semana de Adviento

La montaña y el sueño son espacios de la revelación de Dios en la biblia. A través del sueño Dios revela a José su proyecto. Pero es al despertar cuando José, de manera consciente, acepta el plan de Dios para la familia de Nazaret. No es una respuesta fácil, seguro, porque están en juego muchas cosas relevantes. José acepta el proyecto de Dios y lo hace suyo. Y al aceptarlo se compromete. Dios también se nos va dando a conocer en el camino del adviento, pero ¿es nuestra respuesta la aceptación y el compromiso? Adviento es acoger la palabra de Dios en la discreción de lo cotidiano, en la grandeza de la humildad que dignifica al ser humano.


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Mt 1,18-24

La generación de Jesucristo fue de esta manera:

María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.

José, su esposo, como era justo y no quería difamarla, decidió repudiarla en privado. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo: «José, hijo de David, no temas acoger a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados».

Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por medio del profeta:

«Mirad: la virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrán por nombre Enmanuel, que significa "Dios-con-nosotros"».

Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y acogió a su mujer.


martes, 17 de diciembre de 2024

Adviento, las puertas abiertas de Dios

 Martes de la III Semana de Adviento

Leemos hoy el evangelio de Mateo que nos narra la genealogía de Jesús. Un relato que recorre la historia del pueblo de Israel, pero un relato que es más universal de lo que nos creemos. Se trata de un recorrido por la historia de la salvación, la intervención de Dios en la historia del ser humano a través del pueblo de Israel, pero no solo. En el relato se cita a otras personas que no son de origen judío, pero que han abierto su corazón a la voluntad de Dios. Y en el relato se nos habla del cumplimiento de las promesas. Adviento es el tiempo de escuchar a Dios, contemplar su acción más allá de las fronteras que los hombres ponemos. Dios no se encierra, ni lo podemos enjaular.


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Mt 1,1-17

Libro del origen de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán.

Abrahán engendró a Isaac, Isaac engendró a Jacob, Jacob engendró a Judá y a sus hermanos. Judá engendró, de Tamar, a Fares y a Zará, Fares engendró a Esrón, Esrón engendró a Arán, Arán engendró a Aminadab, Aminadab engendró a Naasón, Naasón engendró a Salmón, Salmón engendró, de Rajab, a Booz; Booz engendró, de Rut, a Obed; Obed engendró a Jesé, Jesé engendró a David, el rey.

David, de la mujer de Urías, engendró a Salomón, Salomón engendró a Roboán, Roboán engendró a Abías, Abías engendró a Asaf, Asaf engendró a Josafat, Josafat engendró a Jorán, Jorán engendró a Ozías, Ozías engendró a Joatán, Joatán engendró a Acaz, Acaz engendró a Ezequías, Ezequías engendró a Manasés, Manasés engendró a Amos, Amos engendró a Josías; Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, cuando el destierro de Babilonia.

Después del destierro de Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel engendró a Zorobabel, Zorobabel engendró a Abiud, Abiud engendró a Eliaquín, Eliaquín engendró a Azor, Azor engendró a Sadoc, Sadoc engendró a Aquín, Aquín engendró a Eliud, Eliud engendró a Eleazar, Eleazar engendró a Matán, Matán engendró a Jacob; y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.

Así, las generaciones desde Abrahán a David fueron en total catorce; desde David hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia hasta el Cristo, catorce.

lunes, 16 de diciembre de 2024

Si le decimos...

 Lunes de la III Semana de Adviento

Adviento es tiempo de anuncio, pero también es tiempo de espera y de allanar los caminos, limpiar la basura, sanear nuestra fe. El profeta nos ayuda a entender el significado verdadero del Adviento. Y Juan, el más cercano en el tiempo a Jesús nos ha ido dando las claves. Pero ¿estamos haciendo caso a las palabras proféticas de Juan? ¿O no nos las acabamos de creer? Adviento es tiempo de creer, de confiar y de dejarse guiar por los verdaderos profetas.


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Mt 21,23-27

En aquel tiempo, Jesús llegó al templo y, mientras enseñaba, se le acercaron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo para preguntarle:

«¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te ha dado semejante autoridad?».

Jesús les replicó:

«Os voy a hacer yo también una pregunta; si me la contestáis, os diré yo también con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan ¿de dónde venía, del cielo o de los hombres?».

Ellos se pusieron a deliberar:

«Si decimos "del cielo", nos dirá: "¿Por qué no le habéis creído?". Si le decimos "de los hombres", tememos a la gente; porque todos tienen a Juan por profeta».

Y respondieron a Jesús:

«No sabemos».

Él, por su parte, les dijo:

«Pues tampoco yo os digo con qué autoridad hago esto».

domingo, 15 de diciembre de 2024

Es tiempo de cambiar...

 III Domingo de Adviento

Juan anuncia la inmediatez de la llegada del Señor. Pero el anuncio no es abstracto. Tampoco se queda en lo superficial. El anuncio de Juan es compromiso. Tal es el compromiso que le va la vida en ello. Y a los oyentes de su mensaje les pide cosas muy concretas. A cada uno aquello que es necesario para transformar su estilo de vida. ¿Y a nosotros, qué nos pide Dios hoy para hacer un hueco a su Hijo? Adviento es el espacio agraciado para dejarse transformar.


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Lc 3,10-18

En aquel tiempo, la gente preguntaba a Juan:

«Entonces, ¿qué debemos hacer?».

Él contestaba:

«El que tenga dos túnicas, que comparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo».

Vinieron también a bautizarse unos publicanos y le preguntaron:

«Maestro, ¿qué debemos hacer nosotros?».

Él les contestó:

«No exijáis más de lo establecido».

Unos soldados igualmente le preguntaban:

«Y nosotros, ¿qué debemos hacer?».

Él les contestó:

«No hagáis extorsión ni os aprovechéis de nadie con falsas denuncias, sino contentaos con la paga».

Como el pueblo estaba expectante, y todos se preguntaban en su interior sobre Juan si no sería el Mesías, Juan les respondió dirigiéndose a todos:

«Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, a quien no merezco desatarle la correa de sus sandalias.

Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego; en su mano tiene el bieldo para aventar su parva, reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga».

Con estas y otras muchas exhortaciones, anunciaba al pueblo el Evangelio.

viernes, 13 de diciembre de 2024

Hemos tocado la flauta y hemos bailado...

 Santa Lucía, virgen y mártir

Viernes de la III Semana de Adviento

La espera del Señor se ha convertido en algo difícil de vislumbrar y discernir para muchos contemporáneos. Los anuncios de su llegada se entremezclan con los anuncios y llamadas al consumo; con las excentricidades de quienes pretenden hacer de las luces navideñas un negocio; con las aglomeraciones y las colas para obsequiar el afecto con lo material… Y que conste que hay elementos de esta navidad superflua que ayudan a alegrar la esperanza, pero la Luz que esperamos los cristianos es otra. Es la que ilumina nuestro interior para ser portadores de luz a los demás, no de lucecitas. Adviento es también tiempo de discernir la Luz entre las luces.


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Mt 11,16-19

En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:

«¿A quién compararé esta generación?

Se asemeja a unos niños sentados en la plaza, que gritan diciendo:

"Hemos tocado la flauta, y no habéis bailado;

hemos entonado lamentaciones, y no habéis llorado".

Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: "Tiene un demonio". Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: "Ahí tenéis a un comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores".

Pero la sabiduría se ha acreditado por sus obras».

jueves, 12 de diciembre de 2024

El que tenga oídos que oiga...

Jueves de la II Semana de Adviento

Como nos cuesta reconocer las huellas cercanas de Dios. Somos más dados a la crítica, al desprecio al vecino, a la protesta por cualquier motivo… Puede que sea una consecuencia de esta sociedad polarizada que estamos construyendo… Puede que se deba a la impronta que la envidia deja en nuestras venas… O puede que no seamos capaces de ver lo bueno de aquel que respira a nuestro lado. Adviento es un tiempo oportuno para que podamos dejarnos transformar por la semilla del evangelio y cambiar nuestras actitudes respecto a los demás y respecto a nosotros mismos, pero también nuestra relación con Dios.


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Mt 11,11-15

En aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:

«En verdad os digo que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él.

Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora el reino de los cielos sufre violencia y los violentos lo arrebatan.

Los Profetas y la Ley han profetizado hasta que vino Juan; él es Elias, el que tenía que venir, con tal que queráis admitirlo.

El que tenga oídos, que oiga».


miércoles, 11 de diciembre de 2024

Venid a mí...

Miércoles de la II Semana de Adviento

Es cierto que la rutina de nuestra vida nos conduce a estrés y agobios. Es cierto que somos nosotros los que construimos una vida tan ajetreada, sometida a un ritmo tan frenético que nos inquietan las prisas. Pero es cierto, también, que lejos de la presencia de Jesucristo el agobio es mayor. Cuando dejamos a un lado la serenidad y la seguridad de la fe nos comen los problemas de la vida. No los encajamos igual. Adviento es la oportunidad de regresar al regazo del Señor, de encontrar la paz y adecuar nuestro corazón para que su venida llene nuestra existencia.


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Mt 11,28-30

En aquel tiempo, Jesús tomó la palabra y dijo:

«Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré.

Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera».


martes, 10 de diciembre de 2024

Que no se pierda ni uno..

 Martes de la II Semana de Adviento

Avanzamos en el camino del Adviento sabiendo de primera mano que Dios no abandona nunca a sus hijos. Que por muchas que parezcan las dificultades, Dios sigue estando ahí. No quiere que se pierda uno solo de estos pequeños. La voluntad de Dios es que todos se acerquen, que formen una familia. Puede que nosotros nos hayamos alejado, o que seamos obstáculo para que los alejados se acerquen. Reflexionemos y allanemos este camino para nosotros y para los alejados.


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Mt 18,12-14

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«¿Qué os parece? Suponed que un hombre tiene cien ovejas: si una se le pierde, ¿no deja las noventa y nueve en los montes y va en busca de la perdida? Y si la encuentra, en verdad os digo que se alegra más por ella que por las noventa y nueve que no se habían extraviado.

Igualmente, no es voluntad de vuestro Padre que está en el cielo que se pierda ni uno de estos pequeños».

lunes, 9 de diciembre de 2024

He aquí la esclava del Señor...

 
Inmaculada Concepción de la Virgen María

Lunes de la II Semana de Adviento

El Adviento es tiempo de preparación y esperanza. ¿Qué mayor signo de preparación que abrir los sentidos a la oferta salvífica de Dios que pretende acercarse infinitamente más al hombre haciéndose carne? Y qué disposición mejor del corazón que el modelo de la Virgen María aceptando la Palabra de Dios, su propuesta, de manera radicalmente novedosa. María acepta ser esclava de la misión de Dios desde la más absoluta libertad. Don por don. Regalo por regalo. Voluntad por voluntad. Dios y hombre confluyen en el seno de María.


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Lc 1,26-38

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.

El ángel, entrando en su presencia, dijo:

«Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».

Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquel. El ángel le dijo:

«No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».

Y María dijo al ángel:

«¿Cómo será eso, pues no conozco varón?».

El ángel le contestó:

«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, "porque para Dios nada hay imposible"».

María contestó:

«He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra».

Y el ángel se retiró.

domingo, 8 de diciembre de 2024

Preparad el camino del Señor...

 II Domingo de Adviento

El Señor ya está cerca. Muy cerca. Pero hemos de preparar el camino para que no sea costoso que llegue a nuestras vidas. Cada uno de nosotros sabe qué montañas tiene que rebajar, que senderos allanar, que caminos torcidos debemos enderezar para que todo lo escabroso en nuestra vida de fe sea más fácil de caminar.


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Lc 3,1-6

En el año decimoquinto del imperio del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes tetrarca de Galilea, y su hermano Filipo tetrarca de Iturea y Traconítide, y Lisanio tetrarca de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.

Y recorrió toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de conversión para perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías:

«Voz del que grita en el desierto:

Preparad el camino del Señor,

allanad sus senderos;

los valles serán rellenados,

los montes y colinas serán rebajados;

lo torcido será enderezado,

lo escabroso será camino llano.

Y toda carne verá la salvación de Dios».

viernes, 6 de diciembre de 2024

¿Creéis que puedo hacerlo?

 Vienes de la I Semana de Adviento

La acción de Dios en nuestras vidas no es una imposición ajena a la libertad de respuesta del ser humano. Dios no se impone ni anula la voluntad del hombre. Dios se muestra, se regala, se dona; pero es necesaria la disposición libre del hombre de dejar a Dios caminar a su lado. Es condición necesaria que cada uno de nosotros aceptemos la propuesta regalo de Dios. Nos estamos preparando para recibirlo, para que se haga presente en nuestra vida y camine a nuestro lado… Abramos nuestro corazón.


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Mt 9,27-31

En aquel tiempo, dos ciegos seguían a Jesús gritando: «Ten compasión de nosotros, hijo de David».

Al llegar a la casa se le acercaron los ciegos y Jesús les dijo:

«¿Creéis que puedo hacerlo?».

Contestaron:

«Sí, Señor».

Entonces les tocó los ojos, diciendo:

«Que os suceda conforme a vuestra fe».

Y se les abrieron los ojos. Jesús les ordenó severamente: «¡Cuidado con que lo sepa alguien!».

Pero ellos, al salir, hablaron de él por toda la comarca.

jueves, 5 de diciembre de 2024

Cimentada sobre roca...

Jueves de la I Semana de Adviento

Cada uno de nosotros sabemos qué cimientos hemos puesto en nuestra vida. Sabemos y tenemos certeza de la grandeza de tener una vida de fe plena que da sentido a nuestra existencia; pero resulta atractiva la oferta de vida desenraizada. Tendremos que elegir. Adviento es una oportunidad única para asentar los cimientos de nuestra vida.


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Mt 7,21.24-27

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«No todo el que me dice "Señor, Señor" entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.

El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica se parece a aquel hombre prudente que edificó su casa sobre roca. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y descargaron contra la casa; pero no se hundió, porque estaba cimentada sobre roca.

El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica se parece a aquel hombre necio que edificó su casa sobre arena. Cayó la lluvia, se desbordaron los ríos, soplaron los vientos y rompieron contra la casa, y se derrumbó. Y su ruina fue grande».


miércoles, 4 de diciembre de 2024

Hablar a los mudos...

Miércoles de la I Semana de Adviento

La compasión que siente Jesús por sus compatriotas es la misma que Dios sigue sintiendo hoy por todos aquellos que sufren, que lo buscan, que no encuentran su sitio en esta sociedad excluyente y que necesitan recuperarse y ser acogidos. Mudos, lisiados, tullidos, ciegos… Todos estamos llamados al encuentro con el Señor y cada uno de nosotros sabe cuáles son sus cegueras, sus parálisis, … Cada uno de nosotros sabemos de qué necesitamos ser curados. Y el adviento es este tiempo agraciado para ello.


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Mt 15,29-37

En aquel tiempo, Jesús se dirigió al mar de Galilea, subió al monte y se sentó en él.

Acudió a él mucha gente llevando tullidos, ciegos, lisiados, sordomudos y muchos otros; los ponían a sus pies y él los curaba.

La gente se admiraba al ver hablar a los mudos, sanos a los lisiados, andar a los tullidos y con vista a los ciegos, y daban gloria al Dios de Israel.

Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:

«Siento compasión de la gente, porque llevan ya tres días conmigo y no tienen qué comer. Y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que desfallezcan en el camino».

Los discípulos le dijeron:

«¿De dónde vamos a sacar en un despoblado panes suficientes para saciar a tanta gente?».

Jesús les dijo:

«¿Cuántos panes tenéis?».

Ellos contestaron:

«Siete y algunos peces».

Él mandó a la gente que se sentara en el suelo. Tomó los siete panes y los peces, pronunció la acción de gracias, los partió y los fue dando a los discípulos, y los discípulos a la gente.

Comieron todos hasta saciarse y recogieron las sobras: siete canastos llenos.


martes, 3 de diciembre de 2024

Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis...

 San Francisco Javier

Martes de la I Semana de Adviento

Las palabras de Jesús a sus discípulos son las palabras que hoy nos dirige a nosotros. En tiempos recios y duros se necesita recuperar el aliento, la esperanza en lo novedoso del Evangelio. Vivir con intensidad el adviento que acabamos de comenzar y reconocer que nosotros vemos y oímos lo que muchos esperaron y nunca vieron. Hemos de sentirnos dichosos y privilegiados por ser parte de los elegidos de Dios a quienes ha decidido darse a conocer.


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Lc 10,21-24

En aquella hora Jesús se llenó de alegría en el Espíritu Santo y dijo:

«Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así te ha parecido bien.

Todo me ha sido entregado por mi Padre, y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; ni quién es el Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar».

Y, volviéndose a sus discípulos, les dijo aparte: «¡Bienaventurados los ojos que ven lo que vosotros veis! Porque os digo que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que vosotros veis, y no lo vieron; y oír lo que vosotros oís, y no lo oyeron».

lunes, 2 de diciembre de 2024

Vendrán muchos de oriente y occidente...

 Lunes de la I Semana de Adviento

El camino no está garantizado para nadie. Puede que nos hayamos creído mejores que los demás, que aquellos que dudan, que pasan por el desasosiego de la incertidumbre. Puede que por eso nos hemos sentido mejores que los demás. Pero Dios llama a todos, a todos los hombres, independientemente de sus raíces, de su cultura y de sus costumbres. Dios no es patrimonio de nadie. Y malo si nosotros cerramos las puertas a aquellos que quieren entrar y que han sido agraciados con el don de la fe.


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Mt 8,5-11

En aquel tiempo, al entrar Jesús en Cafarnaún, un centurión se le acercó rogándole:

«Señor, tengo en casa un criado que está en cama paralítico y sufre mucho».

Le contestó:

«Voy yo a curarlo».

Pero el centurión le replicó:

«Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo. Basta que lo digas de palabra, y mi criado quedará sano. Porque yo también vivo bajo disciplina y tengo soldados a mis órdenes; y le digo a uno: "Ve", y va; al otro: "Ven", y viene; a mi criado: "Haz esto", y lo hace».

Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que lo seguían:

«En verdad os digo que en Israel no he encontrado en nadie tanta fe. Os digo que vendrán muchos de oriente y occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos».

domingo, 1 de diciembre de 2024

Se acerca vuestra liberación...

 I Domingo de Adviento

En breve llega el Señor. ¿Y cómo lo notaremos? Quizá por las luces, el ambiente de fiesta, los excesos de alegría, el envío masivo de mensajes felicitantes, la aparente alegría desbordante, … Pero si es por todo eso ya está aquí. El viernes la calle desbordaba de gente, y parecían alegres. Llevaban bolsas y bolsas y las luces se encendieron de manera espectacular en muchas ciudades. Quizá esperaban a otro dios, el del dinero, ese que llaman mercado. Los hombres hemos ligado la alegría al consumo, bueno, o eso es lo que algunos han pretendido. Pero el Dios de Jesucristo no viene así. No, él da luz a los demás, el llena el corazón, no las bolsas. A ese es al que esperamos. Prepara el camino de tu corazón.

 

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Lc 21,25-28.34-36

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

«Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y el oleaje, desfalleciendo los hombres por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues las potencias del cielo serán sacudidas.

Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y gloria.

Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación.

Tened cuidado de vosotros, no sea que se emboten vuestros corazones con juergas, borracheras y las inquietudes de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra.

Estad, pues, despiertos en todo tiempo, pidiendo que podáis escapar de todo lo que está por suceder y manteneros en pie ante el Hijo del hombre».